Rosalía invita a su confesionario a Bad Gyal: "¿Tú no has pensado que no se opina de los cuerpos ajenos?"
La cantante catalana vuelve a subir a una artista al escenario en 'La Perla' y el momento entre Bad Gyal y un ex se convierte en viral por su respuesta a un comentario sobre su físico
Hay un momento en los conciertos de Rosalía que concentra toda la atención de sus espectadores, y no es su entrada. Es la incógnita sobre quién se sentará esa noche en el confesionario de la catalana, ese espacio improvisado sobre el escenario que precede a 'La Perla' y en el que invita a otra artista a compartir justo de lo que habla la canción: una historia personal vinculada —directa o indirectamente— con relaciones sentimentales que no acaban bien. Esta vez, la elegida ha sido Bad Gyal.
No es la primera vez que este formato genera titulares. En su paso por el Movistar Arena, Rosalía subió a Aitana, que dejó entrever una experiencia sentimental que muchos interpretaron como una referencia velada a Sebastián Yatra. Sin nombres, pero con suficientes pistas. En Barcelona, sin embargo, el tono ha sido distinto: más crudo y, sobre todo, más reivindicativo.
Bad Gyal ha tomado la palabra en catalán, arrancando con la mezcla de humor y sinceridad que la caracterizan. "Tengo una cosa que necesito sacarme de dentro", ha confesado ante un público que rápidamente ha entendido que lo que venía no era una anécdota cualquiera. La artista ha relatado su experiencia con un chico con el que se estaba viendo, pero que tenía claro que no iría a ningún sitio: "Desde el principio ya sentía que la energía y el vibe no eran los mismos".
Así ha empezado a describir una relación marcada por la falta de conexión emocional pero sí física. "No me interesaba mucho su personalidad… no me aportaba a nivel intelectual", ha explicado. Mientras, Rosalía intervenía con ironía, apuntando: "Tenías una alma".
La historia ha ido avanzando entre risas cómplices y comentarios improvisados. No había un vínculo profundo, pero sí existía una atracción física que, en palabras de la propia Bad Gyal: "Me venía bien en ese momento vital para quitarme el estrés, las tensiones...". Rosalía, jugando con ese código compartido con el público, ha traducido la situación con eufemismos: "Era un terapeuta nuevo, un fisioterapeuta nuevo, una mano", arrancando carcajadas en el recinto.
Pero el giro ha llegado en el momento más inesperado. Tras uno de esos "tiempos muertos" entre relaciones sexuales —como ella misma los ha definido—, la conversación con ese hombre derivó en una pregunta que desató la reacción inmediata del público: "¿Y tú… no has pensado en ponerte tetas?". Un silencio breve, seguido de abucheos, ha precedido a la respuesta que ha convertido la escena en viral: "¿Y tú no has pensado que no se opina de los cuerpos ajenos, cariño?".
Rosalía, en su concierto en Barcelona. (EFE)
La frase ha sido recibida como un aplauso colectivo. No solo por el ingenio, sino por lo que representa en un contexto en el que las mujeres llevan tiempo reivindicando el control sobre sus propios cuerpos. Rosalía, lejos de cortar el momento, ha dejado que el público lo absorbiera, consciente de que ese tipo de intervenciones son precisamente las que dan sentido a este 'confesionario'.
El formato, a medio camino entre lo performativo y lo espontáneo, se está consolidando como uno de los sellos de esta gira porque conecta con una generación que consume artistas y canciones desde la conciencia de sus principios. Así Rosalía se ha convertid en la aliada de cada invitada que aporta su propia historia, su tono y su forma de enfrentarse a experiencias que, aunque personales, resuenan de manera colectiva.
Hay un momento en los conciertos de Rosalía que concentra toda la atención de sus espectadores, y no es su entrada. Es la incógnita sobre quién se sentará esa noche en el confesionario de la catalana, ese espacio improvisado sobre el escenario que precede a 'La Perla' y en el que invita a otra artista a compartir justo de lo que habla la canción: una historia personal vinculada —directa o indirectamente— con relaciones sentimentales que no acaban bien. Esta vez, la elegida ha sido Bad Gyal.