Notar una corriente junto a la ventana y pensar que “es normal” puede salir caro a final de mes. El cajón de la persiana es uno de los puntos más olvidados de la vivienda, pero también uno de los lugares por los que más fácilmente se cuelan el frío, el calor exterior y el polvo cuando no está bien aislado.
Los persianistas insisten en que no debería entrar aire por el cajón. Si ocurre, la estancia pierde estabilidad térmica: en invierno cuesta más mantener el calor y en verano el aire caliente entra con más facilidad. Eso se traduce en más uso de calefacción o aire acondicionado y, por tanto, en un mayor consumo energético.
Las persianas tradicionales se revisan cada vez más desde el aislamiento. (Freepik / peoplecreations)
La forma de comprobarlo es sencilla. Solo hay que bajar la persiana del todo y acercarse al cajón. Si se nota una pequeña brisa, si la cortina se mueve ligeramente o si la zona siempre parece más fría o más caliente que el resto de la habitación, probablemente hay una fuga de aire.
La buena noticia es que no siempre hace falta hacer obra. Una solución doméstica consiste en colocar rollo térmico reflectante en el interior de la tapa del cajón. Este material ayuda a crear una barrera frente a los cambios de temperatura y puede mejorar el aislamiento de forma rápida.
Para hacerlo, se retira la tapa del cajón, se corta el rollo térmico a la misma medida y se fija con cinta de doble cara antes de volver a colocar la pieza. Es un gesto sencillo, económico y especialmente útil en viviendas donde el cajón no está bien sellado.
Eso sí, si la entrada de aire es muy evidente, hay humedad, ruido excesivo o la persiana no funciona correctamente, conviene consultar con un profesional. El truco casero puede ayudar, pero no sustituye una reparación cuando el problema es mayor.
Revisar el cajón de la persiana puede parecer un detalle menor, pero forma parte de esas pequeñas mejoras que hacen la casa más cómoda y eficiente. A veces, el bienestar en el hogar empieza por cerrar bien los puntos por los que se escapa la temperatura.
Notar una corriente junto a la ventana y pensar que “es normal” puede salir caro a final de mes. El cajón de la persiana es uno de los puntos más olvidados de la vivienda, pero también uno de los lugares por los que más fácilmente se cuelan el frío, el calor exterior y el polvo cuando no está bien aislado.