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El cambio físico extremo en 'Wicked II': el debate por la delgadez de Ariana Grande y Cynthia Erivo
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NO TODO ES MAGIA

El cambio físico extremo en 'Wicked II': el debate por la delgadez de Ariana Grande y Cynthia Erivo

La imagen de las protagonistas durante la promoción ha creado un intenso debate en redes, donde miles de usuarios cuestionan los límites y el impacto emocional de convertir los cuerpos en una discusión pública

Foto: Cynthia Erivo y Ariana Grande, durante la promoción de 'Wicked II'. (Cordon Press)
Cynthia Erivo y Ariana Grande, durante la promoción de 'Wicked II'. (Cordon Press)

Las brujas de Oz vuelven a levantar un torbellino. No es verde —como la piel de Elphaba— ni rosa—como los vestidos de Glinda—, sino del color exacto de un debate que nunca termina: el de la delgadez y su lectura pública. Con cada aparición de Ariana Grande y Cynthia Erivo en el rodaje y la promoción de 'Wicked II', el algoritmo se sobresalta. TikTok, X y hasta los foros de fans diseccionan sus últimos looks, pero también —y sobre todo— sus cuerpos. Más delgadas, más estilizadas, más comentadas. La conversación se enciende con la misma velocidad con la que se reproducen los clips de la película.

El foco está puesto en un mismo lugar: el de la preocupación pública. No abundan los mensajes sobre si están más guapas o menos, el torrente de análisis se centra en cuánto han adelgazado, por qué, y qué significa ese cambio. Como si el casting de 'Wicked' exigiera "entrar delgadas y salir aún más", según las bromas desafortunadas de algunos usuarios. De Ariana ya se habló durante la promoción de la primera parte; de Cynthia ahora más. Y el patrón se repite. Las imágenes viajan, el comentario se multiplica y la especulación se convierte en la banda sonora paralela de la película.

Pero detrás de esa supuesta inquietud colectiva sobre la salud de dos actrices, late un fenómeno más profundo: la cultura de opinar sobre el cuerpo ajeno. Un hábito que se ha vuelto cotidiano, casi automático, y que tiene consecuencias psicológicas tanto para quienes lo sufren como para quienes lo reproducen. "Pueden experimentar sentimientos de injusticia y frustración", explica Pilar Conde, psicóloga y directora técnica de Clínicas Origen. "Están siendo observadas al milímetro, lo que puede llevar a que dejen de actuar de manera natural y sientan una presión elevada en todo lo que les expone, no solo actuando", sentencia.

No es un fenómeno nuevo. "La popularidad de los famosos puede subir o bajar por aspectos no relacionados con su forma de actuar, siendo las mujeres las más expuestas", advierte. La lista es larga: Taylor Swift, Anne Hathaway, Pedro Pascal, Millie Bobby Brown, Demi Lovato... "Tener impacto y exponerte requiere una gestión interna muy alta para evitar que te altere emocionalmente la opinión ajena".

Ariana Grande sabe bien lo que significa ser diseccionada públicamente. Desde los 16 años se siente "como un espécimen de laboratorio", según sus palabras. Después de una década de escrutinio, confesó recientemente en una entrevista viral su cansancio: "He escuchado todas las versiones de lo que está mal conmigo. Arreglas algo, y luego también está mal por otras razones".

Describió las críticas como un ruido constante, difícil de soportar incluso en entornos íntimos: "Hasta en una cena de Acción de Gracias, cuando alguien te dice: ‘Estás más delgada’ o ‘Estás más gordita’. Es horrible en cualquier contexto". Ese cansancio lo había verbalizado ya en 2023, cuando pidió explícitamente en redes que dejaran de opinar sobre su cuerpo.

placeholder Ariana Grande y Cynthia Erivo, durante la promoción de 'Wicked II'. (Gtres)
Ariana Grande y Cynthia Erivo, durante la promoción de 'Wicked II'. (Gtres)

Entonces reveló que la etapa en la que muchos la consideraban más sana fue, en realidad, una de las peores de su vida. "Estaba tomando muchos antidepresivos, bebiendo alcohol, comiendo mal… y ese cuerpo que creíais saludable era el menos saludable que he tenido". Su mensaje fue claro: la apariencia no es un indicador fiable de salud.

Es precisamente ese matiz el que sostiene Pilar Conde. Incluso los comentarios que nacen desde la preocupación pueden ser dañinos con ellas y con el propio espectador. "Juzgar el cuerpo de otros no solo implica una falta de respeto, sino que también influye en nuestro propio diálogo interno, facilitando que seamos más críticos con nuestro propio cuerpo", defiende.

Las redes convierten esa crítica en un espejo deformado. Lo que vemos influye en cómo nos vemos. "La dificultad de aceptar el cuerpo tal cual es ocurre en todas las etapas de la vida. Y puede derivar en activar estrategias de control sobre el peso u otros aspectos", explica la psicóloga. Cuando cientos de miles de usuarios analizan cada imagen de Ariana y Cynthia, el mensaje —consciente o no— es que los cuerpos están ahí para ser evaluados.

placeholder Las actrices, en un fotograma de la película. (EFE)
Las actrices, en un fotograma de la película. (EFE)

Aunque el debate actual no glorifique la delgadez, sí perpetúa la idea de que el cuerpo femenino es un asunto público. Esa expectativa se mantiene intacta: "Lo que no cambia es el escrutinio constante sobre las mujeres y la presión por no desviarse de lo que se espera, ya sea por exceso o por defecto, por parecer demasiado joven o demasiado mayor", recuerda la experta.

En este caso, además, se suma una dimensión estética: la estilización extrema que acompaña al imaginario de Wicked. El universo 'witchy', etéreo y casi ingrávido, puede reforzar la percepción de delgadez, aunque forme parte de una propuesta artística. Pero la discusión no es si las actrices han adelgazado —visualmente es evidente—, sino qué se hace con esa observación.

¿Se convierte en noticia? ¿Se debate como un síntoma? ¿Se viraliza como alarma? "En una sociedad en la que la búsqueda del clic está por encima del bienestar emocional, es difícil que esta dinámica cambie sin regulaciones específicas en los medios y redes sociales", asegura la psicóloga.

placeholder Cynthia Erivo y Ariana Grande actúan en los Oscars de 2025. (REUTERS / Carlos Barria)
Cynthia Erivo y Ariana Grande actúan en los Oscars de 2025. (REUTERS / Carlos Barria)

Sin embargo, la responsabilidad es compartida. "Como consumidores, podemos elegir formar parte o no del sistema: hacer clic o no, comentar o no, pasar el vídeo o no", reivindica. Conde propone una "responsabilidad consciente", la misma que aprendimos a aplicar con las fake news.

Mientras el fandom discute y la promoción avanza, Cynthia Erivo y, sobre todo, Ariana Grande continúan lidiando con su vida. En el caso de esta última, una marcada por episodios de dolor profundo: el atentado de Manchester, la muerte de Mac Miller, el estrés postraumático, las rupturas, la depresión que arrastra desde la infancia... Su biografía explica mucho más que cualquier comparación entre fotos. Pero la conversación pública, una vez más, ha vuelto al punto inicial: el cuerpo.

Quizá el verdadero debate no sea si están más delgadas, sino por qué se sigue creyendo que ese dato pertenece a los espectadores. Porque las brujas de Oz volverán a volar, pero el escrutinio —sin reflexión— seguirá con los pies firmes en la tierra.

Las brujas de Oz vuelven a levantar un torbellino. No es verde —como la piel de Elphaba— ni rosa—como los vestidos de Glinda—, sino del color exacto de un debate que nunca termina: el de la delgadez y su lectura pública. Con cada aparición de Ariana Grande y Cynthia Erivo en el rodaje y la promoción de 'Wicked II', el algoritmo se sobresalta. TikTok, X y hasta los foros de fans diseccionan sus últimos looks, pero también —y sobre todo— sus cuerpos. Más delgadas, más estilizadas, más comentadas. La conversación se enciende con la misma velocidad con la que se reproducen los clips de la película.

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