Menú
Pablo Ojeda, nutricionista: "Muchos alimentos que parecen saludables pueden estar alimentando ese circuito del antojo sin que lo sepas"
  1. Vida saludable
comer bien

Pablo Ojeda, nutricionista: "Muchos alimentos que parecen saludables pueden estar alimentando ese circuito del antojo sin que lo sepas"

El azúcar y las harinas refinadas pueden afectar al hambre, a la sensación de saciedad y a los antojos de una manera menos evidente de lo que parece a simple vista

Foto: El nutricionista Pablo Ojeda en 'La Roca'. (Atresmedia)
El nutricionista Pablo Ojeda en 'La Roca'. (Atresmedia)

No todos los alimentos que se perciben como saludables tienen el mismo efecto en el organismo ni ayudan a mantener una relación equilibrada con la comida. Algunos productos muy habituales en el día a día pueden generar justo lo contrario de lo que se espera, favoreciendo una sensación de hambre constante y una necesidad repetida de comer dulce. Sobre esta idea reflexiona el nutricionista Pablo Ojeda, que pone el foco en ciertos desayunos muy normalizados.

Su análisis parte de una experiencia personal. Durante años, explica, estuvo atrapado en un patrón complicado con la alimentación en el que productos como cereales tipo fitness, granolas o mueslis formaban parte de su rutina. A pesar de su imagen saludable, estos alimentos no siempre aportaban la saciedad necesaria, lo que terminaba generando un ciclo difícil de romper.

Según señala, detrás de ese efecto suele haber una combinación concreta de azúcar y harinas refinadas que provoca subidas rápidas de energía seguidas de caídas. Ese cambio brusco no solo afecta al nivel físico, sino también al comportamiento alimentario, ya que puede desencadenar más hambre, más antojos y sensación de pérdida de control, algo que muchas veces se interpreta de forma errónea.

placeholder Bowl de muesli
Bowl de muesli

Ojeda insiste en que no se trata de una cuestión de falta de disciplina. Cuando aparece esa necesidad de volver a comer poco tiempo después, especialmente algo dulce, el problema puede estar en un circuito aprendido por el cerebro. Es decir, una respuesta automática que se activa tras ciertos estímulos y que se refuerza con el tiempo.

El nutricionista advierte que muchos alimentos que parecen adecuados pueden estar manteniendo activo ese patrón de antojo sin que la persona sea consciente. Esto explica por qué, a pesar de intentar comer mejor, algunas personas siguen sintiendo una relación inestable con la comida a lo largo del día.

TE PUEDE INTERESAR

Ojeda reconoce haber pasado varios años en un proceso para entender su propia relación con la alimentación, lo que refuerza la idea de que estos patrones no se solucionan únicamente con restricciones o fuerza de voluntad. Comprender cómo reacciona el cuerpo y qué tipo de alimentos influyen en esa respuesta es clave para recuperar el control.

Lo más sencillo es observar cómo responde el cuerpo después de consumirlo, cuánto sacia y si ayuda a mantener la energía de forma estable o, por el contrario, desencadena un ciclo de hambre y antojo difícil de gestionar.

No todos los alimentos que se perciben como saludables tienen el mismo efecto en el organismo ni ayudan a mantener una relación equilibrada con la comida. Algunos productos muy habituales en el día a día pueden generar justo lo contrario de lo que se espera, favoreciendo una sensación de hambre constante y una necesidad repetida de comer dulce. Sobre esta idea reflexiona el nutricionista Pablo Ojeda, que pone el foco en ciertos desayunos muy normalizados.

Vida saludable Bienestar
El redactor recomienda