Las imágenes más esperadas: Carlota Casiraghi hace oficial su relación con Nicolas Mathieu en su primera aparición pública
La hija de Carolina de Mónaco y el escritor se han dejado ver por primera vez juntos tras dos años de relación. El escenario, el Masters 1000 de Montecarlo
Carlota Casiraghi en una imagen de archivo. (Gtres)
El pasado 12 de marzo se cumplían dos años desde que ‘Paris Match’ publicase las primeras fotografías de Carlotta Casiraghi durante una cita con el escritor Nicolas Mathieu por las calles de la capital francesa unos días atrás. A diferencia de sus anteriores relaciones, esta vez la hija de Carolina de Mónaco optó por la máxima discreción y el silencio. Ni hablar de él ni incluirlo en los mediáticos eventos de la familia monegasca.
Desde entonces, ha sido ella la que se metió de lleno en su universo, el de las letras, con la publicación de su primer libro, titulado ‘La Grieta’. En cambio, este 9 de abril ha sido un antes y un después en esta historia de amor: Carlota Casiraghi y Nicolas Mathieu han acudido juntos por primera vez a un evento público sin importales ser vistos e inmortalizados por los fotógrafos allí presentes. Ha sido en el Masters 1000 de Montecarlo, el torneo anual de tenis de Mónaco que este año 2026 se celebra del 4 al 12 de abril. En las gradas, durante el partido entre Jannik Sinner y Tomáš Macháč, la hija de Carolina de Mónaco atendía a la volea y aplaudía cada punto. Y no lo hacía sola, a su lado, en el palco, el escritor.
Una estampa relajada, todavía un tanto discreta, pero que marca el debut de Mathieu oficialmente como pareja de Carlota Casiraghi así como su primera aparición pública en el Principado en calidad de. Junto a ellos, estaba también el hijo de 12 años del escritor.
Esta imagen llegaba después de varios meses allanando el terreno por parte de la monegasca. A finales del mes de enero, cuando presentó su libro en París, Carlota reunió allí a su madre, Carolina de Mónaco, a algunos de sus hermanos (Pierre con Beatrice Borromeo ni Alexandra de Hannover con su novio, Ben Sylvester Strautmann) y a su novio.
El evento tuvo lugar en un espacio muy especial para la familia, la librería L7 de París, que fue fundada en 1999 por Karl Lagerfeld, quien fuera director creativo de Chanel y amigo íntimo de la que es aún princesa de Hannover y, por extensión, de su hija.
Fue a finales del mes de marzo cuando ella dio las primeras declaraciones sobre cómo era la relación con el escritor. Ocurrieron durante la promoción de su libro en la ciudad francesa de Épinal, tierra natal de su novio. En un vídeo para el medio local ‘Vosges Matin’, la sobrina de Alberto II de Mónaco confesaba su vínculo con la zona: “Las montañas de los Vosgos parecían estar inmediatamente vinculadas a paisajes que conocía a través de la literatura, a través de mis conexiones con autores como Nicolas Mathieu y Maria Pourchet”.
Aunque nadie lo sabía, gracias seguramente también al silencio cómplice de los vecinos, es un lugar que Carlota Casiraghi visitó más veces. “Suelo venir los fines de semana. He estado en Gérardmer y en los Altos Vosgos, y me pareció absolutamente magnífico. Fui a Saint-Dié-des-Vosges, que es un pueblo muy bonito. Y suelo ir a las librerías de aquí; también son un punto de referencia para mí”.
Así, poco a poco, el escritor, ganador del Premio Goncourt 2018, fue introduciéndose en el universo más mediático de su novia. Él apenas hizo mención alguna a su relación en estos dos años. Solo en julio de 2024, poco después de publicarse las primeras fotografías, cuando le preguntaron por el choque entre su ideología de izquierdas y el unirse al principado de Mónaco: “Una historia de amor no es como un fichaje de fútbol: no cambias de camiseta, de sueldo ni de convicciones de la noche a la mañana”.
El pasado 12 de marzo se cumplían dos años desde que ‘Paris Match’ publicase las primeras fotografías de Carlotta Casiraghi durante una cita con el escritor Nicolas Mathieu por las calles de la capital francesa unos días atrás. A diferencia de sus anteriores relaciones, esta vez la hija de Carolina de Mónaco optó por la máxima discreción y el silencio. Ni hablar de él ni incluirlo en los mediáticos eventos de la familia monegasca.