Leka II de Albania: "La gente puede confiar en el rey Felipe, le admiro profundamente"
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ENTREVISTA

Leka II de Albania: "La gente puede confiar en el rey Felipe, le admiro profundamente"

Su padre, Leka I, tuvo fuertes vínculos con España, donde residió hasta 1979, y en la actualidad continúa sacando adelante el legado familiar al servicio de su país

Foto: Leka II de Albania: "La gente puede confiar en el rey Felipe, le admiro profundamente"
Leka II de Albania: "La gente puede confiar en el rey Felipe, le admiro profundamente"

Algo más de 2.600 kilómetros separan Madrid de Tirana, desde donde conecta con nosotros vía Skype el príncipe Leka II de los albanos, quien tiene la deferencia, antes de entrar en materia, de interesarse por la evolución de la pandemia en nuestro país y nosotros, no podía ser de otra manera, por la del suyo: "La situación es muy tensa, porque está llegando la segunda ola. Tenemos muchísimos casos y nuestro sistema de salud está ya bajo una enorme presión, así que estamos muy preocupados. No estoy tomando un papel tan activo como me gustaría porque el coronavirus está afectando a todo el mundo. Tratamos de proporcionar toda la información posible y tratar en cierta manera de ser un ejemplo. Tenemos que tener mucho cuidado y es una responsabilidad que nos une a todos".

El heredero del trono, en el hipotético caso de que se reinstaurara la monarquía de su país, nos atiende desde su despacho, a apenas unos metros de donde se encuentra su mujer, la princesa Elia, una respetada actriz albanesa, con quien se casó hace cuatro años, y con quien ha sido padre por primera vez el pasado 22 de octubre. La pequeña Geraldine es la que marca los horarios nocturnos y diurnos de la pareja y savia nueva para una saga familiar que tuvo a su último rey en la figura de su abuelo, el rey Zog, que se marchó del país en 1939 tras la invasión por parte de las tropas de Benito Mussolini. Hablamos con él de su cosmopolita pasado, del de su padre, Leka I, y su madre, la australiana Susan Barbara Cullen-Ward, que encontraron acomodo en nuestro país durante los años 70. También del futuro de la Casa de Zogu y de su relación con la familia real española. No nos olvidamos tampoco de los desafíos que hace frente su país, en el que se estableció en 2002, y del que habla con gran orgullo y deseoso de desterrar de una vez por todas algunos prejuicios muy asentados.

PREGUNTA: ¿Cuáles son sus mayores desafíos como príncipe, en unas circustancias tan difíciles como estas?

RESPUESTA: Ciertamente el coronavirus es algo que está muy presente en nuestras vidas y yo, como mucha otra gente, he perdido amigos. Ha sido un año muy difícil para todo el mundo. Albania es un país que tiene un legado de 50 años de comunismo y es una dificultad que tenemos que superar. Nosotros como familia tenemos que construir puentes y comunicar para cambiar la percepción que tiene cierta gente sobre la monarquía y lo que representa y lo que podría ser en el futuro.

P: En este año para olvidar, nació su hija, Geraldine, la mejor de las noticias.

R: Creo que hemos sido extremadamente afortunados. El nacimiento de nuestra hija ha sido un momento de enorme alegría para la familia. En estos momentos podemos dedicarle mucho tiempo a ella y a la familia. Es increíble ser padre. Siempre fui de esas personas que era reacio a la idea de los niños, pero nuestra hija nos ha cambiado la vida completamente. De hecho, ahora digo: ¿por qué habré tardado tanto?

P: Tanto su esposa, la princesa Elia, como usted tenían varios nombres en mente, pero al final optaron por el de su abuela. Hay una bonita historia detrás de esta decisión que nos gustaría que nos contara.

R: Creo que es un excelente homenaje a la reina Geraldine, mi abuela. Es extremadamente amada en Albania, porque es un símbolo de unidad. Es la única persona de nuestra familia que nunca recibió una palabra negativa de nadie. Ni siquiera del régimen comunista. Representa muchísimo para nuestra familia, así que mi esperanza es que nuestra hija tenga las mismas cualidades que su bisabuela tuvo. Además, se dio la casualidad de que nació el 22 de octubre, el mismo día que falleció mi abuela (hace ya 18 años). Fue entonces cuando lo decidimos.

El matrimonio, cuando estaba esperando su bebé. (Foto: Royal Court of The Albanians)
El matrimonio, cuando estaba esperando su bebé. (Foto: Royal Court of The Albanians)

P: ¿Cuáles son las mejores cualidades como princesa de su esposa?

R: Elia está haciendo un gran trabajo con la fundación -The Queen Geraldine Foundation la creó la princesa en 2012 para continuar con el legado de la difunta reina-, que se ocupa de cuestiones educacionales, del medioambiente... Destacaría su fortaleza para mantener la fundación trabajando, a la que presta una enorme dedicación y en la que ha alcanzado grandes logros. Una cosa que ella tiene y que yo no tenía es que conoce su país, conoce a su gente... Por este motivo tiene una relación más personal con la fundación, lo que la convierte en una organización más cercana y disponible para la gente. Es una mujer muy educada y preparada, que también es actriz, le apasiona y ama el Teatro Nacional -en esta institución, Elia Zaharia ha interpretado obras como 'Las brujas de Salem', de Arthur Miller, o 'Las tres hermanas', de Chéjov-. Su capacidad de convencer a la gente de distintos grupos y diferentes maneras de pensar es una fortaleza que tenemos la suerte de tener en la familia.

P: Usted nació en Sudáfrica, pero ha vivido en distintos países, lo que le ha dado una visión muy cosmopolita de la vida. ¿Le educaron para que tuviera siempre muy presente sus raíces albanesas?

R: Así es, pero también es consecuencia del estilo de vida que manteníamos en el extranjero. Los albaneses vivieron en una gran diáspora y mi padre continuó trabajando, incluso durante los años de la Guerra Fría, siendo un símbolo de la libertad de nuestro país y de resistencia frente al régimen comunista. Gracias a este papel tuve la oportunidad de estar en contacto con los albaneses que se encontraban fuera del país, en Estados Unidos, el Reino Unido o tan lejos como Australia. Fui muy afortunado en este sentido.

P: Ha tenido un gran apoyo por parte de diversas casas reales, como quedó de manifiesto en su boda, a la que acudió la reina Sofía. ¿Cómo es su relación con la familia real española? ¿Qué opina de nuestros actuales reyes, Felipe y Letizia? ¿Se conocen?

R: No conozco personalmente a los reyes Felipe y Letizia, pero sí tengo una relación muy cálida con la reina Sofía. Fue muy amable al asistir a nuestra boda y seguimos en contacto. Es una dama increíble. Para nosotros y para Albania fue todo un honor que pudiera venir a visitar nuestro país durante nuestro enlace -nos dice a propósito de una ceremonia a la que asistieron, entre otros, los príncipes Michael de Kent, primos de Isabel II; Guillermo y Sibilla de Luxemburgo, o Phillip e Isabella de Liechtenstein.

El día de su boda, con Farah Diba, la reina Sofía y Lalla Meryem de Marruecos. (Foto:   Royal Court of the Albanians).
El día de su boda, con Farah Diba, la reina Sofía y Lalla Meryem de Marruecos. (Foto: Royal Court of the Albanians).

P: Usted encarna a la perfección la buena convivencia entre una república y una monarquía, porque incluso ha colaborado con el Gobierno en distintas ocasiones. ¿Resulta complicado que la institución a la que usted representa sea visible en su país?

R: El papel de la monarquía es nuestra responsabilidad. No solo manteniendo nuestro legado sino también teniendo un resultado que pueda ser visto por la gente y formar parte de la sociedad albanesa. Es muy importante que trabajemos con las instituciones y no sentirnos abrumados por la polarización política que hay en Albania en la actualidad. El mayor desafío que tenemos es mantener la monarquía como un factor neutral y al mismo tiempo ser conscientes de que estamos ayudando a la gente. La familia real albanesa fue reconocida por el Parlamento en 2003 cuando se aprobó una ley que nos otorgaba un estatus especial. Desde entonces hemos participado en diversas actividades y hemos sido parte del protocolo del Estado albanés. Esto nos da una oportunidad única, el hecho de que haya una familia real joven, viva y útil, pero al mismo tiempo tenemos que ser conscientes de que Albania es un país con muchos problemas. Es muy difícil trabajar en un país que ha sufrido un largo periodo de transición. Lo más importante que debemos hacer es demostrar que la monarquía está sirviendo a la gente y trabajando. No necesito estar en una situación de poder para cumplir con mi papel o mis obligaciones.

P: Para ustedes es más importante entonces que se les perciba como necesarios que la reinstauración de la monarquía.

R: Tenemos que construir credibilidad para que nos merezcamos la confianza del pueblo albanés. Hay que tener en cuenta la situación política en Albania y en Kosovo, porque la familia real está reconocida en ambos países y tenemos unas relaciones muy estrechas con Kosovo. Creo que la monarquía albanesa se percibe como una institución de unidad y estabilidad. La cuestión monárquica ha sido tratada por distintos partidos políticos, diferentes miembros del Parlamento, y sigue haciéndose. Sobre este asunto no quiero hacer comentarios, pero sí que puedo repetir que nos tenemos que merecer la confianza que nos otorguen.

P: ¿Qué monarquías europeas son un ejemplo a seguir para usted porque considera que están haciendo un buen trabajo?

R: Cada país es un caso específico, pero todas están haciendo un trabajo sobresaliente. Si hablamos de España, el rey Felipe es un símbolo de unidad, que ha vivido momentos desafiantes y que ha sido capaz de tener una voz fuerte. La gente puede confiar mucho en él. Le admiro profundamente porque es un símbolo en ese sentido.

P: Supongo que está al tanto de la complicada situación que atraviesa el rey Juan Carlos.

R: Sí, pero no quiero hacer ningún comentario al respecto. Sería incorrecto por mi parte hacerlo.

Con sus padres y su abuela, la reina Geraldine. (Foto: Royal Court of the Albanians)
Con sus padres y su abuela, la reina Geraldine. (Foto: Royal Court of the Albanians)

P: Sus padres vivieron bastantes años en España. ¿Qué le contaron de esa experiencia?

R: Vivieron durante diecinueve años y ambos hablaban español. Les encantaba el país. Pasaron una gran parte de sus vidas allí y esa fue una de las razones por las que después de mi boda uno de los primeros países que visité durante nuestra luna de miel fue España. Estuvimos en Mallorca y en Madrid. Fue una experiencia maravillosa, pero eran épocas distintas. Mis padres vivieron en los años 70, con una atmósfera y unas ideas muy diferentes. La España que encontré es un país maravilloso, muy diverso y una cultura increíble, la música, la comida... Es un país increíble y tenéis mucha suerte de vivir en un lugar tan bello.

P: Mantiene muy buena relación con otros miembros de la realeza de sus países vecinos y cercanos que se encuentran en una situación similar a la suya, porque allí la monarquía no se ha instaurado. ¿Cómo evalúa el trabajo que están haciendo?

R: Tengo la suerte de ser el más joven de las demás familias reales, así que aprovecho para aprender de sus experiencias, de la manera en la que están trabajando y defendiendo su papel en cada uno de sus países. Suelo hablar con Alexander de Serbia, su majestad la reina Margarita de Rumanía y con el príncipe Nikola de Montenegro. Lo más importante es desarrollar los contactos y crear una red de información. Son claros ejemplos de cooperación y de cómo una familia real puede ser activa en sus respectivos países. Muchas de esas ideas se pueden implementar en Albania. He viajado con el presidente en varias ocasiones, también con el primer ministro y con la oposición. Una de las ideas en las que queremos trabajar más intensamente es intentar cambiar la percepción internacional sobre Albania, que no tiene la mejor reputación, pero esa no es la realidad, porque es uno de los países más seguros de Europa. Es un país muy bello y con una gran historia europea. Debería abrirse al turismo y tiene muchas similitudes con España.

El matrimonio, con sus mascotas. (Foto: Royal Court of the Albanians)
El matrimonio, con sus mascotas. (Foto: Royal Court of the Albanians)

P: También conviven diversas religiones y usted es un buen ejemplo de ello.

R: Mi esposa es ortodoxa albana, mi madre era anglicana, mi padre un musulmán sunita, mi abuela era católica, mi abuelo sufista, lo que refleja la armonía en la que vivimos. Mi abuelo ha sido reconocido por el Estado de Israel por la contribución albanesa y la suya propia para salvar a familias en los años 30 de los nazis. Es un ejemplo increíble de cómo un rey musulmán de un país musulmán dio refugio y protegió a personas judías. Somos el único país ocupado en el que no se procesó a un solo judío. Son historias desconocidas en el resto de Europa, pero que forman parte de nuestra cultura.

P: Es usted muy joven para este tipo de preguntas, pero se la voy a hacer por lo que representa. ¿Cómo le gustaría ser recordado? ¿Qué metas se plantea?

R: Deseo que en el futuro podamos hacer frente a los desafíos que se presenten. Mi legado dependerá de los acontecimientos futuros, así que dejémoslo para el futuro. No quiero prejuzgar esas ideas... Soy demasiado joven para eso. Hay mucho trabajo por hacer y desarrollar el papel de la familia real.

Rey Felipe VI