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Manolo García abre una rendija en su vida privada con la aparición de su hija Sara
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MÚSICA

Manolo García abre una rendija en su vida privada con la aparición de su hija Sara

El músico, que siempre huyó de la exposición personal, comparte ahora escenario con una joven instrumentista sobre la que evita dar explicaciones

Foto: Manolo García y Quimi Portet. (EFE)
Manolo García y Quimi Portet. (EFE)

Manolo García ha construido una de las carreras más fértiles y respetadas de la música en español sin ceder jamás ni un milímetro en la protección de su vida privada. Ni redes sociales, ni prensa del corazón, ni declaraciones íntimas. Su biografía pública es, deliberadamente, casi una ficción: durante años ni siquiera se conoció su edad real. El líder de El Último de la Fila y su socio musical, Quimi Portet, han defendido con férrea coherencia la idea de que se puede admirar a un artista sin necesidad de asaltar su esfera personal. Incluso ahora, cuando una tal Sara García toca en sus conciertos, el tipo juega al despiste.

Lo ocurrido en los recientes conciertos en Barcelona ha despertado una inusitada curiosidad. Sobre el escenario del Estadi Olímpico, y también en el Auditori del Fòrum el pasado diciembre, una joven guitarrista de cierto parecido físico con el compositor apareció entre los músicos de la banda. Se llama Sara García, toca teclados y guitarra eléctrica, y hay un detalle que el propio Manolo no confirma pero tampoco desmiente: es su hija. Quien ha puesto el foco sobre ella es El Periódico.

El cantante, maestro en el arte del despiste, maneja la situación con la misma ambigüedad que siempre lo ha caracterizado. Cuando el periodista del citado periódico le interrogó directamente por la joven, respondió sacando balones fuera: "Hay otro componente del grupo que se llama Juan Carlos García. Yo qué sé, yo no he dicho nada".

Manuel García García‑Pérez, Manolo García para la posteridad musical, nació el 19 de agosto de 1955 en Barcelona. Sus padres eran originarios de Férez, un pueblo de Albacete, y emigraron a Barcelona, asentándose en el barrio obrero de Poblenou (Pueblo Nuevo) dentro del extrarradio barcelonés. Una infancia sobre la que el artista ha hablado en diferentes entrevistas, recordando cómo vivió entre dos mundos, el urbano y el rural. "Me crié a caballo entre Albacete y la gran urbe, Barcelona. Esa mezcla me ha dado más posibilidades, en lo cultural, en mi manera de ver el mundo… si solo hubiese estado en uno de los dos bandos hubiese sido otra persona", explicó en la cadena COPE.

Pero más allá de su infancia, poco se sabe de su vida personal. En un aura de misterio digna del 'old Hollywood', se cree que Manolo García está casado en segundas nupcias con una mujer llamada Verónica y que tiene cuatro hijos, aunque también se han publicado desmentidos sobre estos posibles vástagos. Vamos, que saberse no se sabe nada.

placeholder Manolo García, durante su concierto en el Estadi Olímpic de Barcelona. (Lorena Sopêna / Europa Press)
Manolo García, durante su concierto en el Estadi Olímpic de Barcelona. (Lorena Sopêna / Europa Press)

Sara García, hasta hace poco completamente desconocida, es ahora la única grieta visible en el dique que el cofundador de El Último de la Fila ha construido durante cuatro décadas para preservar su intimidad. Es la primera concesión pública del cantante a su vida privada. O quizás, simplemente, es un padre que quiere compartir escenario con su hija sin hacer de ello un titular. Algo que, en esta era de sobreexposición, resulta casi revolucionario.

Manolo García ha construido una de las carreras más fértiles y respetadas de la música en español sin ceder jamás ni un milímetro en la protección de su vida privada. Ni redes sociales, ni prensa del corazón, ni declaraciones íntimas. Su biografía pública es, deliberadamente, casi una ficción: durante años ni siquiera se conoció su edad real. El líder de El Último de la Fila y su socio musical, Quimi Portet, han defendido con férrea coherencia la idea de que se puede admirar a un artista sin necesidad de asaltar su esfera personal. Incluso ahora, cuando una tal Sara García toca en sus conciertos, el tipo juega al despiste.

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