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Lorenzo Castillo: “Mis hermanos siempre han dicho que algo del espectro autista debo tener; más que TDAH, lo mío es LVMH"
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ALTA DECORACIÓN

Lorenzo Castillo: “Mis hermanos siempre han dicho que algo del espectro autista debo tener; más que TDAH, lo mío es LVMH"

Repasamos con el gran interiorista su carrera, desde el encargo que todo lo cambió —la reforma del Hotel Santo Mauro de 2011— a su papel como jurado en el talent show 'DecoMasters'. Método, oficio y carácter. ¡Grande!

Foto: Lorenzo Castillo, genio y figura, en su mejor momento. (Cortesía)
Lorenzo Castillo, genio y figura, en su mejor momento. (Cortesía)

Lorenzo Castillo (Madrid, 1968), uno de nuestros decoradores favoritos mundo mundial, habla del “hecho a medida intelectual” en interiorismo como de una religión que obliga a abordar cada espacio, cada encargo, con mucho amor y respeto. Llegar a un edificio, detectar qué encaja y qué no, qué se recupera, qué se tira, exige también verdad, cultura y entrega. Y en todo esto, Lorenzo es el mejor.

Cuenta Castillo que con 4 años ya manejaba libros de arte y enciclopedias, y dibujaba mucho, tanto que hoy sigue diseñando a mano alzada. También recuerda su mal paso por el legendario Colegio Estudio en el que, afirma, le hicieron “bullying”; el centro educativo más avanzado y liberal de Madrid, supuestamente, resultó para el pequeño Lorenzo un lugar “carca y retrógrado”. En los setenta “no era fácil crecer con una vena artística”. Por fortuna, el espíritu renacentista que alumbra su alma le hizo poder con eso y con más.

Centrémonos ahora en el antes y el después en la trayectoria de nuestro protagonista. Madrid. 2011. Hotel Santo Mauro. Lorenzo Castillo acaba de aceptar el encargo que cambiará su carrera para siempre: un palacete reconvertido en hotel, perteneciente a la cadena AC, con una decoración anodina, impersonal —“gris y blanca”—, reproducible en cualquier hotel del mundo. Es decir, la nada más absoluta. ¿Nuevo planteamiento? Convertir el Santo Mauro en el más fascinante hotel boutique de Madrid y, ya de paso, de España y recuperar la zona noble de salones, inutilizada hasta ese momento.

placeholder Lorenzo Castillo, el dandy deco. (Cortesía)
Lorenzo Castillo, el dandy deco. (Cortesía)

El Santo Mauro cambió la carrera de Castillo porque le permitió aplicar su atinado enfoque residencial —el “hecho a medida intelectual”— a la transformación de edificios históricos en hoteles singulares. En otras palabras, hace 15 años, Lorenzo Castillo se convirtió en uno de los mejores y más deseados interioristas españoles —siempre en nuestro top 3—. Y sigue siéndolo.

Una década después, en 2021, tras la pandemia, el hotel afrontó una segunda intervención con Castillo de nuevo al frente; una necesaria puesta al día tras diez años de trote.

Protagonista habitual de las buenas revistas de decoración y de coffee table books como 'Madrid Chic', de la prestigiosa editorial Aussouline, el perfil público de Lorenzo Castillo se amplifica estos días a través de Televisión Española y el programa 'DecoMasters', del que es jurado junto a la periodista Marta Riopérez.

De esta aventura, afirma que lo que más le gusta es el “tono didáctico” y compartir la certeza de que “la buena decoración depende mucho más de la imaginación y del trabajo que del presupuesto”. Se define a sí mismo como un jurado “riguroso y con carácter” y afirma que esta experiencia televisiva, pese a haber supuesto tres meses de duro rodaje, le tiene “absolutamente feliz”.

placeholder Lorenzo Castillo, coprotagonista de 'Madrid Chic', coffee table book editado por Assouline. (Oliver Pilcher)
Lorenzo Castillo, coprotagonista de 'Madrid Chic', coffee table book editado por Assouline. (Oliver Pilcher)

PREGUNTA. Han pasado cinco años desde tu segunda intervención en este palacete de Santo Mauro —o “la casa de Zurbano”, como prefiere llamarlo la familia propietaria— y quince desde la primera gran reforma. ¿Qué te encontraste al llegar aquí por primera vez?

RESPUESTA. Un hotel de cadena —por entonces AC—, con una decoración impersonal que habrían replicado en cualquier edificio moderno de los muchos que tenían por España. Era un espacio gris y blanco, anacrónico, incoherente con el estilo palaciego francés Luis XVI de la casa.

Decidí hacer todo lo contrario: convertirlo en un hotel boutique y recuperar sus nobles salones, como el Rojo, que estaban cerrados, sin uso. Toda esa zona noble se convirtió en la parte más importante de disfrute y facturación del hotel.

El Santo Mauro ha sido un antes y un después en mi carrera porque demostró que, aunque mi estilo va unido a lo residencial y a ese “hecho a medida intelectual" que vendo en mi firma, también podía transformar edificios históricos en hotelazos.

"En mi época no era fácil crecer con una vena artística", Lorenzo Castillo

P. Viajemos hasta el Lorenzo niño. ¿Con qué soñabas, a qué jugabas, qué querías ser de mayor?

R. He tenido una imaginación bastante desbordante desde pequeño. Con 4 años ya manejaba libros de arte y enciclopedias, y dibujaba sin parar, una habilidad que hoy sigo utilizando para diseñar mis proyectos a mano alzada. Mi lado creativo se podría haber encaminado hacia cualquier disciplina estética: antigüedades, arte, moda o joyas, que era lo que veía en las casas de mi abuela y mi familia.

Tuve la suerte de nacer en una familia muy liberal que me dejó hacer lo que quise, pero en el colegio no me lo pusieron fácil. Se suponía que Colegio Estudio, el mío, iba a ser un centro liberal, pero resultó ser un entorno supercarca y retrógrado donde me hicieron bullying y la vida imposible sin que ningún profesor quisiese enterarse de nada. En mi época no era fácil crecer con una vena artística.

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placeholder Santo Mauro - A Luxury Collection Hotel. Calle de Zurbano, 36, Madrid. (Cortesía)
Santo Mauro - A Luxury Collection Hotel. Calle de Zurbano, 36, Madrid. (Cortesía)

P. Ahora que estás en un momento mediático sin precedentes como jurado de ‘DecoMasters’, ¿ha merecido la pena el esfuerzo?

R. Ha merecido la pena porque está siendo una manera muy bonita de decirle a la gente que le pierda el miedo a la decoración. Yo, que puedo estar asociado a la alta decoración, elitista y sofisticada, estoy en el programa para decirle a todo el mundo que una buena decoración está a su alcance.

Queremos que sea un programa didáctico, como ocurrió con ‘MasterChef’, y que la gente entienda que la decoración depende mucho de la imaginación y del trabajo y no tanto de los presupuestos.

Como jurado soy yo mismo y tengo carácter, porque para llevar obras importantes hay que tenerlo. Mi compañera Marta Riopérez, al ser periodista, tiene un perfil más dulce, pero yo aporto la parte técnica y juzgo con rigor si las cosas están bien o mal hechas.

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placeholder Hasta el 9 de marzo, el Santo Mauro acoge ‘Los gigantes del tiempo’ de la artista Cristina Iturrioz. (Cortesía)
Hasta el 9 de marzo, el Santo Mauro acoge ‘Los gigantes del tiempo’ de la artista Cristina Iturrioz. (Cortesía)

P. ¿Es la paciencia la palabra clave de tu profesión?

R. La paciencia no es una de mis virtudes. (Risas). Afortunadamente, tengo tanto trabajo que puedo mirar hacia otro lado y no darme cuenta de cómo se escapa el tiempo en el un encargo concreto, pero me gustaría que las cosas fueran mucho más rápidas porque tengo una cabeza incansable.

Mis hermanos siempre han dicho que algo del espectro autista debo tener. Más allá de TDAH, HTLM o JFK, lo mío debe ser LVMH, me pega más". (Risas). Pero, sí, debí tener TDAH: esa creatividad desbordante hacía que no me concentrara; me quedaba mirando por la ventana y no me interesaba nada de lo que contaba el profesor.

Todo encaja porque hay cosas comunes que no sé hacer: no sé atarme los cordones de un zapato, sigo sin saber leer la hora en un reloj de agujas, no sé montar en bicicleta ni conducir, y aprendí a nadar hace poco —casi que por obligación— en los barcos de mis amigos.

Al final, mi padre, que era médico, nos dejó crecer a los seis hermanos según nuestra propia naturaleza. Ni incapaz, ni superdotado, simplemente elegí ser Lorenzo Castillo.

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placeholder Una de las suites del Santo Mauro firmadas por Lorenzo Castillo. (Cortesía)
Una de las suites del Santo Mauro firmadas por Lorenzo Castillo. (Cortesía)

Santo Mauro 2011, el punto de inflexión

En Santo Mauro, la decoración se sostiene en detalles concretos y en piezas que obligan a mirar con calma y admiración. El hotel presenta su 'gabinete de curiosidades' como una constelación de objetos con procedencias y épocas distintas, colocados no para homogeneizar estancias, sino para diferenciarlas.

Entre los ejemplos más destacados encontramos una lámpara de bronce dorado con un angelote de cristal tallado en el Salón Chino, vinculada al Palacio de las Tullerías; y una pareja de armarios Qing del periodo Qianlong, procedentes —según el relato del hotel— del Palacio de Trujillo de Duarte Pinto Coelho, que hoy enmarcan un retrato de Luis XVI.

En el distribuidor de la escalera principal aparece una vista histórica de Madrid atribuida a Pradilla, y en otra sala, un bronce del retrato de Carlos I asociado a Leone y Pompeo Leoni dialoga con piezas contemporáneas. Con ese método, cada ambiente se permite una referencia distinta: influencias orientales en el Salón Chino, biblioteca de roble francés Luis XV actualizada con luz cálida, bar con guiños art déco, suites con ecos viajeros del XIX. Puro Lorenzo Castillo.

Lorenzo Castillo (Madrid, 1968), uno de nuestros decoradores favoritos mundo mundial, habla del “hecho a medida intelectual” en interiorismo como de una religión que obliga a abordar cada espacio, cada encargo, con mucho amor y respeto. Llegar a un edificio, detectar qué encaja y qué no, qué se recupera, qué se tira, exige también verdad, cultura y entrega. Y en todo esto, Lorenzo es el mejor.

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