Salir a caminar parece una de las formas más sencillas de hacer ejercicio, pero no siempre se realiza de la manera más efectiva. Muchas personas creen que basta con pasear unos minutos al día para quemar calorías o mejorar la forma física, aunque los especialistas advierten de que hay ciertos hábitos que pueden marcar una diferencia importante.
El nutricionista Luis Alberto Zamora explicó en 'Hablando Claro' que caminar de manera eficaz requiere mantener un ritmo concreto y evitar algunas costumbres muy habituales. Según el experto, para que realmente exista un gasto energético significativo es importante caminar a una intensidad moderada y constante, sin interrupciones continuas.
Madrid, Comunidad de Madrid, 15/07/2021: El nutricionista Luis Alberto Zamora durante una entrevista con EC en Madrid, el 15 de julio de 2021. (Jesús Hellín)
El especialista insiste en que el ritmo adecuado debe permitir mantener una conversación sin llegar al agotamiento. Es decir, caminar deprisa, pero sin quedarse sin aire. Cuando la intensidad es excesiva y aparece la sensación de ahogo, el cuerpo se fatiga antes y la actividad deja de ser sostenible durante el tiempo necesario. Uno de los errores más frecuentes al salir a andar es convertir el paseo en una actividad demasiado relajada. Pararse constantemente a mirar escaparates, detenerse a hablar durante varios minutos o caminar muy despacio hace que el ejercicio pierda continuidad.
Luis Alberto Zamora explica que el trabajo debe mantenerse de forma estable durante más de 30 minutos. Esa continuidad es precisamente la que ayuda al organismo a mantener activo el gasto energético y favorece que el ejercicio tenga un impacto real. Además, el experto señala que tampoco es recomendable forzar el cuerpo hasta quedarse sin respiración. La clave está en encontrar un punto intermedio donde exista esfuerzo, pero sin llegar al agotamiento extremo. Poder hablar mientras se camina se convierte así en una referencia sencilla para saber si el ritmo es adecuado.
Alternar el ritmo al caminar puede mejorar la forma física. (Freepik)
El nutricionista recuerda que caminar no debe entenderse como una actividad aislada del resto de hábitos diarios. La alimentación y la hidratación siguen siendo fundamentales para que el ejercicio resulte beneficioso y sostenible. Beber agua correctamente antes y después de caminar ayuda al cuerpo a mantener el rendimiento y evita la sensación de fatiga excesiva, especialmente en días de calor. Del mismo modo, seguir una alimentación equilibrada permite que el organismo disponga de la energía necesaria para realizar actividad física con regularidad.
Otro aspecto clave es la regularidad. Más allá de hacer caminatas muy intensas de manera puntual, los expertos coinciden en que mantener una rutina frecuente suele ofrecer mejores resultados a largo plazo. Caminar rápido durante más de media hora y hacerlo sin interrupciones constantes puede convertirse en una herramienta sencilla para incorporar movimiento al día a día. Además, al tratarse de una actividad accesible para la mayoría de personas, resulta más fácil mantenerla en el tiempo.
Caminar en ayunas mejora el metabolismo y ayuda a equilibrar los niveles de glucosa. (Pexels)
El consejo de Luis Alberto Zamora desmonta así una idea muy extendida: no basta simplemente con salir a pasear. Para que caminar sea realmente efectivo hay que prestar atención al ritmo, al tiempo dedicado y a la continuidad del ejercicio. Pequeños cambios en la forma de hacerlo pueden marcar una gran diferencia en los resultados.
Salir a caminar parece una de las formas más sencillas de hacer ejercicio, pero no siempre se realiza de la manera más efectiva. Muchas personas creen que basta con pasear unos minutos al día para quemar calorías o mejorar la forma física, aunque los especialistas advierten de que hay ciertos hábitos que pueden marcar una diferencia importante.