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Charlène de Mónaco, su hermano Gareth y un halcón al que ayudaron a regresar a la vida salvaje
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ALTEZA SERENÍSIMA

Charlène de Mónaco, su hermano Gareth y un halcón al que ayudaron a regresar a la vida salvaje

La esposa de Alberto de Mónaco participó en una emotiva ceremonia en la que ayudó a un halcón a volver a su vida normal, tras ocho meses recuperándose de una grave fractura de alas y electrocución

Foto: La princesa Charlène de Mónaco, durante la ceremonia con el halcón. (Palais Princier/Michaël Alesi)
La princesa Charlène de Mónaco, durante la ceremonia con el halcón. (Palais Princier/Michaël Alesi)

Aunque no es raro verlo en actos sociales y parece uno más de los Grimaldi, esta vez Gareth Wittstock ha tomado mucho más protagonismo. Es el hermano de Charléne de Mónaco y con ella ayudó este lunes a un halcón a regresar a la vida salvaje. Su caso es un tanto insólito, ya que el ave ha estado más de ocho meses en recuperación tras una grave fractura de alas.

Y es que el animal sufrió una electrocución que le provocó numerosas heridas, entre ellas esa grave fractura de alas que, en casos normales, suele llevar al sacrificio para evitar el sufrimiento. Pero gracias a la Association Instinct Animal – SOS Faune Sauvage, el halcón ha podido recuperarse por completo hasta ser liberado este lunes para volver a su hábitat natural.

Y fue la princesa Charlène la que ayudó al ave a alzar ese primer vuelo tras su larga convalecencia, bien protegida con esos guantes típicos en la cetrería, para evitar posibles heridas por las garras o el imponente pico del halcón. No podía haber tenido un escenario mejor, ya que la liberación tuvo lugar en el Observatorio Astronómico de la meseta de Calern, en la comuna de Caussols, a unos 70 kilómetros de Mónaco y el Palacio Grimaldi.

placeholder Charléne de Mónaco y su hermano, Gareth Wittstock. (Palacio del Principado/Michaël Alexi)
Charléne de Mónaco y su hermano, Gareth Wittstock. (Palacio del Principado/Michaël Alexi)

El ave migratoria, que suele viajar entre Asia y Sudáfrica, recuperaba así su libertad para reunirse con sus compañeros durante su migración. Después, la princesa Charlène ofreció un discurso en la que mostró lo comprometida que está con la protección animal. Y es que, además de ser presidenta del SPA Refuge de Mónaco, ofreció su mecenazgo a la asociación que ha hecho posible la recuperación del halcón, destacando la labor que hacen cuidadores y voluntarios.

Y de allí, la sudafricana se trasladó con su hermano a un lugar aún más paradisiaco. Porque su siguiente parada fue la población francesa de Saint-Cézaire-sur-Siagne, en plenos Alpes Marítimos. Allí visitó el centro de cuidado Instinct Animal - SOS Faune Sauvage, una instalación única en la zona que lleva apenas un año de andadura y que ya ha acogido casi 2.000 animales salvajes en apuros.

El centro trabaja gracias a subvenciones públicas, donaciones de particulares y mecenazgo corporativo, así que sin duda la visibilidad que ahora le ha dado la princesa Charlène supondrá un buen escaparate para todos los que, como ella, tienen especial preocupación por la fauna y quieran aportar su granito de arena. En el centro pudo conocer de cerca el trabajo del equipo, así como algunas de las especies que actualmente tienen en recuperación.

placeholder Charlène de Mónaco, en el centro de atención a los animales. (Palais Princier/Michaël Alexi)
Charlène de Mónaco, en el centro de atención a los animales. (Palais Princier/Michaël Alexi)

Y todo este periplo animal fue en todo momento acompañada de su hermano, una cara frecuente en las citas sociales del Principado desde que Charlène pasara a formar parte de la familia Grimaldi. Siempre le ha acompañado al sudafricano la sospecha de que su presencia en Mónaco fue uno de los requisitos insalvables para que su hermana aceptara cambiar completamente de vida al pasar a ser la esposa del soberano.

Pero sea como sea, lo cierto es que se ha convertido en uno más de la foto familiar cuando hay actos familiares de los Grimaldi, como el Día Nacional de Mónaco, en el que tanto él como su familia ocupan un lugar privilegiado en los balcones de palacio. Incluso su presencia se convirtió en imprescindible cuando la propia Charlène estuvo fuera de juego más de un año por su enfermedad, también guardando el fuerte de la Fundación Princesa Charlène en su ausencia.

Gareth y su esposa, Roisin, siempre han sido un apoyo fundamental para la vida palaciega de Charlène y no dudaron en trasladarse a Mónaco cuando se casó con el príncipe Alberto, siendo desde entonces prácticamente parte de los Grimaldi y fundamentales en el día a día de la princesa. Y, aunque en los primeros años intentaron mantener un perfil bajo, pronto acapararon un gran protagonismo, sin esconder que, además del hermano de Charlène, es su persona de máxima confianza.

Aunque no es raro verlo en actos sociales y parece uno más de los Grimaldi, esta vez Gareth Wittstock ha tomado mucho más protagonismo. Es el hermano de Charléne de Mónaco y con ella ayudó este lunes a un halcón a regresar a la vida salvaje. Su caso es un tanto insólito, ya que el ave ha estado más de ocho meses en recuperación tras una grave fractura de alas.

Charlène de Mónaco
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