A primera hora de la mañana, el expríncipe Andrés fue detenido en Sandringham, en un hecho sin precedentes para la monarquía británica. Está acusado de “mala conducta en el desempeño de un cargo público” tras presuntamente haber compartido información confidencial con Jeffrey Epstein, motivo por el cual estaba siendo investigado desde hace varios días. Varias unidades policiales se desplazaron a la propiedad para trasladarlo a la comisaría de Aylsham, donde permaneció casi todo el día hasta que, finalmente, fue puesto en libertad por la noche.
Después de declarar y permanecer más de diez horas en dependencias policiales, Andrés fue trasladado nuevamente en un coche policial. Sentado en el asiento trasero del vehículo, fue fotografiado por primera vez poco después de las ocho de la tarde, con la mirada asustada.
El príncipe Andrés fue trasladado tras más de 10 horas detenido. (Reuters)
A continuación, la policía de Thames Valley emitió un comunicado en el que aclaró que “el hombre arrestado ya ha sido puesto en libertad bajo investigación. También podemos confirmar que nuestras búsquedas en Norfolk han concluido”. Los oficiales contaban con un plazo de 24 horas para mantenerlo detenido sin presentar cargos desde su llegada a la comisaría.
El exduque de York fue arrestado en relación con las acusaciones de haber filtrado información confidencial al financiero convicto por delitos sexuales, Jeffrey Epstein, durante su desempeño como enviado comercial del gobierno británico. La detención se produjo sin previo aviso para su hermano, el rey Carlos III, aunque, según reveló el Daily Mail, el equipo de la ministra del Interior, Shabana Mahmood, fue informado esta mañana por un oficial de alto rango.
El rey Carlos III, la princesa Ana y el príncipe Andrés. (Reuters)
Aunque Carlos III no fue informado con antelación, emitió un comunicado pocos minutos después de la detención de su hermano. El monarca manifestó su “profunda preocupación” por la situación y enfatizó que el caso seguirá su curso “de manera completa, justa y adecuada” bajo las autoridades competentes. Además, garantizó el “pleno y sincero apoyo y cooperación” de la familia, insistiendo en que la ley debe cumplirse y que, mientras dure la investigación, no realizará más comentarios sobre el asunto.
El subjefe de policía, Oliver Wright, señaló que “tras una evaluación exhaustiva, hemos abierto una investigación sobre esta denuncia de mala conducta en un cargo público. Es importante proteger la integridad y objetividad de la investigación mientras trabajamos con nuestros socios para esclarecer este presunto delito. Entendemos el gran interés público en el caso y proporcionaremos actualizaciones en el momento oportuno”. Aunque la información disponible es limitada, se sabe que la detención de Andrés se produjo a primera hora en Sandringham, donde el expríncipe se había instalado hace solo unos días tras ser expulsado por su hermano, el rey Carlos III, de la residencia que ocupaba en el recinto de Windsor.
Sarah Ferguson y el expríncipe Andrés. (Reuters)
La detención representa un momento sin precedentes para la familia real británica. La investigación en curso subraya la gravedad del caso y la importancia de respetar el marco legal, mientras el rey Carlos III mantiene su respaldo a las autoridades y su postura de discreción pública, en un episodio que marca un hito histórico en la monarquía.
A primera hora de la mañana, el expríncipe Andrés fue detenido en Sandringham, en un hecho sin precedentes para la monarquía británica. Está acusado de “mala conducta en el desempeño de un cargo público” tras presuntamente haber compartido información confidencial con Jeffrey Epstein, motivo por el cual estaba siendo investigado desde hace varios días. Varias unidades policiales se desplazaron a la propiedad para trasladarlo a la comisaría de Aylsham, donde permaneció casi todo el día hasta que, finalmente, fue puesto en libertad por la noche.