Del láser al vello visible: por qué enseñar el pelo corporal se ha convertido en el nuevo gesto de belleza de las famosas
Phoebe Bridgers ha vuelto a poner sobre la mesa una cuestión que parecía superada. Julia Roberts lo hizo hace casi tres décadas y Rachel McAdams volvió a reivindicarlo: no depilarse sigue llamando la atención
Durante años, una de las normas no escritas de cualquier alfombra roja ha sido que todo lo relacionado con la belleza debía estar bajo control. Maquillaje sin brillos imprevistos, peinados resistentes a varias horas de flashes, manicura recién hecha y, por supuesto, ni rastro de vello corporal. Precisamente por eso todavía resulta llamativo cuando una famosa decide no cumplir esta última parte del protocolo. No estamos hablando de un nuevo tratamiento ni de una tendencia nacida en TikTok, sino de algo bastante menos complicado: dejar crecer el pelo.
La última en comprobar que unas undefined todavía pueden convertirse en noticia ha sido Phoebe Bridgers. La cantante, que acaba de debutar como actriz en 'Primetime', acudió al Festival de Venecia con un traje negro de falda de Gucci que dejaba sus piernas completamente a la vista. No había intentado disimular el vello y tampoco lo hizo después con el vestido de encaje y transparencias de Alexander McQueen que llevó al estreno. En Instagram fue incluso más allá de esa perfección habitual de festival y publicó imágenes en las que podían apreciarse manchas de sudor en las axila
Phoebe bridgers
Lo interesante no es tanto que Bridgers no se depilara como que dos piernas con pelo hayan generado suficiente conversación para que The Guardian y The Times les dediquen artículos. El primero se pregunta directamente qué piensan las mujeres jóvenes sobre la obligación de depilarse; el segundo rebaja además la importancia del asunto: quizá no depilarse no siempre tenga que interpretarse como una declaración política. A veces una mujer lleva pelo en las piernas porque, sencillamente, no se lo ha quitado.
Esa normalidad es, de hecho, lo novedoso. Durante décadas el cuerpo femenino sin pelo se ha asociado de manera tan automática al cuidado personal que dejarlo crecer continúa interpretándose como una decisión, mientras que eliminarlo rara vez necesita explicación. La filósofa y profesora de la Universidad de Birmingham Heather Widdows, especializada en ética y cánones de belleza, lleva años estudiando esta cuestión. Según sus investigaciones, la depilación ha pasado progresivamente de entenderse como una elección estética a relacionarse con conceptos como higiene o cuidado básico. Dicho de otra manera: hemos terminado considerando “normal” el cuerpo modificado y excepcional el cuerpo tal y como crece.
Phoebe Bridgers en Venecia (Cordon Press)
Y ahí está la paradoja de 2026. Mientras el láser se ha integrado completamente en las rutinas de belleza y permite eliminar el vello durante periodos muy prolongados, al mismo tiempo existe una corriente que intenta quitar importancia al hecho de conservarlo. Entre las jóvenes entrevistadas por The Guardian hay quienes se depilan, quienes no lo hacen e incluso quienes conocen a mujeres que se tiñen el pelo de las axilas para hacerlo todavía más visible. También aparecen chicas que admiten recurrir al láser porque prefieren olvidarse definitivamente del asunto. No hay, por tanto, una sustitución de una moda por otra. Hay más opciones y, sobre todo, más discusión alrededor de algo que hasta hace poco apenas se discutía.
No es la pionera
Phoebe Bridgers tampoco ha inventado nada. En 1999, Julia Roberts levantó el brazo para saludar durante el estreno londinense de Notting Hill y mostró el vello de sus axilas. La imagen acabó convertida en una especie de fotografía fundacional de la belleza sin depilar, aunque años más tarde la propia actriz desmontó buena parte de aquella interpretación feminista: no había planeado hacer ninguna reivindicación. Simplemente calculó mal la longitud de la manga y cuánto enseñaría al levantar el brazo.
Julia Roberts (Getty Images)
Más deliberado fue el caso de Rachel McAdams. En 2023, la actriz pidió que las fotografías de una sesión para 'Bustle' recibieran el mínimo retoque posible y apareció con el vello de las axilas visible mientras posaba con corsés y prendas muy sofisticadas. “Este es mi cuerpo”, explicó entonces. La importancia de aquellas fotografías estaba precisamente en esa combinación: no se trataba de renunciar al maquillaje, la moda o la producción de una sesión de fotos, sino de cuestionar por qué una axila depilada tenía que formar obligatoriamente parte del resultado final.
Eso mismo explica que las imágenes de Bridgers funcionen ahora. Su vello no aparece dentro de una estética deliberadamente descuidada. Está junto a un traje de Gucci, zapatos de tacón, joyas... No parece plantear una batalla entre arreglarse y no arreglarse; simplemente elimina la obligación de retirar el pelo. El vello corporal femenino empieza a poder convivir con los códigos más tradicionales de glamour.
¿Significa que vamos a abandonar cuchillas, cera y láser? No parece probable. La propia investigación reciente muestra hasta qué punto la depilación continúa integrada en las rutinas femeninas, y la eliminación láser sigue creciendo como alternativa a los métodos tradicionales. Lo que sí puede estar cambiando es algo bastante más sencillo: que una famosa aparezca con pelo en las piernas y no necesitemos convertir inmediatamente esos pocos centímetros de vello en un manifiesto. El día en que deje de ser noticia probablemente será cuando la tendencia se haya normalizado de verdad.
Durante años, una de las normas no escritas de cualquier alfombra roja ha sido que todo lo relacionado con la belleza debía estar bajo control. Maquillaje sin brillos imprevistos, peinados resistentes a varias horas de flashes, manicura recién hecha y, por supuesto, ni rastro de vello corporal. Precisamente por eso todavía resulta llamativo cuando una famosa decide no cumplir esta última parte del protocolo. No estamos hablando de un nuevo tratamiento ni de una tendencia nacida en TikTok, sino de algo bastante menos complicado: dejar crecer el pelo.