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Los cocineros coinciden: el error que debes evitar al cocinar gambas para que no queden secas
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Los cocineros coinciden: el error que debes evitar al cocinar gambas para que no queden secas

Un gesto muy común al prepararlas puede hacer que pierdan jugosidad en segundos y arruinar su textura sin que apenas te des cuenta

Foto: El exceso de cocción puede hacer que las gambas pierdan jugosidad y textura. (Magnific / devmaryna)
El exceso de cocción puede hacer que las gambas pierdan jugosidad y textura. (Magnific / devmaryna)

Cocinar gambas parece sencillo, pero es uno de esos casos en los que un pequeño detalle marca la diferencia. Su textura es delicada y muy sensible al calor, por lo que basta un descuido para que pasen de estar jugosas a secas en cuestión de segundos.

El error más frecuente, en el que coinciden muchos cocineros, es claro: cocinarlas demasiado tiempo. La explicación no es solo culinaria. Un estudio publicado en la revista científica 'Foods' sobre el efecto del calentamiento en las gambas señala que la temperatura y el tiempo de cocción influyen directamente en propiedades como la textura, la retención de agua y la jugosidad.

placeholder Las gambas cocinadas en exceso pueden perder jugosidad y quedar secas. (Magnific / KamranAydinov)
Las gambas cocinadas en exceso pueden perder jugosidad y quedar secas. (Magnific / KamranAydinov)

Cuando las gambas se exponen a un calor excesivo, sus proteínas se contraen y pierden parte del agua que contienen. El resultado es una carne más firme, menos jugosa y con esa textura seca o gomosa que arruina incluso una receta sencilla.

Por eso, una de las recomendaciones más repetidas en cocina es retirarlas del fuego justo a tiempo, incluso ligeramente antes de que parezcan hechas del todo. El calor residual termina el proceso sin necesidad de seguir cocinándolas directamente.

placeholder El punto de cocción es clave para que las gambas mantengan su jugosidad. (Magnific / Freepik)
El punto de cocción es clave para que las gambas mantengan su jugosidad. (Magnific / Freepik)

También ayuda preparar bien la sartén o la plancha antes de añadirlas. Lo recomendable es que esté caliente, pero no humeante, y cocinar las gambas en tandas pequeñas para que no suelten demasiada agua ni bajen de golpe la temperatura. Así se doran mejor por fuera y mantienen una textura más jugosa por dentro.

También conviene fijarse en señales visuales. El cambio de color a rosado y una forma ligeramente curvada indican que están en su punto. Si se encogen demasiado o se cierran casi por completo, probablemente se han pasado.

placeholder Cocinar las gambas más tiempo del necesario puede hacer que queden secas y gomosas. (Magnific / KamranAydinov)
Cocinar las gambas más tiempo del necesario puede hacer que queden secas y gomosas. (Magnific / KamranAydinov)

En un producto tan delicado como la gamba, cocinar menos no es quedarse corto, sino acertar. Ajustar tiempos y temperaturas permite conservar mejor su textura y convierte una elaboración sencilla en un plato mucho más cuidado.

Cocinar gambas parece sencillo, pero es uno de esos casos en los que un pequeño detalle marca la diferencia. Su textura es delicada y muy sensible al calor, por lo que basta un descuido para que pasen de estar jugosas a secas en cuestión de segundos.

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