Los cocineros coinciden: "La clave de las torrijas está en el pan, hay que elegir uno que absorba todo el líquido"
Para cocinar este postre típico de Semana Santa se necesita un buen pan para que las torrijas queden esponjosas y llenas de sabor
- Sigue a Vanitatis en Google para enterarte de todas las noticias
- El chef Martín Berasategui: "Las torrijas más cremosas no se fríen, se pasan por la plancha con un poco de mantequilla"
La llegada de la Semana Santa trae consigo uno de los momentos más esperados por los amantes de la gastronomía tradicional: la temporada de torrijas. Este dulce, elaborado a partir de pan empapado en leche, azúcar y aromatizado con canela y limón, es uno de los postres más reconocibles de la cocina española. Aunque su origen está ligado a la cocina de aprovechamiento, hoy ocupa un lugar privilegiado en muchas mesas.
El éxito de las torrijas reside en su sencillez, pero también en los pequeños detalles que marcan la diferencia en su elaboración. Elegir el pan adecuado, controlar el tiempo de reposo o la forma de cocinarlas puede transformar por completo el resultado final. De hecho, los expertos coinciden en que uno de los factores más importantes es el tipo de pan que se utilice.
El pan perfecto para unas torrijas caseras
Uno de los consejos fundamentales es utilizar pan duro del día anterior. Esta textura permite que el pan absorba mejor la mezcla de leche sin romperse durante la preparación. Entre las opciones más habituales se encuentra el pan de barra, siempre que haya reposado al menos un día. Este tipo de pan necesita permanecer más tiempo en la mezcla de leche para que la corteza se ablande y la miga se impregne correctamente.
Algunos de los cocineros más reconocidos también tienen sus propias preferencias: Martín Berasategui y Jordi Cruz, por ejemplo, apuestan por el pan brioche, una variedad más rica y esponjosa que absorbe muy bien los líquidos y tiene la capacidad de quedarse empapado sin romperse.
Una vez elegido el pan, el siguiente paso es dejarlo empapar en la mezcla de leche durante al menos una hora. Después se escurren las rebanadas, se pasan por huevo batido y se fríen en una sartén con la cantidad justa de aceite hasta que estén doradas.
Con la elección correcta del pan ya nos aseguramos que este vaya a empapar bien el líquido y que el resultado final sean unas torrijas llenas de sabor para disfrutar de uno de los dulces por excelencia de la gastronomía española.
- Sigue a Vanitatis en Google para enterarte de todas las noticias
- El chef Martín Berasategui: "Las torrijas más cremosas no se fríen, se pasan por la plancha con un poco de mantequilla"
La llegada de la Semana Santa trae consigo uno de los momentos más esperados por los amantes de la gastronomía tradicional: la temporada de torrijas. Este dulce, elaborado a partir de pan empapado en leche, azúcar y aromatizado con canela y limón, es uno de los postres más reconocibles de la cocina española. Aunque su origen está ligado a la cocina de aprovechamiento, hoy ocupa un lugar privilegiado en muchas mesas.