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La historia casi imposible de Ted Turner y Jane Fonda: cuando la actriz más política de Hollywood se enamoró del hombre que creó la CNN
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Infidelidad, polos opuestos y un divorcio

La historia casi imposible de Ted Turner y Jane Fonda: cuando la actriz más política de Hollywood se enamoró del hombre que creó la CNN

El fallecimiento del magnate de la comunicación ha devuelto el foco a una de las relaciones más inesperadas y complejas de Hollywood en los años noventa que, como buen culebrón, no le faltó infidelidades, polos opuestos y traiciones

Foto: Ted Turner y Jane Fonda, en una foto de 2005. (Gtres)
Ted Turner y Jane Fonda, en una foto de 2005. (Gtres)

A Jane Fonda siempre le gustaron los hombres difíciles. O quizá sería más preciso decir que ellos siempre encontraron en ella un refugio, como explicó más tarde. Cuando conoció a Ted Turner, el magnate que había revolucionado la televisión con la creación de la CNN, la actriz acababa de cerrar otro capítulo agotador de su vida sentimental. Había pasado años junto al político Tom Hayden, marcada por el activismo, las campañas y una relación intensa que terminó dejándola emocionalmente exhausta. Entonces apareció él: un multimillonario del sur de Estados Unidos, impulsivo, competitivo, amante de la caza y las grandes propiedades, con fama de conquistador y un ego del tamaño de sus imperios mediáticos. Parecían incompatibles. Y, sin embargo, durante una década fueron una de las parejas más fascinantes de América.

El fallecimiento de Ted Turner este 6 de mayo a los 87 años ha devuelto inevitablemente el foco a aquella historia de amor tan poco convencional como profundamente transformadora para ambos. La primera en confirmarlo fue la propia Jane Fonda, que pocas horas después de conocerse la noticia compartió una emotiva despedida en Instagram. Una carta extensa, íntima y sorprendentemente luminosa para hablar de quien definió públicamente como su "exmarido favorito".

"Él irrumpió en mi vida, un pirata guapo, profundamente romántico y aventurero, y mi vida cambió para siempre", escribió la actriz. Turner siempre tuvo algo de personaje de novela americana: un hombre hecho a sí mismo, obsesionado con ganar, capaz de levantar la primera cadena de noticias 24 horas del mundo y de convertirse también en uno de los mayores propietarios de tierras de Estados Unidos. De hecho, estaba obsesionado con el personaje de Rhett Butler y de ahí su caracterísitico bigote. Navegante, empresario, filántropo y provocador profesional, se movía por la vida con una intensidad que fascinaba y agotaba a partes iguales.

placeholder Ted Turner y Jane Fonda, en una foto de 2010. (Gtres)
Ted Turner y Jane Fonda, en una foto de 2010. (Gtres)

Fue él quien dio el primer paso. Consiguió el teléfono de Fonda y la llamó directamente. "Quería saber si estaba disponible para una cita. Creo que le dije que no me sentía muy bien, que él también era un tipo interesante, pero que no tenía muchas ganas", recordaría ella años después en una entrevista con 'People'. La negativa duró poco. Turner insistió y la intérprete terminó cediendo a la curiosidad.

La química entre ambos fue inmediata, aunque desde fuera parecieran venir de mundos opuestos. Él representaba la esencia del sur conservador estadounidense, con un estilo de vida ligado a la naturaleza y a los negocios. Ella era la hija de Henry Fonda, símbolo del Hollywood liberal y rostro incómodo para buena parte de América desde su activismo contra la guerra de Vietnam. Así que heredó ese perfil político progresista y comprometido. "Ted puede seguirme el ritmo. Es una persona muy, muy graciosa, adorable y complicada", confesó la actriz en aquellos primeros meses de relación. Parecían desafiar todas las reglas de las parejas clásicas.

Se casaron el 21 de diciembre de 1991 en Avalon, la inmensa plantación de Turner en Florida. En esa época, el magnate fue nombrado Hombre del Año por la revista 'Time' gracias al impacto global de la cobertura de la Guerra del Golfo realizada por CNN. Mientras, la protagonista de 'Nosotros en la noche', con un futuro brillante por delante, decidió por primera vez bajar el ritmo. De hecho, anunció su retirada del cine para centrarse en la familia y en los proyectos filantrópicos que compartiría con su nuevo marido.

placeholder Ted Turner y Jane Fonda, en una foto de archivo. (Reuters)
Ted Turner y Jane Fonda, en una foto de archivo. (Reuters)

Aquella boda unía también dos familias enormes y complejas. Jane llegaba con tres hijos de relaciones anteriores; Ted, con cinco. La convivencia no siempre fue sencilla, aunque la actriz siempre defendió el esfuerzo colectivo por construir una familia ensamblada funcional. Tras la muerte del empresario, quiso recordarlo también en su despedida pública: "Viven cinco de sus hijos, cinco niños talentosos y complejos de quienes tuve el privilegio de ser madrastra. Crecí con cuatro madrastras y sé lo importante que puede ser".

Durante años, ella se convirtió en el gran apoyo emocional del magnate. Lo acompañaba en sus viajes, en sus reuniones empresariales y en sus proyectos medioambientales. A finales de los noventa incluso visitaron España juntos, cuando Turner negociaba con el grupo Prisa la creación de CNN+. Durante aquel viaje fueron recibidos en el Palacio de la Zarzuela por los reyes Juan Carlos y Sofía.

Una posible infidelidad

Pero detrás de la imagen pública de matrimonio poderoso había grietas difíciles de ignorar. La más dolorosa apareció muy pronto. Apenas un mes después de la boda, Jane descubrió que Ted le había sido infiel, según cuentan las crónicas de la época. Aunque la intérprete aseguró tiempo después que eso no fue el motivo de su divorcio, la herida nunca desapareció del todo.

placeholder Ted Turner y Jane Fonda, en una foto de archivo. (Reuters)
Ted Turner y Jane Fonda, en una foto de archivo. (Reuters)

En sus memorias 'My Life So Far', publicadas en 2005, contó: "Llevaba buscándome una sustituta durante el último año que estuvimos juntos". "El día que nos separamos, voló a Atlanta para dejarme. Mientras cogía en el aeropuerto un coche de alquiler para ir a casa de mi hija, mi sustituta estaba esperando en el hangar para subir a su avión. Mi asiento todavía estaba caliente", escribió con una crudeza poco habitual.

Y aun así, incluso cuando hablaba del dolor, Fonda nunca describía la relación únicamente desde el resentimiento. En ese mismo libro evocó algunos de los momentos más felices de su vida junto a Turner. "Había momentos de amor en los que nuestras miradas se cruzaban y nos fundíamos en uno solo". También recordó las carcajadas compartidas: "Había momentos en los que algo nos hacía reír tanto que nos desplomábamos al suelo, como aquella noche en que nuestras carcajadas nos hicieron caer al pie de la escalera".

El problema no fue solo la infidelidad. Con el tiempo empezaron a hacerse evidentes las profundas diferencias ideológicas entre ambos. La protagonista de 'La madre del novio' atravesó una transformación espiritual importante y se convirtió al cristianismo, algo que Turner nunca terminó de entender. Ella misma llegó a definirse como "una feminista cristiana que estudia el budismo".

También pesaba otra cuestión más íntima: la sensación de la actriz de haberse perdido a sí misma dentro de sus relaciones sentimentales. En un documental de HBO estrenado en 2018 confesó que durante décadas había moldeado su personalidad para adaptarse a los hombres de su vida, desde su padre hasta sus tres maridos. "Era sexy, brillante y tenía mucho dinero cuando me fui. Hubiera sido fácil quedarme. Pero tenía una especie de ángel en el hombro diciendo: 'Si te quedas, morirás sin llegar a ser quien puedes ser. Nunca serás realmente auténtica'", explicó años después.

Un divorcio amistoso tras un matrimonio "irremediablemente roto"

En enero de 2000 anunciaron su separación mediante un comunicado conjunto. "Si bien seguimos comprometidos con el éxito a largo plazo de nuestro matrimonio, nos encontramos en un punto en el que cada uno debe tomarse un tiempo para sí mismo", comentaron. La reconciliación nunca llegó. En abril de 2001, Fonda presentó oficialmente el divorcio alegando que el matrimonio estaba "irremediablemente roto".

placeholder Jane Fonda y Ted Turner, en su boda. (Getty)
Jane Fonda y Ted Turner, en su boda. (Getty)

Curiosamente, el final de la relación no destruyó el amor. Con el paso de los años, consiguieron construir una amistad sincera, algo poco habitual después de una ruptura tan compleja. En una subasta benéfica celebrada poco después del divorcio, Jane saludó públicamente a Turner con una frase que acabaría acompañándolos para siempre: "¡Mi exmarido favorito!". La actriz mantuvo esa idea intacta hasta el final. "Sigo teniendo una muy buena relación con él. La vida es demasiado corta para estar peleando", aseguró en 2008.

Había además un proyecto que continuaba uniéndolos incluso después del divorcio. Fundaron juntos en 1995 la Georgia Campaign for Adolescent Power and Potential, la organización benéfica para ayudar a adolescentes vulnerables. El pasado noviembre, durante una gala vinculada a la fundación, la intérprete volvió a emocionarse: "Nunca habría existido de no ser por Ted. Fueron tiempos muy difíciles. Si no hubiera estado con él, si no me hubiera apoyado con su amor y respaldo, jamás lo habríamos superado".

Jane Fonda siempre sostuvo que Turner le enseñó más que nadie sobre negocios, naturaleza, estrategia y vida salvaje. Él, en cambio, encontró en ella un lugar donde permitirse algo que rara vez mostraba. "Se supone que los hombres como él no deben expresar necesidad ni vulnerabilidad. Esa era, creo, la mayor fortaleza de Ted", concluyó en su emotiva carta de despedida la actriz.

A Jane Fonda siempre le gustaron los hombres difíciles. O quizá sería más preciso decir que ellos siempre encontraron en ella un refugio, como explicó más tarde. Cuando conoció a Ted Turner, el magnate que había revolucionado la televisión con la creación de la CNN, la actriz acababa de cerrar otro capítulo agotador de su vida sentimental. Había pasado años junto al político Tom Hayden, marcada por el activismo, las campañas y una relación intensa que terminó dejándola emocionalmente exhausta. Entonces apareció él: un multimillonario del sur de Estados Unidos, impulsivo, competitivo, amante de la caza y las grandes propiedades, con fama de conquistador y un ego del tamaño de sus imperios mediáticos. Parecían incompatibles. Y, sin embargo, durante una década fueron una de las parejas más fascinantes de América.

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