Gonzalo Caballero: 9 minutos muerto, apoyo al cáncer infantil y su reaparición en Las Ventas
Gonzalo Caballero reapareció ayer en Plaza de Toros de Las Ventas en una tarde marcada por el recuerdo de María Caamaño. El torero quiso homenajear a la joven fallecida el pasado abril tras luchar contra un sarcoma de Ewing
En marzo del año pasado, Gonzalo Caballero reaparecía tras una grave lesión de hombro en una corrida celebrada en Las Rozas junto a figuras como Sebastián Castella y José María Manzanares. Aquella tarde, Caballero cortó cuatro orejas en una cita muy especial impulsada por el propio torero para apoyar la investigación biomédica del Hospital Infantil Universitario Niño Jesús. En el tendido estuvo una de las personas más importantes de su entorno en los últimos años: María Caamaño.
María falleció en abril de 2025 a los 13 años tras una larga lucha contra un sarcoma de Ewing, un tipo de cáncer poco frecuente que afecta principalmente a niños y adolescentes. Durante todo el proceso, la joven se convirtió en un ejemplo de fortaleza y optimismo, ganándose el cariño de miles de personas a través de redes sociales y de las numerosas iniciativas solidarias organizadas en su nombre. Su historia logró movilizar a personalidades de ámbitos muy distintos gracias, en gran parte, al apoyo constante de Gonzalo Caballero.
Tras aquella corrida solidaria, el torero madrileño no había vuelto a vestirse de luces hasta ayer, cuando reapareció en la Plaza de Toros de Las Ventas durante la Feria de San Isidro, considerada la cita taurina más importante del mundo. Aunque la tarde pasó discretamente en lo artístico y Caballero se fue de vacío en una corrida compartida con Román Collado y David Galván —que sufrió un puntazo en el tercer toro—, la emoción estuvo muy presente desde el inicio.
El propio Gonzalo quiso convertir su regreso en un homenaje a María. Lo hizo recuperando el traje rosa y oro que la joven había elegido para las corridas benéficas organizadas junto al torero. “En homenaje a nuestra Princesa @mariacmfutbolera vestiré de rosa y oro en Las Ventas. El traje de luces que ella eligió para sus corridas benéficas”, escribió días antes en redes sociales. En ese mismo mensaje, Caballero explicaba que, tras la lesión de hombro sufrida el año pasado, no quería volver a ponerse aquel traje, pero que había prometido a Lucía, hermana de María, utilizarlo de nuevo el 10 de mayo como símbolo de recuerdo y agradecimiento.
Durante los últimos años, Gonzalo Caballero se convirtió en uno de los mayores apoyos públicos de María y de su familia. El torero impulsó festivales solidarios, actos benéficos y encuentros con numerosos rostros conocidos que quisieron sumarse a la causa. Entre ellos estuvieron Álvaro Morata, Isabel Díaz Ayuso o Infanta Elena de Borbón, habituales en distintas iniciativas relacionadas con la joven.
Caballero, además, siempre ha mantenido una estrecha relación con el entorno de la familia del rey emérito. Durante años fue relacionado con Victoria Federica de Marichalar, con quien se le vio en numerosas ocasiones tanto en plazas de toros como en actos públicos y reuniones privadas. Aunque nunca hubo confirmación oficial sobre una relación sentimental, sí trascendió la cercanía y amistad entre ambos, especialmente tras la gravísima cogida sufrida por el torero en 2019.
Precisamente, Plaza de Toros de Las Ventas ocupa un lugar muy especial en la vida de Gonzalo Caballero, no solo en el plano profesional sino también en el personal. Allí, durante la Corrida del Día de la Hispanidad de 2019, sufrió una de las cogidas más graves que se recuerdan en los últimos años. El parte médico reflejó dos trayectorias de 25 y 30 centímetros en la pierna izquierda y el torero tuvo que ser intervenido durante más de dos horas en la enfermería de la plaza.
La situación llegó a ser crítica. Caballero perdió una gran cantidad de sangre y entró en parada cardiorrespiratoria mientras era operado de urgencia. “Al principio en la UCI se trataba primero de salvarme a mí, luego salvar mi pierna, luego el fallo renal tan grande que hubo y luego tratar de hacer lo que los médicos no consideraban posible”, recordaría tiempo después el propio torero, que siempre ha definido aquel episodio como una segunda oportunidad de vida.
Por eso, la reaparición de ayer en Las Ventas fue mucho más que una simple vuelta a los ruedos. Para Gonzalo Caballero supuso regresar al lugar donde estuvo a punto de morir, pero también al escenario elegido para rendir homenaje a una de las personas más importantes de su vida en los últimos años. Una tarde sin trofeos, pero cargada de simbolismo, memoria y emoción.
En marzo del año pasado, Gonzalo Caballero reaparecía tras una grave lesión de hombro en una corrida celebrada en Las Rozas junto a figuras como Sebastián Castella y José María Manzanares. Aquella tarde, Caballero cortó cuatro orejas en una cita muy especial impulsada por el propio torero para apoyar la investigación biomédica del Hospital Infantil Universitario Niño Jesús. En el tendido estuvo una de las personas más importantes de su entorno en los últimos años: María Caamaño.