Es noticia
Menú
  1. Café Society
Paloma Barrientos

Café Society

Por

La condesa de Latores, hija de Sabino Fernández Campo, homenajeada por su hermano Miguel tras su fallecimiento: "Era una figura maternal"

Muere María Elena Fernández-Vega, hija del general Sabino Fernández Campo y condesa de Latores, en Madrid a los 83 años. Su familia recuerda su legado y su cercanía y el recuerdo de la familia Borbón. en Madrid edición

Foto: Sabino Fernández Campo con su hija Elena, su nieta y su bisnieta. (Cortesía)
Sabino Fernández Campo con su hija Elena, su nieta y su bisnieta. (Cortesía)

María Elena Fernández-Vega era la hija mayor del general Sabino Fernández Campo. Una mujer muy querida que falleció el pasado 8 de mayo en Madrid. Heredó el título de condesa de Latores, que don Juan Carlos concedió al militar por su dedicación profesional y personal durante la década de los 90.

María Elena tenía 83 años, estaba casada con Sebastián de la Rica, y tuvieron cuatro hijos: Elena, Santiago, Pablo y Marta, además de ocho nietos y tres biznietos. Era la mayor de los diez que tuvo Fernández Campo con Elena Fernández-Vega Diego. Hoy su hermano Miguel ha querido brindar su homenaje a la que fue la hija querida del conde de Latores, con sus propios recuerdos y fotos familiares de la vida compartida.

placeholder María Elena Fernández-Vega, condesa de Latores, en una imagen de archivo. (Imagen cedida)
María Elena Fernández-Vega, condesa de Latores, en una imagen de archivo. (Imagen cedida)

“María Elena fue mucho más que la hermana mayor. Para los pequeños ejercía casi como una segunda madre. Nos acogía muchos fines de semana en su casa para jugar con sus hijos cuando aún eran pequeños y siempre estuvo pendiente de todos nosotros con una bondad y una cercanía muy especiales. Representaba para nosotros una figura maternal llena de cariño y ternura. Mantuvo siempre una relación excelente y respetuosa con nuestro padre, incluso después de la separación de nuestros padres. Además, presumía con orgullo de una tradición familiar muy querida: la de las seis generaciones de ‘Elenas’ de la familia, empezando por nuestra abuela Elena Diego (Mamía), seguida de nuestra madre Elena, ella misma —María Elena—, mi sobrina Elena, la hija de ésta, Elenina, y, finalmente, la hija de esta última, su bisnieta, Elenita”.

Durante muchos años, en la casa familiar de “El Campuloto”, en Ceceda (Asturias), se celebraba cada 18 de agosto el día de las 'Elenas', una multitudinaria y entrañable fiesta de disfraces que reunía a más de 300 personas entre familiares e invitados.

placeholder María Elena Fernández-Vega, en una celebración familiar. (Imagen cedida)
María Elena Fernández-Vega, en una celebración familiar. (Imagen cedida)

María Elena y su marido, Sebastián, coincidieron en distintas ocasiones con Sus Majestades los Reyes, especialmente en las recepciones celebradas en el Campo del Moro y en algunos actos de entrega de los Premios Príncipe de Asturias. La Reina Doña Sofía, que asistió a la boda de su primera hija, Elena con Francisco Sánchez Mendo, conocía personalmente a todos los hermanos y nos llamaba a cada uno por nuestro nombre, un gesto que siempre recordamos con especial cariño.

María —o “Mária”, como siempre la llamábamos en casa, con acento en la á— protagonizó una de esas escenas que todavía hoy seguimos recordando entre risas.

En una ocasión asistió junto a su marido, Sebastián de la Rica —ingeniero de Caminos y responsable de Tráfico del Ayuntamiento de Madrid durante la etapa de Álvarez del Manzano— a un congreso internacional celebrado en un país europeo. Todo transcurría con absoluta normalidad hasta que, de manera inesperada, los organizadores decidieron pedirle a mi hermana que dirigiera unas palabras a los asistentes. Ella, que no se amilanaba fácilmente, se levantó con toda naturalidad y, en un gesto tan espontáneo como elegante, terminó entregando el ramo de flores que le habían regalado a su llegada a la esposa de uno de los organizadores.

placeholder La condesa de Latores junto al rey Juan Carlos I. (Imagen cedida)
La condesa de Latores junto al rey Juan Carlos I. (Imagen cedida)

El problema era que no hablaba ni una palabra del idioma local… y aquella señora tampoco entendía español. Pero eso nunca fue un obstáculo para Mária. Convencida de que de alguna manera lograrían entenderse, comenzó a dirigirse a ella… rezándole el Padrenuestro en castellano con absoluta solemnidad y una enorme sonrisa.

Nadie entendió demasiado lo que estaba ocurriendo, pero todos terminaron aplaudiendo encantados. Y así era ella: capaz de convertir cualquier situación inesperada en un momento inolvidable.

Su padre, Sabino Fernández Campo, fue el mejor jefe de la Casa del Rey. Hombre leal y de una fidelidad absoluta a la jefatura del Estado, que a veces no fue recompensada por don Juan Carlos. Su cese resultaría cómico si no fuera por lo que supuso de poco agradecimiento. Sabino a secas, sin apellido, como le llamábamos los periodistas que le tratamos en aquellos años donde no había filtraciones interesadas, dejó la Casa Real y no quiso escribir sus memorias. Unos recuerdos literarios donde le llegaron a ofrecer que pusiera la cifra. Nunca quiso.

placeholder María Elena Fernández-Vega, con sus hermanos y cuñadas. (Imagen cedida)
María Elena Fernández-Vega, con sus hermanos y cuñadas. (Imagen cedida)

Su cese, como digo, fue difícil de explicar desde comunicación de la Casa. Mejor dicho, más que un cese fue una manera muy “campechana” de echarlo. Un buen día, el monarca le comunicó directamente, en un almuerzo en el restaurante Casa Lucio, que ya no quería más “pepito grillo” en su vida. Mientras almorzaban y dirigiéndose a la reina, soltó así, a bocajarro: “Sofi, Sabino nos deja”.

Y así acabó una relación de muchos años en la que que pudo tener don Juan Carlos. Impidió la entrada del golpista Armada en el palacio de la Zarzuela la noche del 23-F, aconsejaba devolver los millonarios regalos que hacían Javier de la Rosa y otros empresarios, y se opuso a la influencia de Mario Conde a través del conde de Barcelona.

María Elena Fernández-Vega era la hija mayor del general Sabino Fernández Campo. Una mujer muy querida que falleció el pasado 8 de mayo en Madrid. Heredó el título de condesa de Latores, que don Juan Carlos concedió al militar por su dedicación profesional y personal durante la década de los 90.

Noticias de Famosos Muertes de famosos
El redactor recomienda