El Florentino Pérez más íntimo a los 79 años: la ausencia de Pitina, sus tres hijos discretos y la infancia "competitiva" que forjó su carácter
Así es la vida privada del presidente del Real Madrid y empresario: marcada por la muerte de su esposa, Pitina, sus tres hijos y una educación basada en la competitividad y el esfuerzo
La rueda de prensa que Florentino Pérez ofreció esta semana para anunciar la convocatoria de nuevas elecciones en el Real Madrid dejó algo más que titulares deportivos e institucionales. Acostumbrado a un tono férreo y calculado, el presidente blanco sorprendió esta vez por una actitud espontánea y desconocida. Las redes sociales se llenaron de comentarios sobre ese "otro Florentino" alejado de la imagen de gran estratega que le ha acompañado durante décadas.
No es habitual ver al máximo dirigente madridista abandonar el corsé de la solemnidad pública. Precisamente por eso, esa comparecencia ha vuelto a despertar el interés por la faceta más desconocida del empresario: la del hombre reservado, familiar y celosamente protector de su intimidad. Una personalidad que apenas se deja entrever y que quizá solo puede rastrearse en los testimonios de quienes crecieron con él o compartieron su vida privada, recogidos en la biografía autorizada 'Florentino Pérez, el hombre, el empresario, el presidente', escrita por el desaparecido Gaspar Rosety.
"A juicio de los que han convivido con él desde la infancia, Florentino fue un chico muy travieso, abierto, nada tímido, muy querido por todos, y eso se reflejaba en su rendimiento escolar. Nunca fue un estudiante de matrícula de honor, por lo menos en primaria y bachillerato, pero, eso sí, tampoco suspendía nunca". Florentino era el tercero de cinco hermanos. Marisol, Conchita, Florentino, Ignacio y Enrique. Sus padres (además de la suscripción al ABC) les inculcaron la cultura del esfuerzo y la responsabilidad, aunque el presidente del Madrid no mostró sus verdaderas habilidades académicas hasta que estudió Ingeniería de Caminos.
Hasta entonces, currículo discreto. En un momento del libro, uno de sus mejores amigos de la infancia, el cardiólogo Jerónimo Farré, compañero en el colegio San Antón, relata una anécdota que ya revela el carácter de Florentino. "Éramos tremendamente competitivos, queríamos ganar a todo y, en efecto, siempre vencíamos en fútbol, en balonmano, en casi todo. Era tal nuestro afán por ganar que, por ganar, ganábamos hasta en la recolecta del Domund para las misiones. Los profesores hacían unas clasificaciones como si fueran termómetros para saber qué grupos de alumnos conseguíamos más dinero en las aportaciones para los niños del Tercer Mundo y nosotros luchábamos por ser siempre los primeros. Más aún, siempre éramos los primeros".
Los padres de Florentino, Eduardo y Soledad, crearon una familia nuclear, de la que se reúne los domingos a comer pase lo que pase. Don Eduardo era empresario, tenía dos perfumerías en Madrid (de nombre Shangai) y además presidía la cooperativa de perfumerías y limpieza Coperlim. Los cinco hijos accedieron a carreras universitarias, contaban con un televisor, tenían una segunda residencia en Ciudad Lineal y veraneaban en Levante. "Un niño normal en una familia normal", ha dicho el propio Florentino, aunque de posición desahogada gracias al trabajo, algo que mamaron todos desde pequeños.
Respecto a las mujeres, este es un capítulo especialmente sensible para Florentino Pérez. Tuvo alguna novia en su juventud, como una americana llamada Mariana o una tal Encarnita a la que conoció en Denia, pero sin duda la mujer de su vida fue María Ángeles Sandoval, a la que todo el mundo conoció como Pitina. La esposa de Florentino falleció por un infarto de miocardio a la edad de 62 años, tras haber superado una grave enfermedad. Se habían conocido cuatro décadas antes, en una cafetería de Argüelles, cuando Pitina trabajaba como secretaria en el cuerpo médico de El Corte Inglés. Ella fue la madre de sus tres hijos, Chivo (Florentino), Over (Eduardo) y Cuchy, y dicen que, desde que no está, la vida se le ha hecho un poco más bola al empresario.
“Mi madre era la sencillez absoluta. Y a mi padre siempre lo he visto trabajar sin hacer ostentación de nada. A veces, le echo un poco la bronca: ‘Papá, tienes que aprender a no hacer nada’. La gente se cree que es muy serio, pero en casa tenemos todos un sentido del humor muy ácido. Nos han dado muchos valores: la generosidad, el respeto, el tener los pies en el suelo…”, explicaba Cuchy en una entrevista para 'Vanity Fair', donde hablaba con admiración de su padre, claro, pero también de su madre. "Ella fue la que me puso Cuchy desde que nací. Contó varias historias sobre la decisión, pero nunca sabremos la verdad. Era una bestia parda. Siempre decía lo que pensaba y sabía estar. La gente la quería por eso", recordaba.
Pitina daba clases de bolillo y de punto de cruz en una tienda de su propiedad y llevaba a cabo también una gran labor solidaria relacionada con África, pero en su tiempo libre acompañaba siempre a su marido a los partidos y a los viajes. Era un rostro habitual para los periodistas del sector. Incluso en algún momento actuaba de portavoz de Florentino, como cuando en 2006 la entrevistaron en Radio Marca tras dimitir él de la presidencia del Real Madrid: "¿Cobarde? Hay que ser muy valiente para irte porque te falla algo; ha sido honesto", le defendió.
La ausencia de María Ángeles desde 2012 supuso un antes y un después en la familia. Pérez se volcó aún más en el Real Madrid y en la presidencia de ACS, una de las grandes constructoras del mundo, que acaba de arrojar unos muy buenos resultados. Si ha rehecho su vida sentimentalmente, nada se sabe. En estos años ha habido rumores que lo relacionaban con una u otra señora, pero cuando preguntas, la respuesta es siempre la misma: "Todo su tiempo lo dedica a trabajar". Sus ratos libres los pasa con la familia y los amigos, viendo películas en su cuartel general del barrio de República Argentina, en Madrid, o Estepona. Vendió su barco, el Pitina, en el año 2022 al máximo accionista de Broseta Abogados. El cine es su afición más antigua, incluso se matriculó en la Escuela de Dirección de Cine, aunque no llegó a terminar la carrera.
Sus hijos están involucrados en el entramado empresarial familiar, pero además han emprendido algunos negocios por su cuenta. La más conocida, Cuchy, estudió Periodismo y durante un tiempo trabajó en el mundo de la comunicación, pero donde ha encontrado el éxito es con su restaurante El Babero, un homenaje a la gastronomía de siempre. Over (Eduardo) ejerce como administrador único de Overpesa SL, dedicada a las artes escénicas. Y Chivo (Florentino) gestiona sus propias inversiones en valores e inmobiliaria a través de varias sociedades.
La rueda de prensa que Florentino Pérez ofreció esta semana para anunciar la convocatoria de nuevas elecciones en el Real Madrid dejó algo más que titulares deportivos e institucionales. Acostumbrado a un tono férreo y calculado, el presidente blanco sorprendió esta vez por una actitud espontánea y desconocida. Las redes sociales se llenaron de comentarios sobre ese "otro Florentino" alejado de la imagen de gran estratega que le ha acompañado durante décadas.