La familia real noruega atraviesa una crisis histórica, y la figura de la princesa Mette-Marit se ha convertido en el epicentro de la polémica. Tras la publicación de miles de correos con Jeffrey Epstein, en los que se incluyen coqueteos y conversaciones íntimas, y el juicio contra su hijo mayor, Marius Borg, por graves delitos, muchos se preguntan si Mette-Marit está preparada o es apropiada para convertirse en reina consorte de Noruega.
La Casa Real ha emitido solo un escueto comunicado en el que la princesa expresa arrepentimiento, mientras que expertos y ciudadanos plantean incluso la posibilidad de un alejamiento definitivo de la vida pública o, en escenarios extremos, un divorcio.
Con esta situación es imposible que no se nos venga a la mente unas declaraciones que dio la princesa Ragnhild, hermana del rey Harald V y tía de Haakon, en 2004. En un documental de TV2 titulado 'La princesa en el exilio', Ragnhild expresó con contundencia su rechazo a la idea de que Mette-Marit pudiera algún día ser reina: “Espero morir antes del día en que la princesa heredera Mette-Marit se convierta en reina de Noruega. De verdad espero que eso no ocurra”.
Ragnhild, Harald y Astrid junto a sus padres, Olav V y Marta. (CP)
La princesa Ragnhild no ocultó su desdén hacia su sobrino, el príncipe Haakon, ni hacia su sobrina, la princesa Marta Luisa. Aseguró que ambos habían tenido “malos asesores” y desaprobaba totalmente la elección de sus cónyuges: Mette-Marit, y el autor bohemio Ari Behn. “¿Son negativos para la monarquía? Sí, de eso estoy segura”, afirmó.
Además, manifestó compasión por Marius Borg, el hijo que Mette-Marit tuvo antes de su matrimonio con Haakon, y señaló que la diferencia entre él y sus medios hermanos, Ingrid Alexandra y Sverre Magnus, podría generar problemas en el futuro: “Pobre Marius… aunque ahora tenga seis o siete años, comprenderá que hay una diferencia. Y eso les dará problemas a Haakon y Mette-Marit. Espero que lo hayan pensado”.
Ragnhild recordó también su propia experiencia con el matrimonio con un plebeyo, Erling Sven Lorentzen, en 1953, que la llevó a mudarse a Brasil y a vivir prácticamente fuera de la vida oficial de la monarquía. Con esa perspectiva, mantenía firme su opinión de que la elección de Mette-Marit representaba un riesgo para la institución que su padre, el rey Olav V, nunca habría permitido.
Con el paso de los años, las palabras de Ragnhild parecen proféticas. Ha quedado claro que la figura de Mette-Marit es cuanto menos negativa para la monarquía y Marius se enfrenta actualamente a un juicio por 38 causas, entre ellas violaciones, todo ello mientras se encuentra en prisión detenido desde el pasado domingo por nuevos delitos.
Ragnhild el día de su boda con Erling Sven Lorentzen. (CP)
En cuanto a Marta Luisa y Ari Behn, lo suyo tampoco terminó bien. Se divorciaron en 2016 y tras protagonizar numerosas polémicas el escritor acabó quitándose la vida el día de Navidad de 2019. Desde entonces, Marta Luisa ha rehecho su vida con el polémico chamán Durek Verrett y se ha alejado por completo de la vida oficial de la Corona.
La princesa Ragnhild falleció en su casa de Río de Janeiro, Brasil, el 16 de septiembre de 2012, a los 82 años de edad, tras sufrir un cáncer de pulmón, sin llegar a ver cómo algunas de sus palabras se hicieron realidad, dejando tras de sí un legado de advertencias que hoy resuenan en la Corona noruega.
La familia real noruega atraviesa una crisis histórica, y la figura de la princesa Mette-Marit se ha convertido en el epicentro de la polémica. Tras la publicación de miles de correos con Jeffrey Epstein, en los que se incluyen coqueteos y conversaciones íntimas, y el juicio contra su hijo mayor, Marius Borg, por graves delitos, muchos se preguntan si Mette-Marit está preparada o es apropiada para convertirse en reina consorte de Noruega.