Así es el mítico restaurante que conquistó a Rosalía en Sevilla: Piripi como protagonista, ambiente auténtico y recetas que pasan de generación en generación
La cantante volvió a Sevilla por un evento de Netflix y acabó cenando en una de las bodegas más míticas de la ciudad
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Rosalía ha vuelto a Sevilla y, una vez más, ha dejado claro que sabe perfectamente dónde sentarse a comer cuando pisa la capital andaluza. La artista catalana viajó esta vez por motivos profesionales, ya que Netflix la ha incluido entre las protagonistas de La Jarana, el evento con el que la plataforma promociona la segunda temporada de Berlín. Pero entre cámaras, focos y expectación, hubo una parada que llamó especialmente la atención de los amantes de la gastronomía.
Lejos de restaurantes exclusivos o espacios imposibles de reservar, la cantante eligió uno de los locales más emblemáticos del tapeo sevillano: la histórica Bodeguita Antonio Romero. Un lugar clásico donde el ambiente, las barras llenas y los montaditos forman parte de la identidad gastronómica de la ciudad.
La visita de Rosalía revolucionó el local, aunque quienes coincidieron con ella destacan que se mostró cercana y relajada, haciéndose fotografías y saludando a quienes se acercaban a verla. Los propios responsables del establecimiento compartieron después una imagen junto a la cantante y le dedicaron un mensaje muy claro: “Aquí tienes tu casa siempre que quieras volver por un Piripi”. Y precisamente ese fue el plato que convirtió la cena en toda una declaración de amor gastronómica. El Piripi es el gran emblema de Antonio Romero y uno de los bocados más famosos de Sevilla.
Un montadito elaborado con pan crujiente andaluz, lomo de cerdo a la plancha, bacon ahumado, queso fundido, tomate y mayonesa suave. La combinación, aparentemente sencilla, se ha convertido con el paso de los años en una auténtica institución gastronómica para sevillanos y visitantes. La clave, según defienden muchos habituales del local, está en comerlo recién hecho y todavía caliente. La elección de Rosalía no parece casual.
La artista lleva tiempo demostrando que disfruta descubriendo direcciones clásicas y alejadas del postureo gastronómico. En lugar de buscar restaurantes excesivamente sofisticados, suele apostar por sitios con historia y personalidad propia. De hecho, esta no es la primera vez que Sevilla forma parte de su mapa foodie particular. Durante los Latin Grammy celebrados en la ciudad ya dejó ver su interés por las tabernas tradicionales y en 2024 también fue vista en Casa Morales, otro de los grandes clásicos sevillanos.
Antonio Romero representa precisamente esa Sevilla gastronómica que mezcla tradición, ruido de barra y recetas que pasan de generación en generación. Un formato que sigue funcionando incluso en tiempos donde la alta cocina y las redes sociales marcan tendencia. El caso de Rosalía confirma además cómo determinados locales tradicionales terminan convirtiéndose en lugares de peregrinación gastronómica después de la visita de una celebridad. Aunque, en este caso, el auténtico protagonista sigue siendo el Piripi. Porque a veces el verdadero lujo no está en una mesa imposible ni en un menú exclusivo. Basta un montadito caliente, una caña fría y una barra con historia para conquistar incluso a una estrella internacional como Rosalía.
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