Elisabeth de Bélgica dice adiós a Harvard en 9 segundos: del orgullo de sus padres a su apellido royal
La heredera al trono belga ha terminado su última etapa académica y vivía este jueves una despedida a lo grande, recogiendo su diploma en presencia de sus padres, que no podían disimular su orgullo
"¡Elisabeth de Saxe-Cobourg!". Así fue, utilizando este apellido tan royal, como el encargado de conducir la ceremonia de graduación de la escuela Kennedy de la Universidad de Harvard llamó al escenario a Elisabeth de Bélgica. Un emocionante momento que duró apenas nueve segundos y ante el que sus padres, los reyes Felipe y Matilde, no podían ocultar su orgullo.
Nueve segundos en los que Elisabeth fue una alumna más, como también lo ha sido durante estos dos años estudiando su máster de Políticas Públicas en Boston. Es, en principio, la última etapa académica antes de asumir sus funciones institucionales por completo. Aunque para eso, aún queda, puesto que ella misma confesó antes los medios que se tomará un año o dos de descanso.
Ni ella ni sus padres podían estar más emocionados y así lo mostraron ante los medios que se han desplazado estos días hasta Boston para cubrir los diferentes actos de graduación, que también han servido para que la princesa Elisabeth de Bélgica conceda su primera entrevista. También para ese esperado reencuentro con sus padres, que no dudaron en modificar parte de su agenda para acompañar a su hija en estas últimas jornadas tan importantes.
Antes, los 630 alumnos de Harvard habían vivido un momento difícil de olvidar. La ceremonia estuvo presentada por el cómico y presentador Conan O´Brien, uno de sus más ilustres exalumnos junto con John F. Kennedy, por el que precisamente toma su nombre la escuela donde Elisabeth ha estudiado este máster, más que adecuado para el futuro rol que tendrá que adoptar.
Dos horas en las que Elisabeth no fue princesa, al menos de forma oficial. Su título ha sido 'borrado' durante estos años y también en la ceremonia de graduación, para la que se utilizó el Sajonia-Coburgo en francés, ese apellido y que comparten tantos royals europeos. Nada más escuchar su nombre, los reyes Felipe y Matilde se enderezaron y comenzaron a aplaudir, sin tardar en reunirse con ella para atender a los medios.
Como el resto de alumnos, Elisabeth lució la toga y el birrete en negro, aunque no dudó en añadir una cinta con la bandera belga, al igual que hicieron otros estudiantes y compañeros de diferentes nacionalidades. De hecho, no dudaron en lanzar balones con el globo terráqueo al aire: querían destacar el carácter global de la universidad y de su máster en concreto.
Tras pasar esta página de estudios universitarios, es una incógnita si la heredera volverá a Bélgica. No quiso revelarlo ante los medios desplazados y tampoco sus padres. Solo comentaron que había mucho que celebrar y Felipe y Matilde dejaron claro el orgullo que sienten por sus cuatro hijos, todos inmersos en estapas académicas, aunque con Gabriel a punto de terminar la carrera militar y Eleonore a un paso de dar por finiquitada la secundaria.
Sí ha confesado la princesa que se tomará un año o dos de descanso. Por tanto, no asumirá sus funciones como heredera a tiempo completo al menos hasta 2028, con su propia corte y asignación pública, a la que renunció hace unos años para poder centrarse en sus estudios. No consideraban los reyes adecuado que cobrara del Estado si no le iba a poder prestar ningún servicio.
Elisabeth de Bélgica ha cerrado así una importante etapa en la que ha sido más anónima que princesa, utilizando ese apellido tan royal, pero que a ella le ha dejado ser una alumna más en la universidad de Harvard.
"¡Elisabeth de Saxe-Cobourg!". Así fue, utilizando este apellido tan royal, como el encargado de conducir la ceremonia de graduación de la escuela Kennedy de la Universidad de Harvard llamó al escenario a Elisabeth de Bélgica. Un emocionante momento que duró apenas nueve segundos y ante el que sus padres, los reyes Felipe y Matilde, no podían ocultar su orgullo.