Sarah Ferguson, localizada después de 213 días: en una estación de esquí en Austria a 2.000 euros la noche
Sarah Ferguson desapareció del foco mediático tras la publicación de los famosos ‘papeles de Epstein’ que destaparon nuevos vínculos con el magnate fallecido
213 días. Ese es el tiempo que ha pasado desde la última vez que se pudo fotografiar a Sarah Ferguson. Salía de la que todavía era su casa, el Royal Lodge, en Windsor, una semana después de acudir con el expríncipe Andrés al funeral de la duquesa de Kent en Westminster el 16 de septiembre. Desde entonces, parecía que se la había tragado la Tierra a medida que se publicaban más y más correos electrónicos y documentos que la vinculaban de manera más estrecha con Jeffrey Epstein, el fallecido magnate acusado de tráfico y abuso sexual de menores.
Ahora, tras meses de muchas especulaciones sobre su paradero, la ya exduquesa de York ha sido localizada en una exclusiva estación de esquí en Austria. En las imágenes publicadas por el diario ‘The Sun’, la madre de las princesas Eugenia y Beatriz de York aparece vestida con ropa oscura y oculta bajo una gorra bajándose de una furgoneta de cristales tintados y entrando en un chalet ubicado en algún lugar cuyo nombre no ha sido desvelado.
La primera foto de Sarah Ferguson en meses, en la portada del diario 'The Sun'.
“Fergie ha mantenido un perfil increíblemente bajo mientras estaba en lo alto de los Alpes”, asegura una fuente al mencionado medio. “La zona es absolutamente preciosa y suele ser muy tranquila, por lo que es el lugar perfecto para que una figura pública como ella se mantenga un perfil discreto cuando las cosas se ponen difíciles”. Sarah Ferguson, pese a su caída en desgracia y el cierre de varios de sus negocios en los últimos meses, se hospeda en un chalet en una estación de esquí cuyo precio ronda las 2.000 libras esterlinas por noche (casi 2.300 euros).
La caída en desgracia definitiva de los York comenzó hace ahora un año, cuando se publicaron las memorias póstumas de Virginia Giuffre, unas de las principales denunciantes de Jeffrey Epstein y quien aseguró haber mantenido relaciones sexuales con el expríncipe Andrés cuando todavía era menor de edad. A ello se sumaron más mails filtrados que demostrarían la relación del hermano de Carlos III con el magnate que se suicidó en prisión en 2019 en un momento en el que, según él mismo aseguró en su famosa entrevista con ‘BBC Newsnight’, ya la había cortado.
Sarah Ferguson y el expríncipe Andrés en el funeral de la duquesa de Kent el 16 de septiembre de 2025, su última aparición pública. (Gtres)
En octubre del pasado año 2025, el todavía príncipe Andrés emitía un comunicado renunciando a todos sus títulos y honores, incluido el de duque de York, tras una “larga conversación con el Rey”, en la que Andrés habría aceptado que su permanencia como miembro honorífico de distintas órdenes reales era “insostenible” ante la presión mediática y el desgaste reputacional que sus escándalos han provocado a la institución.
Dos semanas después,el rey Carlos III anunciaba la retirada del “tratamiento, los títulos y los honores” a su hermano pequeño, dejando así incluso de ser príncipe. “El Príncipe Andrés pasará a ser conocido como Andrés Mountbatten-Windsor”. Carlos III también abordaba la polémica sobre su residencia oficial dentro de Windsor y el presunto impago del contrato desde el año 2003. Oficialmente, se le solicitó también por aquel entonces que abandone Royal Lodge, la residencia real.
Unas decisiones tomadas sobre el príncipe Andrés que afectaban también directamente a Sarah Ferguson. Pese a su separación en 1992 y su posterior divorcio en 1996, Fergie no había dejado nunca de ostentar el título de duquesa de York así como de ciertos privilegios que le venían dados por ello. Es más, en 2008, decidían volver a vivir juntos. Para sorpresa de muchos, a pesar de no ser pareja, los padres de las princesas Eugenia y Beatriz aparecían públicamente juntos demostrando ser una expareja bienvenida.
Sarah Ferguson fotografiada en los documentos de las investigaciones sobre Epstein. (Reuters)
Pero, como dice el refrán, “cuando veas las barbas de tu vecino cortar, pon las tuyas a remojar”. Y en cuanto Sarah Ferguson empezó a perder títulos y privilegios y vio caer en desgracia al expríncipe Andrés cada vez más; este decidía poner Tierra de por medio y -literalmente- desaparecer. Andrés, pese a todo, sigue siendo hijo de la reina Isabel II y hermano de Carlos III, contando con la suerte de poder instalarse ahora en otra propiedad privada de la familia real: la Marsh Farm, una granja situada en la finca de Sandringham (Norfolk), donde suelen pasar las navidades.
Había trascendido ya que este desalojo de Royal Lodge marcaría también una segunda separación de los exduques de York: Fergie no se iba a mudar con el expríncipe Andrés allí donde acabase reubicado. Desaparecía así de la faz de la Tierra. De su paradero se especuló mucho en los últimos meses y la teoría que más peso cobró fue la de su ingreso en la clínica Paracelsus Recovery de Zúrich (Suiza), cuyo precio es de 15.000 euros al día.
Tras acudir al bautizo de su nieta Athena en el palacio de St James, en Londres, el 12 de diciembre, Sarah Ferguson se fue del Reino Unido después de Navidad: “Siempre se siente como en casa en Paracelsus y sabe que allí recibirá cariño y atención, además de un tratamiento médico experto cuando se siente más vulnerable”, aseguró una fuente por aquel entonces al ‘Daily Mail’.
Sarah Ferguson y el expríncipe Andrés en 2019. (Gtres)
Según apunta ahora ‘The Sun’ junto con sus primeras fotografías en meses, se habrían estado dando “pistas falsas” para evitar que se diera con su verdadero paradero. “Ha estado dejando pistas falsas para impedir que la gente la siga, y muy pocas personas estaban al tanto del secreto”, les aseguró su fuente. “Fergie ha visto cómo arrestaban a Andrew, ha leído todos los titulares sobre las investigaciones de Epstein y sabe que es una situación muy grave. Si bien sabe que el escándalo no va a desaparecer, en la práctica prefiere ignorarlo y ha decidido esconderse el mayor tiempo posible”.
Estos meses, el desplante ha sido público y privado. Sus hijas, las princesas Eugenia y Beatriz de York, se vieron salpicadas por el escándalo de sus padres y ambas parecen haber tomado distancia de ambos. Las princesas han sido acogidas bajo el ala de músculo fuerte de la familia real mientras que la situación de sus padres solo empeora. Según publicó ‘Daily Mail’ tras la detención del expríncipe Andrés, sus hijas estaban “en estado de shock” e “inquietas”.
Mail de Jeffrey Epstein hablando de Sarah Ferguson. (Departamento de Justicia de EE.UU.)
En marzo de este año, en nuevos documentos desclasificados de Epstein, se descubrió que Ferguson había estado siendo financiada económicamente por el magnate durante 15 años tras divorciarse del expríncipe Andrés. En un correo electrónico enviado por Epstein el 7 de marzo de 2011, el día en el que Sarah Ferguson concedió una entrevista al diario ‘London Evening Standard’, este escribió: “Sí, pero su mujer, la duquesa, a la que ayudé económicamente durante 15 años, dijo que no quería tener nada que ver con un pedófilo y un abusador infantil; ha causado un gran revuelo. ‘BBC News’ me pidió para el programa de hoy”.
En esa entrevista, Ferguson aseguró que “aborrezco la pederastia y cualquier abuso sexual infantil y sé que esto [su relación con el millonario] fue un gigantesco error de juicio por mi parte. Cuando pueda, devolveré el dinero y no volveré a tener nada que ver con Jeffrey Epstein nunca más”. Poco antes había llegado a la prensa que la duquesa de York había recibido 15.000 libras esterlinas para ayudarle a saldar sus deudas.
Sarah Ferguson junto a sus hijas, Beatriz y Eugenia de York, hace unos meses en una cita solidaria. (Cordon Press)
Poco después de esta entrevista, tal y como publicó recientemente ‘Mail on Sunday’, Sarah Ferguson se puso en contacto con Epstein vía email para disculparse por sus declaraciones: “Sé que te sientes endiabladamente decepcionado por lo que has podido leer o escuchar, y te pido humildemente disculpas. Siempre has sido un amigo generoso, constante y supremo para mí y para mi familia. Como sabes, absolutamente nunca pronuncié la palabra ‘P’ [de pedófilo] al referirme a ti, como han escrito que dije”.
Todo esto propició un descalabre público de Sarah Ferguson. Ya en octubre del pasado año, Tal y como publicó ‘Daily Mail’, la madre de las princesas Eugenia y Beatriz ha sido despedida de la cadena británica ITV, donde colaboró en programas como ‘This Morning’ y ‘Loose Women’.
Esta no ha sido la única consecuencia de la publicación de estos emails en varios medios británicos. A la propia Sarah Ferguson también le costó su patronato en varias fundaciones benéficas con las que colaboraba desde hace años. Julia’s House, Teenage Cancer Trust, Breast Cancer Now, Natasha Allergy Research Foundation, Children’s Literacy Charity (UKLA) y British Heart Foundation decidían desvincularse de su figura.
213 días. Ese es el tiempo que ha pasado desde la última vez que se pudo fotografiar a Sarah Ferguson. Salía de la que todavía era su casa, el Royal Lodge, en Windsor, una semana después de acudir con el expríncipe Andrés al funeral de la duquesa de Kent en Westminster el 16 de septiembre. Desde entonces, parecía que se la había tragado la Tierra a medida que se publicaban más y más correos electrónicos y documentos que la vinculaban de manera más estrecha con Jeffrey Epstein, el fallecido magnate acusado de tráfico y abuso sexual de menores.