El pueblo a 1 hora de Madrid que se convirtió en el refugio de los artistas: con casas blancas al más puro estilo andaluz y flores en todas las ventanas
El pueblo a 1 hora de Madrid que se convirtió en el refugio de los artistas: con casas blancas al más puro estilo andaluz y flores en todas las ventanas
El pueblo ha sabido preservar su memoria artística. El Ayuntamiento creó la Ruta de los Pintores, un itinerario que recorre las casas donde vivieron aquellos creadores
A poco más de una hora de Madrid existe un pueblo que parece ajeno al tiempo y al ruido de la capital. Un lugar de calles estrechas, fachadas encaladas y ventanas rebosantes de flores que, contra todo pronóstico, se convirtió a mediados del siglo XX en uno de los refugios artísticos más singulares de la Comunidad de Madrid. Se trata de Olmeda de las Fuentes, una pequeña localidad situada junto a Alcalá de Henares que hoy conserva intacta la huella de aquel pasado creativo.
El fenómeno no es nuevo. Aunque en la actualidad barrios periféricos como Carabanchel vuelven a atraer a jóvenes creadores expulsados del centro por el alto precio de la vivienda, lo cierto es que ya en los años 50 y 60muchos artistas buscaron inspiración lejos del bullicio madrileño. Entonces, Olmeda de las Fuentes ofrecía justo lo que necesitaban: silencio, paisaje y una luz especial que transformaba sus fachadas blancas en un lienzo cambiante a lo largo del día.
Olmeda de las Fuentes. (iStock)
El visitante que llega hoy al pueblo se encuentra con una estampa casi insólita en la meseta. En mitad de una ladera verde, se suceden casas encaladas al más puro estilo andaluz, cuidadas con esmero por sus poco más de 400 habitantes. Cada puerta es diferente, casi todas las ventanas lucen macetas con flores y el ambiente está marcado por el murmullo del agua de sus fuentes y un persistente olor a tomillo. Aquí no hay prisas ni tráfico, solo calma.
El origen del pueblo se remonta al siglo XVIII, cuando el empresarioJuan de Goyencheadquirió el terreno e impulsó su desarrollo. Primero apostó por la industria textil con la construcción de una fábrica y después diseñó el trazado urbano que aún se conserva, además de levantar parte del patrimonio local, como la iglesia dedicada a San Pedro Apóstol. Aquella planificación sentó las bases del Olmeda que décadas después enamoraría a los artistas.
Una de las calles de Olmeda de las Fuentes. (iStock))
La segunda edad de oro llegó a mediados del siglo XX, cuando los pintores Álvaro Delgado y Luis García Ochoa descubrieron el pueblo y quedaron fascinados por su entorno y por los juegos de luz sobre las fachadas. Decidieron instalarse allí y su presencia actuó como un potente efecto llamada. Pronto les siguieron otros nombres destacados del panorama artístico español, como Francisco San José, Pilar Aranda, Vela Zanetti, Ricardo Toja o Eugenio Granell, muchos de ellos vinculados a la Escuela de Vallecas y a la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando.
Delgado, considerado uno de los grandes representantes del expresionismo español, dejó constancia de aquella convivencia creativa en anotaciones cargadas de nostalgia. En ellas describía a poetas, escritores y pintores que paseaban, trabajaban y debatían en el pueblo, convencido de que aquel fue un momento “sorprendente y difícilmente repetible”, capaz de dejar una huella imborrable en quienes lo vivieron.
A poco más de una hora de Madrid existe un pueblo que parece ajeno al tiempo y al ruido de la capital. Un lugar de calles estrechas, fachadas encaladas y ventanas rebosantes de flores que, contra todo pronóstico, se convirtió a mediados del siglo XX en uno de los refugios artísticos más singulares de la Comunidad de Madrid. Se trata de Olmeda de las Fuentes, una pequeña localidad situada junto a Alcalá de Henares que hoy conserva intacta la huella de aquel pasado creativo.