El gran cambio físico de Melanie-Antoinette, prima de Alberto de Mónaco, en su última aparición
El enfrentamiento entre Carlos Alcaraz y Jannik Sinner congregó a casi todo el clan Grimaldi, incluida la prima del príncipe Alberto, que reaparecía con una imagen muy distinta respecto a su última aparición pública
Melanie-Antoinette durante el partido entre Carlos Alcaraz y Jannik Sinner. (EFE)
La familia Grimaldi volvió a dejarse ver casi al completo en la final del Masters de Montecarlo, escenario del duelo entre Carlos Alcaraz y Jannik Sinner que terminó con la derrota del murciano. En el palco coincidieron el príncipe Alberto y Charlene, acompañados por Carlota Casiraghi, Alexandra de Hannover, además de Pauline y Louis Ducruet. Entre ellos destacaba también una figura muy próxima al clan, Mélanie-Antoinette de Massy, situada junto al soberano, primo suyo, aunque su presencia respondía a una razón concreta.
Mélanie-Antoinette ejerce como presidenta de la Federación Monegasca de Tenis, razón por la que ocupó un lugar preferente en la tribuna y, posteriormente, descendió a la pista para participar en la entrega de trofeos junto a Alberto.Su aparición generó conversación por un evidente cambio físico. “Se muestra radiante y transmite comodidad consigo misma, aunque se desconoce qué hay detrás de esa evolución”, apuntaban desde Paris Match.
Mélanie-Antoinette de Massy durante la entrega de premios. (Reuters)
Para la cita eligió un estilismo refinado en rosa empolvado. Apostó por un traje de líneas rectas, con blazer estructurado y pantalón fluido, combinado con un top claro que aportaba contraste. El cabello suelto, trabajado en ondas suaves, enmarcaba el rostro, mientras un maquillaje sutil completaba una imagen equilibrada, elegante y muy medida.
El príncipe Alberto de Mónaco y Melanie-Antoinette de Massy en Wimbledon. (EFE)
Es la única hija de Nicolai Vladimir Costello, coreógrafo de prestigio, y de Elizabeth Ann de Massy, prima de Carolina, Estefanía y Alberto, pero su historia familiar no carece de giros propios de un drama televisivo. Elizabeth nació fuera del matrimonio, pese a que su madre mantenía lazos directos con Rainiero, lo que marcó su posición durante años.
Alberto y Charlène de Mónaco junto a Mélanie-Antoinette. (Reuters)
La situación cambió cuando Antoinette y Alexandre, abuelos de Mélanie-Antoinette, contrajeron matrimonio en 1951, legitimando así a su descendencia. En aquella etapa, la pareja fue señalada por maniobrar contra Rainiero con el objetivo de impedir su acceso al trono, difundiendo rumores sobre la supuesta infertilidad de Gisele Pascal, entonces pareja del príncipe.
El príncipe Alberto y Mélanie-Antoinette mantienen una estrecha relación. (Reuters)
El desenlace fue muy distinto: Rainiero terminó enamorándose de Grace Kelly, quien se instaló en el Principado y se convirtió en símbolo internacional de Mónaco. Lejos de resentimientos, el soberano siempre distinguió a Elizabeth, ajena a cualquier intriga. La eligió dama de honor en su boda y madrina de la princesa Estefanía, cimentando un vínculo que, con el paso del tiempo, se extendió a la siguiente generación entre Mélanie-Antoinette y sus primos segundos.
La familia Grimaldi volvió a dejarse ver casi al completo en la final del Masters de Montecarlo, escenario del duelo entre Carlos Alcaraz y Jannik Sinner que terminó con la derrota del murciano. En el palco coincidieron el príncipe Alberto y Charlene, acompañados por Carlota Casiraghi, Alexandra de Hannover, además de Pauline y Louis Ducruet. Entre ellos destacaba también una figura muy próxima al clan, Mélanie-Antoinette de Massy, situada junto al soberano, primo suyo, aunque su presencia respondía a una razón concreta.