Lorenzo Castillo subasta las maravillas de su casa más especial: "No he querido ni un cenicero de recuerdo”
La colección ya puede visitarse —hasta el 26 de mayo— en la sede de Bayeu Subastas (C/ Londres, 58, Madrid). El horario es de 10:00 a 14:00 horas y de 16:00 a 20:00 horas. La subasta tendrá lugar el miércoles 27 de mayo
Cuando Lorenzo Castillo, historiador del arte, anticuario e interiorista, era pequeño, adoraba que sus padres lo llevaran a la aldea de Peruyes. (Luisma Reyes)
Los grandes decoradores, interioristas si se prefiere, se pasan la vida viajando entre proyectos. Aviones, países, anticuarios, almonedas, rastros, casas en venta… Siempre se encuentra algo bonito cuando se sabe mirar y resulta imposible resistirse a la tentación. Esa lámpara, esa alfombra, ese retrato decimonónico y ese cabecero van a quedar perfectos en este o aquel proyecto; porque, tarde o temprano, todos esos objetos adquiridos en mil y un viajes encuentran su nuevo destino, ese rincón en el que vuelven a brillar. Las cosas bonitas y antiguas han vivido en muchas casas y han tenido muchos admiradores y eso, además de imprimir carácter, genera energía positiva; también ocurre lo contrario, pero justo esos son los objetos que no interesan.
Cuando Lorenzo Castillo (Madrid, 1968), historiador del arte, anticuario e interiorista, era pequeño, adoraba que sus padres lo llevaran a Peruyes, otro valle mágico asturiano con palacios y preciosas casonas de indianos. Cuando se hizo mayor, un agente inmobiliario de la zona, un conocido, le llamó y le dijo: “Deberías venir a ver la casa del cura, la rectoría, porque la acaban de poner en venta”. Dicho y hecho. Lo que Lorenzo se encontró fue una rectoría decrépita, con parte del tejado hundido, pero se enamoró. Los propietarios pedían tanto y él ofreció justo la mitad. Al día siguiente aceptaron la oferta de, sin duda, uno de nuestros cinco decoradores estrella más queridos y solicitados.
Todo lo que había en la casa de campo de Lorenzo Castillo en Peruyes, Asturias, se venderá el próximo 27 de mayo. (Bayeu Subastas)
Lorenzo tiene casas en Madrid, Rascafría, Menorca, Oviedo y Ribadesella. “La casa de Peruyes —a 13 kilómetros de la de Ribadesella y a la que Castillo le ha dedicado todo el tiempo y el amor del mundo— apenas la visitaba”. La rectoría dejó de ser práctica en la salvaje agenda del decorador y así, con el cambio de año, la puso en venta y se la quitaron de las manos.
Lorenzo Castillo, genio y figura. (Luisma Reyes)
Hoy, los nuevos dueños disfrutarán de esta tranquila aldea del concejo de Cangas de Onís, en el oriente de Asturias, bañada por el río Zardón antes de confundirse con el Sella. Aunque es una localidad muy pequeña, la preciosa Peruyes, en la parroquia de Margolles, goza de una privilegiada ubicación, escondida y protegida, en el eje mismo entre las playas del Cantábrico y el Parque Nacional de los Picos de Europa.
"Vender una casa entera es muy normal en Inglaterra o en Francia, pero aquí nadie lo hace por el apego a lo material o a lo sentimental y esa manía tan española de guardarlo todo"
A los nuevos propietarios recomendamos –bueno, en realidad lo hizo el propio Lorenzo en Vanitatis hace unos meses en la sección ‘Parada obligada’– La Posada de Granda, en la Nacional 634 a la altura de Margolles, para disfrutar de la mejor fabada del concejo.
"No me he llevado ni un cenicero, porque no quiero ningún recuerdo"
Todo lo que había en la casa de campo de Lorenzo Castillo en Peruyes, Asturias, se venderá el próximo 27 de mayo. (Bayeu Subastas)
“He vendido la rectoría que, creo, ha sido mi casa más especial, la más personal, en tiempo récord. No me he llevado ni un cenicero, porque no quiero ningún recuerdo”, explica Lorenzo Castillo, adscrito a ese grupo de personas que se resisten a que los apegos materiales y emocionales lastren su camino.
“Todo se compró para esta casa en varios viajes. Llegó a contener una colección de arte y antigüedades única que fui adquiriendo entre Londres, París y Bruselas, donde trabajaba en varios proyectos al tiempo que avanzaba en la reforma de la rectoría", explica Castillo. "Esto de vender una casa entera es muy normal en Inglaterra o en Francia, pero aquí nadie lo hace por el apego a lo material o a lo sentimental y esa manía tan española de guardarlo todo”.
"Todo se compró para esta casa en varios viajes. Llegó a contener una colección de arte y antigüedades única"
Todo lo que había en la casa de campo de Lorenzo Castillo en Peruyes, Asturias, se venderá el próximo 27 de mayo. (Bayeu Subastas)
Lo quiero todo, ¿por dónde empiezo?
La subasta de la rectoría de Lorenzo Castillo tendrá lugar el próximo miércoles 27 de mayo en Madrid. La venta, organizada por Bayeu Subastas, incluirá 465 lotes procedentes de Peruyes, conjunto que fue trasladado de Asturias a Madrid en cinco camiones. "Yo no iré –comenta Lorenzo–, lo pasaría mal y además dicen que trae mala suerte".
La colección incluye mobiliario del siglo XIX, pintura inglesa, alfombras turcas y españolas, objetos orientales y obras de arte moderno. También incorpora piezas vinculadas a países como Turquía, Siria, India, China o Japón, además de referencias al Mediterráneo y al norte de África. Sin olvidar una buena cantidad de chaise longues, otomanas, divanes, sofás, sillones, butacas, sillas y cabeceros de cama tapizados con las telas diseñadas por el propio Castillo, cultas y geométricas, para la firma Gastón y Daniela.
Lorenzo Castillo en su casa de Madrid. (Luisma Reyes)
Entre los elementos que más destacan figura toda una jungla de animales, presentes en pinturas, mobiliario, cerámica, madera y metal. El conjunto incluye además una colección de 25 retratos de distintas escuelas, épocas y países de lo más interesante.
Juan Pablo Casas, director de Bayeu Subastas, señala que “este tipo de ventas integrales de una propiedad son poco habituales en nuestro mercado. Hace más de dos décadas, Lorenzo ya realizó la venta de su primer apartamento y lo vendimos todo”. Más recientemente, Bayeu también subastó la casa del gran Eric Yerno (París, 1963 - Madrid, 2024), vinculado durante décadas al sector del lujo y la comunicación de moda.
Todo lo que había en la casa de campo de Lorenzo Castillo en Peruyes, Asturias, se venderá el próximo 27 de mayo. (Bayeu Subastas)
¿Cómo funcionan este tipo de subastas?
La exposición previa de la colección puede visitarse ya hasta el 26 de mayo en la sede de Bayeu, en la calle Londres, 58, de Madrid, junto a la Plaza de Toros de Las Ventas. El horario de apertura es de 10:00 a 14:00 horas y de 16:00 a 20:00 horas.
Los incrementos de puja varían en función del valor del lote: las piezas de menor precio avanzan con subidas más pequeñas, mientras que los lotes de mayor importe requieren incrementos superiores. Por ejemplo, una pieza de hasta 100 euros puede subir en tramos de 10 euros, mientras que en lotes superiores a 5.000 euros el incremento mínimo puede alcanzar los 500 euros; así hasta los lotes superiores a 500.000 euros, que avanzan a pasos de 50.000 euros.
Todo lo que había en la casa de campo de Lorenzo Castillo en Peruyes, Asturias, se venderá el próximo 27 de mayo. (Bayeu Subastas)
Para participar en la subasta, tanto presencialmente como a través de la web de Bayeu Subastas, es necesario ser mayor de edad y aceptar previamente las condiciones generales de venta. Los lotes se adjudicarán al mejor postor.
La exposición previa será de acceso gratuito y los especialistas de la sala estarán disponibles para facilitar información sobre las piezas y su estado de conservación. La casa recomienda examinar los lotes antes de la puja. El precio final de adjudicación incluirá un recargo del 18,75% en concepto de honorarios de la sala, además del IVA correspondiente.
Bayeu Subastas admitirá pujas por escrito hasta las 14:00 horas del día de la subasta, tanto mediante los formularios de la sala como por correo electrónico o web previa confirmación. También podrán realizarse pujas telefónicas en los lotes con precio de salida igual o superior a 600 euros. En caso de empate entre ofertas, tendrá prioridad la presentada con anterioridad. Y tú, ¿ya estás pensando en lorenzizarte?
Los grandes decoradores, interioristas si se prefiere, se pasan la vida viajando entre proyectos. Aviones, países, anticuarios, almonedas, rastros, casas en venta… Siempre se encuentra algo bonito cuando se sabe mirar y resulta imposible resistirse a la tentación. Esa lámpara, esa alfombra, ese retrato decimonónico y ese cabecero van a quedar perfectos en este o aquel proyecto; porque, tarde o temprano, todos esos objetos adquiridos en mil y un viajes encuentran su nuevo destino, ese rincón en el que vuelven a brillar. Las cosas bonitas y antiguas han vivido en muchas casas y han tenido muchos admiradores y eso, además de imprimir carácter, genera energía positiva; también ocurre lo contrario, pero justo esos son los objetos que no interesan.