Pablo Peláez, nutricionista: "3 alimentos de Mercadona que parecen sanos pero no lo son, pero estas alternativas sí"
El nutricionista pone el foco en tres alimentos habituales de Mercadona que generan confusión y propone alternativas más equilibradas para el día a día
El nutricionista habla sobre los diferentes productos que ofrece la cadena valenciana (@pelaezfitness)
Lo “healthy” de un lineal no siempre es lo que parece. Entre reclamos de “light”, mezclas “fit” y snacks que prometen portarse bien, es fácil meter en la cesta productos que suenan saludables pero que, en la práctica, encajan mejor en la categoría de “consumo ocasional”. El nutricionista Pablo Peláez lo resume con un enfoque directo: no se trata de prohibir, sino de afinar elecciones y aprender a detectar dónde está el truco.
En un vídeo centrado en compras habituales en Mercadona, Peláez señala tres ejemplos muy concretos de esos alimentos que “parecen sanos” y propone alternativas sencillas para mejorar el perfil nutricional sin renunciar al placer ni complicarse en la cocina.
El primer señalado es el queso especial fundir, un producto pensado para derretirse bien y dar textura cremosa a platos rápidos. El problema, según Peláez, es que suele venir con un perfil menos interesante si lo comparas con otras opciones del mismo súper. “Más grasas saturadas y más procesado”, advierte, y por eso recomienda cambiarlo por alternativas más ligeras.
Sus sustitutos, si buscas algo práctico, pasan por el queso fresco batido o la mozzarella light, que permiten mantener la idea de tener queso en el plato pero con una composición generalmente más amable para el día a día. La clave aquí es simple: si el queso va a estar presente con frecuencia, mejor apostar por opciones menos grasas y menos procesadas.
El queso fresco batido de Mercadona (Cortesía de Mercadona)
El segundo punto toca un alimento con muy buena fama: los frutos secos. Y con razón. Pero Peláez pone el matiz importante: “sí, los frutos secos son muy saludables, pero no todos lo son” si vienen en formato mezcla con extras que alteran el conjunto.
El principal problema, tal y como explica, es que algunos mixes traen mucho sodio, y ese detalle puede jugar en contra si los consumes a menudo, especialmente en un contexto de salud cardiovascular. Su propuesta es tan básica como efectiva: escogerlos al natural o tostados sin sal, evitando versiones con sal añadida (y, cuando ocurre, aceites añadidos) que convierten un buen snack en uno más “tramposo”.
Si los consumimos con moderación, y en su forma natural, los frutos secos son sanísimos. (iStock)
Las palomitas pueden ser un snack estupendo o un ultraprocesado más, dependiendo de cuál elijas. Peláez lo plantea así: “dependiendo de cuáles elijas puede ser un buenísimo snack o un ultraprocesado más”. Y es verdad: el formato listo para microondas suele venir acompañado de aditivos que cambian bastante el resultado final.
Su alternativa es la más sencilla y, a la vez, la que más control te da: granos de maíz enteros para prepararlas tú. “Tú eliges cómo hacerlos”, dice, y ahí está la gracia: puedes ajustar aceite, sal y cantidad, y convertirlo en un picoteo más saludable.
Más allá de estos tres ejemplos, Peláez insiste en una idea que encaja bien con la vida saludable: “La clave no es prohibir. Es aprender a leer etiquetas y elegir mejor”. Es decir, no hace falta dramatizar con la compra ni demonizar alimentos; basta con reconocer qué productos se consumen por rutina y cuáles conviene reservar para momentos puntuales.
Lo “healthy” de un lineal no siempre es lo que parece. Entre reclamos de “light”, mezclas “fit” y snacks que prometen portarse bien, es fácil meter en la cesta productos que suenan saludables pero que, en la práctica, encajan mejor en la categoría de “consumo ocasional”. El nutricionista Pablo Peláez lo resume con un enfoque directo: no se trata de prohibir, sino de afinar elecciones y aprender a detectar dónde está el truco.