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HA MUERTO A LOS 94 AÑOS

Muere Astrid de Noruega, la princesa que se puso en huelga por amor, dos semanas después de su hermano Harald V

Era una de los miembros más queridos de la familia real noruega. Aunque con la agenda reducida por su edad y salud, seguía en activo. Ha muerto a los 94 años

Foto: La princesa Astrid, en la boda de la princesa Marta Luisa, en 2024. (Cordon Press)
La princesa Astrid, en la boda de la princesa Marta Luisa, en 2024. (Cordon Press)

La familia real noruega encadena una nueva pérdida apenas dos semanas después de despedir a Harald V. La princesa Astrid de Noruega, hermana mayor del difunto monarca y uno de los grandes pilares discretos de la Casa Real durante más de siete décadas, ha muerto a los 94 años. Una mujer única y con las ideas claras que no dudó en ponerse en huelga por amor, para luchar por casarse con el hombre al que quería. Su padre, el rey Olav, no estaba de acuerdo, pero su empeño y esa huelga finalmente consiguieron que el monarca cediera.

La noticia resulta todavía más impactante porque Astrid estuvo presente el pasado miércoles en la catedral de Oslo para dar el último adiós a su hermano pequeño. Llegó en silla de ruedas y visiblemente frágil, pero no quiso faltar a una despedida que reunió a buena parte de la realeza europea y a miles de noruegos en las calles de la capital. La Casa Real ha comunicado ahora su fallecimiento acompañando el anuncio de una reciente instantánea de la princesa en blanco y negro.

Fallecida este viernes, la princesa Astrid era una persona muy querida por toda la familia y por el pueblo noruego, precisamente por todo lo que luchó para defender su amor con el que fue su marido durante más de 50 años, Johan Martin Ferner. De hecho, ha seguido teniendo representación institucional hasta hace muy poco, después de casi 70 años, ya que asumió algunas de sus obligaciones con apenas 20.

Su madre, la entonces reina Marta, fallecía de cáncer en 1954, por lo que la princesa se convertía entonces en una especie de primera dama, acompañando a Olav V, su padre y monarca, en ciertos actos y tareas.

placeholder La princesa Astrid, ejerciendo de reina junto a Federico IX de Dinamarca, en una visita de Estado del monarca danés. (Cordon Press)
La princesa Astrid, ejerciendo de reina junto a Federico IX de Dinamarca, en una visita de Estado del monarca danés. (Cordon Press)

Aunque el pueblo noruego supo agradecerle sus años de entrega a la monarquía y hasta su muerte gozaba de una paga estatal vitalicia, no se lo pusieron tan fácil en su adolescencia, cuando se supo con quién tenía intención de contraer matrimonio: el hijo del propietario de unos grandes almacenes de Oslo. El diferente estatus de uno y otro hizo que en ese momento no se permitiera la relación.

Por eso, aquel joven Johan se cansó de esperar la aprobación del rey Olav y se marchó a Londres, donde estuvo empleado en los almacenes Harrods, emprendiendo una nueva vida ajena a su enamorada. Además de ganar una medalla en los Juegos Olímpicos de Helsinki, en 1952, también se casó con otra mujer, de la que se divorciaría tres años después, sin tener hijos.

Fue a su regreso a Noruega cuando los dos enamorados volvieron a encontrarse, poniendo entonces mucho más empeño en que les dejaran casarse. No fue fácil, dado que a su condición de plebeyo había que sumarle que ya era un hombre divorciado. Ni siquiera el hecho de que la otra hermana de Harald, Ragnhild -fallecida en 2012-, fuera la primera princesa europea en casarse con un plebeyo le allanó el camino: se encontró con la oposición frontal tanto de su padre como del pueblo.

placeholder La princesa Astrid, con su mascota, en una de sus apariciones públicas en 2025, junto a la reina Sonia y el príncipe Haakon. (Cordon Press)
La princesa Astrid, con su mascota, en una de sus apariciones públicas en 2025, junto a la reina Sonia y el príncipe Haakon. (Cordon Press)

Pero Astrid no se dio por vencida y demostró su determinación y testarudez. Estaba convencida de que Johan era el hombre de su vida, así que no lo dudó y dio un ultimátum a su padre. Se pondría en huelga, renunciando a todas sus funciones reales hasta que el rey Olav consintiera el matrimonio. Finalmente el monarca claudicó y se dieron el 'sí, quiero' en 1961. Eso sí, no pudieron evitar que la boda fuera un auténtico escándalo en el país, además de que el obispo de Oslo se negara a casarlos.

A pesar de la boda, Astrid no fue castigada tan duramente como lo había hecho su hermana años antes al casarse con un plebeyo. El Gobierno le mantuvo la asignación estatal por la entrega que había tenido a la Corona y todas las funciones de representación que había llevado a cabo junto al monarca. Sí perdió el tratamiento de Alteza Real, un precio que pagó muy gustosamente para poder estar más de 50 años con el amor de su vida, hasta que falleció en 2015.

Juntos tuvieron cinco hijos. La mayor es Catherine, casada en 1989 y madre de dos hijos. Le siguen Benedikte, Alexander, también padre de dos hijos, y Elizabeth, que daba a la princesa Astrid su quinto nieto en 1999. El más pequeño es de Carl-Christian Ferner, el más pequeño de los cinco, a cuya boda, en 2014, acudió la familia real al completo.

Hoy todos ellos lloran la muerte de una princesa única, tanto como para ponerse en huelga por amor. Se trataba de una princesa muy querida y que ha participado en actos públicos hasta hace muy poco. Lo hacía, eso sí, siempre en silla de ruedas y acompañada de su inseparable mascota, que daba una imagen de ella aún más entrañable.

La familia real noruega encadena una nueva pérdida apenas dos semanas después de despedir a Harald V. La princesa Astrid de Noruega, hermana mayor del difunto monarca y uno de los grandes pilares discretos de la Casa Real durante más de siete décadas, ha muerto a los 94 años. Una mujer única y con las ideas claras que no dudó en ponerse en huelga por amor, para luchar por casarse con el hombre al que quería. Su padre, el rey Olav, no estaba de acuerdo, pero su empeño y esa huelga finalmente consiguieron que el monarca cediera.

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