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Las mujeres de Zapatero: de la madre que nunca olvidó al amor "indudable" por Sonsoles
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FAMILIAS

Las mujeres de Zapatero: de la madre que nunca olvidó al amor "indudable" por Sonsoles

La actualidad ha vuelto a situar bajo el foco a varias mujeres de su entorno familiar y profesional. De Purificación Zapatero a Sonsoles Espinosa, pasando por sus hijas y su secretaria, así ha hablado de ellas el expresidente a lo largo de los años

Foto: José Luis Rodríguez Zapatero y Sonsoles Espinosa en una imagen de archivo (Gtres)
José Luis Rodríguez Zapatero y Sonsoles Espinosa en una imagen de archivo (Gtres)

Hay una mujer de la que José Luis Rodríguez Zapatero habla más que de ninguna otra. No es su esposa, ni son sus hijas. Es su madre. Purificación Zapatero Valero aparece una y otra vez en sus entrevistas más personales y en los momentos decisivos de su biografía. También estos días se ha hablado de ella, al ser una de las personas que presuntamente dejó en herencia a Zapatero las joyas que aparecieron en la caja fuerte de su oficina tras ser registrada por la UDEF, dentro de las actuaciones que han llevado al socialista a estar imputado por el caso Plus Ultra.

Las mujeres siempre han ocupado los renglones más destacado de la biografía personal del expresidente del Gobierno, en la que también ocupan titulares Sonsoles Espinosa, sus hijas Alba y Laura, y una colaboradora inseparable durante décadas, su secretaria Gertrudis Alcázar.

La historia comienza en Valladolid. Allí nació Purificación Zapatero, hija del pediatra Faustino Zapatero, una figura muy conocida en la ciudad. Según ha contado Rodríguez Zapatero, Purificación heredó de él una temprana vocación médica y durante años le ayudó en la consulta. Sin embargo, pertenecía a una generación en la que pocas mujeres podían desarrollar plenamente sus aspiraciones profesionales. "Mi madre tenía una gran vocación por la medicina", recordaba recientemente. "No estudió la carrera porque muy pocas mujeres lo hacían entonces, pero siempre, ante un enfermo, tenía una sensibilidad especial". Purificación se conformó con ocuparse de la familia, como tantas otras mujeres de la época.

Purificación se casó con Juan Rodríguez Lozano, abogado leonés e hijo del capitán Juan Rodríguez Lozano, el militar republicano fusilado por las tropas franquistas en 1936 y convertido con los años en una de las figuras más evocadas por el expresidente. Cuando Purificación falleció en octubre de 2000, sus hijos quisieron que fuera enterrada en La Pola de Gordón, junto al lugar donde reposan los restos de su suegro, el capitán Lozano.

Su recuerdo más intenso sigue siendo el de la despedida. Zapatero ha relatado en 'La última llamada' (Movistar Plus) y en una entrevista con 'El Español' la conversación que mantuvo con su madre en la UCI, cuando el cáncer ya estaba muy avanzado. "La tenía agarrada de la mano y le pregunté: '¿Piensas, mamá, que seré presidente del Gobierno?'. Y me dijo: 'Sí, por supuesto que serás presidente del Gobierno'". "Pocos momentos de su vida fueron tan felices como cuando me vio ganar el Congreso del Partido Socialista", recordó. Más de dos décadas más tarde, el expresidente sigue hablando de ella en presente. "No hay día que no me haya acordado de mi madre. Puedo decir que ella siempre estuvo".

placeholder Una de las hijas de Rodríguez Zapatero, tras salir de su agencia What The Fav. (Europa Press)
Una de las hijas de Rodríguez Zapatero, tras salir de su agencia What The Fav. (Europa Press)

Siendo veinteañero conoció a Sonsoles Espinosa. La historia entre ambos comenzó en la Universidad de León, Zapatero narra aquel encuentro con una precisión cinematográfica. "Ella iba con un chubasquero amarillo y llevaba el periódico 'El País' en la mano", recuerda. "Yo me quedé completamente enganchado". La relación avanzó a pesar de que el Zapatero de entonces era "un pesado" y "siempre estaba hablando de política". Años después, cuando el socialista publicó su ensayo 'No voy a traicionar a Borges', le dedicó el librito con tierna sencillez: "A Sonsoles, indudable".

Aunque durante ocho años ocupó una posición institucional única como esposa del presidente del Gobierno, Espinosa siempre intentó mantenerse alejada del protagonismo político. Profesora de música y miembro durante años de distintos coros, defendió una vida privada a refugio. Zapatero lo ha explicado en varias ocasiones. "Para ella la política no era lo suyo", confesó al recordar la noche de su victoria electoral en 2004.

placeholder Sonsoles Espinosa, en el Congreso de los Diputados. (EFE)
Sonsoles Espinosa, en el Congreso de los Diputados. (EFE)

Aquella noche, cuando las cámaras dejaron de grabar, pidió quedarse unos minutos a solas con ella. "Estaba nerviosa, afectada por lo que se nos venía encima", recordaba. También fue entonces cuando renovó una promesa que había formulado mucho antes de llegar a La Moncloa: "Le prometí que solo íbamos a estar ocho años, dos legislaturas, y cumplí con ella".

Con el paso del tiempo, el expresidente ha convertido su matrimonio en una de las pocas certezas personales que reivindica sin reservas, si es que quedan certezas en lo que respecta a Zapatero. "Estoy tan enamorado de Sonsoles como el primer día que la vi", asegura siempre que puede. Una afirmación que completa con otra que suele repetir desde hace años: "La gente se ríe, pero llevo 40 años enamorado de mi mujer".

placeholder Gertrudis Alcázar, a la derecha.
Gertrudis Alcázar, a la derecha.

Fruto de esa relación nacieron sus hijas, Laura y Alba Rodríguez Espinosa, protagonistas estos días por la relación de su agencia de marketing, What The Fav, con la trama investigada. Desde que ocurrió el incidente de la foto con la familia Obama, el expresidente fue muy reacio a hablar de ellas. Solo lo ha hecho puntualmente, para decir: "He procurado siempre que hicieran lo que las motivaba, que pensaran por sí mismas. He procurado aprender de ellas y he aprendido cosas de ellas. Por ejemplo, en el debate de la ley trans he aprendido cosas de ellas".

Mucho más afectuoso se ha mostrado públicamente con Gertrudis Alcázar. Durante décadas fue su secretaria y una de las colaboradoras más cercanas de su entorno. Zapatero rara vez habla de nombres propios cuando describe el funcionamiento interno de su carrera política, pero hizo una excepción con ella. En su libro 'El dilema', recordando las horas previas a uno de sus discursos más importantes en el Congreso, escribe: "Gertru siempre estaba antes de que la necesitara y siempre se iba más tarde del último compromiso. Su entrega al trabajo es solo comparable a su integridad y buen juicio. El mayor privilegio que alguien puede tener es contar con una colaboradora, más bien compañera, de una dimensión humana como la de ella".

Hay una mujer de la que José Luis Rodríguez Zapatero habla más que de ninguna otra. No es su esposa, ni son sus hijas. Es su madre. Purificación Zapatero Valero aparece una y otra vez en sus entrevistas más personales y en los momentos decisivos de su biografía. También estos días se ha hablado de ella, al ser una de las personas que presuntamente dejó en herencia a Zapatero las joyas que aparecieron en la caja fuerte de su oficina tras ser registrada por la UDEF, dentro de las actuaciones que han llevado al socialista a estar imputado por el caso Plus Ultra.

José Luis Rodríguez Zapatero Alba Rodríguez Espinosa