Ikea tiene el mueble que salva cualquier piso pequeño: orden, espacio y doble uso
Un banco con almacenaje permite ganar sitio para guardar y, al mismo tiempo, sumar un asiento auxiliar sin recargar la entrada, el dormitorio o el salón
En un piso pequeño, cada mueble tiene que justificar muy bien el espacio que ocupa. No basta con que sea bonito o encaje con la decoración: también debe resolver algo, ya sea ganar almacenaje, liberar una zona de paso o evitar que los objetos del día a día terminen acumulados a la vista.
Por eso funcionan tan bien los muebles de doble uso, especialmente en casas donde faltan armarios o metros libres. Un banco con almacenaje puede servir para sentarse, apoyar objetos de forma puntual y guardar desde mantas hasta zapatos, bolsos, accesorios o ropa de otra temporada, según la estancia en la que se coloque.
El banco Perjohan también puede colocarse a los pies de la cama para guardar textiles y ganar una superficie de apoyo. (Cortesía / Ikea)
El propio planteamiento del mueble explica su utilidad: ocupa el espacio de un banco, pero añade una zona interior para guardar aquello que suele quedar desordenado. En una entrada puede servir para dejar el calzado; en un dormitorio, para guardar textiles; y en un salón pequeño, para sumar un asiento extra cuando hace falta.
El diseño de pino permite usarlo como asiento auxiliar en distintas zonas de la casa. (Cortesía / Ikea)
Ikea destaca en su sección de bancos que este tipo de muebles se han usado durante años como piezas multiusos y que pueden ayudar a ahorrar espacio en viviendas pequeñas. En el caso de los bancos con almacenaje, la ventaja está precisamente en esa combinación de asiento y compartimento interior.
No es un mueble pensado para transformar una casa, sino para hacerla más fácil de vivir. En pisos pequeños, donde cada rincón cuenta, una pieza discreta, estrecha y con doble función puede marcar la diferencia entre tener objetos repartidos por la casa o encontrarles un sitio sin añadir más armarios.
En un piso pequeño, cada mueble tiene que justificar muy bien el espacio que ocupa. No basta con que sea bonito o encaje con la decoración: también debe resolver algo, ya sea ganar almacenaje, liberar una zona de paso o evitar que los objetos del día a día terminen acumulados a la vista.