El príncipe Andrés y Sarah Ferguson, dispuestos a irse de Royal Lodge, pero no con las manos vacías: esto es lo que piden a cambio
Los hasta hace nada duques de York, que viven juntos a pesar de su divorcio, ahora piden cada uno una casa: Andrés, Frogmore Cottage, Sarah, Adelaide Cottage
La renuncia por parte del príncipe Andrés a todos sus títulos reales supone el fin del ‘status’ que heredó de su madre, la difunta reina Isabel II, más allá del ganado por nacimiento -el del príncipe-. Un simbólico paso que no vino solo. La opinión política y parte del pueblo británico también pidió a Carlos III que su hermano abandonase Royal Lodge, la residencia de 30 habitaciones y 40.000 metros cuadrados en la que vive junto a Sarah Ferguson, dentro del complejo del castillo de Windsor.
Unas presiones que no han dejado de ir a más en cuanto se hizo público el contrato de arrendamiento que sacó a la luz el impago del alquiler por parte del príncipe Andrés desde el año 2003. El primer paso por parte de la Casa Real británica fue simbólico, pero a la vez significativo, retirando el estandarte del duque de York como miembro de la Orden de la Jarretera, que ondeaba junto a otros en la capilla de San Jorge, donde están los restos mortales de la reina Isabel II.
En cambio, parecía que ni el príncipe Andrés ni Sarah Ferguson estaban dispuestos a renunciar a la que había sido su casa y a la que tenían derecho a disfrutar por contrato hasta el año 2078. Pero tal y como publica ahora el diario ‘The Sun’, para que los exduques de York están dispuestos a hacer las maletas y cumplir con el deseo de una parte del pueblo británico. Pero no a cambio de nada.
“Él es realista y sabe que el final está cerca y que su tiempo en la Royal Lodge ha terminado ya”, asegura una fuente al mencionado medio. Pero no está dispuesto a quedarse sin un techo. “Si tiene que irse, entonces pedirá Frogmore Cottage”. Esta residencia real dentro del mismo complejo del castillo de Windsor fue la casa de Harry y Meghan hasta que abandonaron la Corona británica en el año 2020.
Esta casa está en perfectas condiciones, por lo que el gasto para instalarse en ella sería mínimo -por no decir ninguno-. Además, al estar dentro del completo de Windsor la seguridad sería la misma, no suponiendo así su protección un gasto extra para los británicos, aunque en realidad seguirían disfrutando de un privilegio que ya no le correspondería.
Pero las cosas no son tan fáciles porque Sarah Ferguson parece que también tiene sus propias peticiones. Si Andrés se va a Frogmore Cottage, ella se quiere ir a Adelaide Cottage, la actual residencia del príncipe Guillermo, Kate Middleton y sus tres hijos hasta que se muden a la que será su nueva casa, Forest Lodge, una residencia rodeada de naturaleza en un rincón privado del Gran Parque Windsor, al sur de la ciudad.
A pesar de separarse en 1992 y divorciarse en 1996, en 2008 el príncipe Andrés y Sarah Ferguson, entonces todavía duques de York, volvían a vivir bajo el mismo techo. A pesar de no ser pareja, los padres de las princesas Eugenia y Beatriz aparecían públicamente juntos demostrando ser una expareja bienvenida. En cambio, ahora las cosas también parecen haberse torcido.
Ya sin ni siquiera compartir ducado, Sarah y Andrés quieren volver a hacer vida separados. “Es increíble que estén dispuestos a seguir caminos separados. Pero esto indica que han estado bajo una enorme presión este año y necesitan un respiro el uno del otro. Es un nuevo comienzo para ambos”, asegura esta misma fuente.
Además, sin saber todavía muy bien como afecta el impago del alquiler de la Royal Lodge, esta mudanza podría ser aún todavía más beneficiosa para el príncipe Andrés. Durante sus años viviendo allí, si bien no paga el alquiler desde 2003, invirtió 7 millones de libras en reformas que ahora se cuestiona si tendrían que devolvérsele.
Y no solo eso, en el contrato de arrendamiento también hay una cláusula que dice que, si este se rescinde, había que pagarle 558.000 libras. Esta cifra sería el resultado de la suma de 185.865 libras esterlinas por cada año hasta 2028.
La renuncia por parte del príncipe Andrés a todos sus títulos reales supone el fin del ‘status’ que heredó de su madre, la difunta reina Isabel II, más allá del ganado por nacimiento -el del príncipe-. Un simbólico paso que no vino solo. La opinión política y parte del pueblo británico también pidió a Carlos III que su hermano abandonase Royal Lodge, la residencia de 30 habitaciones y 40.000 metros cuadrados en la que vive junto a Sarah Ferguson, dentro del complejo del castillo de Windsor.