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María Rodríguez (Pretty and Olé), influencer y activista 'body positive': "No vamos a estar encerradas en casa esperando a estar delgadas para disfrutar de la vida"
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ENTREVISTA

María Rodríguez (Pretty and Olé), influencer y activista 'body positive': "No vamos a estar encerradas en casa esperando a estar delgadas para disfrutar de la vida"

La creadora de contenido sevillana se abre en canal con Vanitatis y habla sobre sus inicios, la presión de las tallas, la operación bikini y cómo gestiona el odio en redes sociales

Foto: María Rodríguez (Pretty and Olé), en una foto de archivo. (Cortesía)
María Rodríguez (Pretty and Olé), en una foto de archivo. (Cortesía)

Es verano y la misma cantinela regresa: “dieta, operación bikini”. Los gimnasios hacen su agosto en primavera e inicio de septiembre cuando sus abonados incrementan para buscar un cuerpo deseado -y aceptado- para ir a la piscina, las redes se llenan de modelos esculturales en la playa y la presión sobre la apariencia se multiplica. Entre todo ese ruido, María Rodríguez, más conocida como Pretty and Olé, alza la voz con un mensaje diferente: reconciliarse con el propio cuerpo sin importar la talla.

Lo que comenzó en YouTube como un espacio íntimo para hablar de moda y belleza se ha convertido, más de una década después, en un altavoz colectivo. Con naturalidad y un punto de humor andaluz, ha desmontado prejuicios sobre los cuerpos no normativos y hoy reúne a cientos de miles de seguidoras que encuentran en ella una voz honesta, cercana y necesaria.

En esta entrevista con Vanitatis, la creadora sevillana habla de todo: de sus inicios, de la presión de las tallas en las tiendas, de la llamada “operación bikini”, de cómo gestiona la exposición pública y del futuro de su proyecto. Un retrato en primera persona de alguien que ha hecho de la moda inclusiva una causa, pero también una manera de reconciliarse consigo misma.

placeholder María Rodríguez, en una foto cedida. (Cortesía)
María Rodríguez, en una foto cedida. (Cortesía)

Pregunta. ¿Qué significado tiene para ti Pretty and Olé hoy?

Respuesta. Para mí es como mi hijo adolescente. Estoy orgullosa de haber creado una red de apoyo que además es como una simbiosis entre las seguidoras y yo. Hay mucha gente que me agradece la motivación que ofrezco, pero realmente, sin ellas, yo no estaría cada semana haciendo vídeos. No es por el número ni porque sea mi profesión, sino por lo que nos une.

P. ¿Qué os une?

R. Avergonzarnos en muchas ocasiones de nuestro cuerpo, sentir que no somos válidas... Todo lo que la sociedad opina negativo por nuestro tipo de cuerpo. Nosotras hemos conseguido convertirlo en algo motivacional y positivo. Es lo que me empuja cada día.

Pregunta. Hace 15 años que empezaste, ¿cómo recuerdas aquellos primeros pasos en YouTube?

R. Ha dado un gran giro el proyecto. Al principio creé la comunidad porque soy periodista y me daba mucha vergüenza exponer mi cuerpo. En aquella época, abrí el canal para sentirme merecedora de estar ante una pantalla y habituarme a verme. Hacía tutoriales sobre pelo, maquillaje... porque he sido y soy la amiga que quiere sacar tu mejor versión y que eso motive.

"Aunque no le guste a la sociedad, en el mundo hay obesidad y sobrepeso"

P. ¿Y ahora?

R. Es totalmente diferente. A raíz de esos vídeos me di cuenta de que la gente me preguntaba por mi cuerpo y por la ropa que llevaba. Había un nicho que no se estaba cubriendo: la moda de talla grande. Con los años mi contenido se ha centrado ahí. Lo que me sorprende es que siga siendo un nicho.

P. Y tabú.

R. Mucho.

P. Llevas años reclamando más diversidad en la moda. ¿Ha cambiado realmente el mercado español?

R. Muchísimo. El nacional y el europeo. La exposición en redes cada vez es mayor y eso ha hecho que las marcas nos consideren como un mercado emergente y rentable. Desde poco antes de la pandemia, muchas firmas se han puesto las pilas.

placeholder María Rodríguez, en una foto cedida. (Cortesía)
María Rodríguez, en una foto cedida. (Cortesía)

P. Mercado emergente, ¿antes no había personas con cuerpos no normativos?

R. Es que antes no ofrecían tallas grandes, solo empresas alemanas o inglesas y las prendas eran para personas mayores. La emergencia viene de que somos la gente joven la que empieza a reivindicar que queremos ropa y que queremos tener una personalidad con ella. Un público que quiere verse guapa e invertir en encontrar su propio estilo y tallajes. Y en el mundo, aunque no le guste a la sociedad, hay obesidad y sobrepeso. Nosotras, independientemente del porqué hayamos llegado a un peso, tenemos una necesidad que es vestirnos. La gente confunde esto con la salud, que es algo personal e intransferible y que no incumbe a nadie. Somos personas, estamos aquí, y no vamos a estar encerradas en casa esperando estar delgadas para salir a la calle y disfrutar de la vida, porque al final se trata de eso.

P. ¿Conlleva esto un sobrecoste económico y emocional en cuanto no poder ir a un centro comercial y encontrar ropa que te quede bien?

R. Es cierto que gracias a internet y la facilidad de comprar online, el coste no es tan elevado. Pero la posibilidad de encontrar físicamente tallas es apenas existente. Hay dos tiendas mal contadas y no tienen todo el catálogo en físico. Cuando necesitamos un pantalón o un vestido es muy complicado. Las que compramos online, no podemos probarnos las cosas. Así que, si tienes que devolverlo, el tiempo de adquisición aumenta muchísimo. No puedes tener algo esa misma tarde ni mañana.

"Llegar a una tienda y ver que no hay nada para ti es un problema y es duro"

P. ¿El momento tienda se convierte en un horror?

R. Hay mucho miedo a entrar en el resto de marcas, pero yo animo a que la gente vaya, porque nunca sabes que te puedes encontrar. Lo mismo te enamoras de unos zapatos, un bolso o un jersey que es oversize. Pero llegar y ver que no hay nada para ti es un problema y es duro. Emocionalmente, puede afectar de muchísimas maneras. Es ya conocido que intentar encajar en una talla puede llevar a desarrollar un trastorno de la conducta alimentaria. Porque, aunque sea el gran desconocido, las chicas grandes también tenemos bulimia, anorexia, trastorno por atracón... Lo que pasa que nadie cree que podamos sufrirlo.

P. En medio de toda esta problemática lanzas, hace ocho años, Sin Tallas, una tienda con la que vendías las prendas por centímetros y no por tallajes. ¿Cuál fue el objetivo inicial?

R. Eran diseños españoles, que yo compraba a diferentes fábricas y que medíamos y eso salía en la web. Era una forma de comprar en la que tú tenías claro cuál eran tus medidas y la página web te daba sugerencias. Todo lo que se podía medir en una prenda estaba puesto para que te aseguraras de que te iba a quedar bien. El fin era evitar las devoluciones.

P. ¿Qué balance haces del proyecto ahora con los años?

R. Fue revolucionario, un boom a nivel nacional. Páginas que conocemos empezaron a poner las medidas a raíz de su creación. Estuve seis meses trabajando a modo startup con formadores para ofrecer algo diferente y necesario. El resultado mediático fue espectacular y la cantidad de pedidos también. Tuve que cerrarla porque la gestionaba prácticamente sola y se me juntó con problemas personales. Pero es un proyecto que llevo clavado como una espinita en mi corazón.

placeholder María Rodríguez, en una foto cedida. (Cortesía)
María Rodríguez, en una foto cedida. (Cortesía)

P. En tu caso personal, ¿cómo ha sido el proceso de aceptación de tu cuerpo?

R. Para mí la comunidad ha sido muy importante. Aunque yo sea la voz, no dejo de considerarme una más y empatizo. Con ellas he vivido una revolución dentro de mí, que sabía que podía darse si el mundo era más justo, pero que no imaginaba que podía salir de mí misma. Ha sido revolucionario encontrarme con información nueva que he ido descubriendo a la vez que la comunidad sobre qué es lo que me pasaba o cómo podía enfrentarme a ello. Y a nivel emocional, mi autoestima ha mejorado muchísimo. Empecé porque me daba vergüenza estar delante de una cámara y ahora estoy todas las semanas hablando de ropa, o lo que es lo mismo, mostrando mi cuerpo.

P. ¿Te has atrevido con cosas que pensabas que no harías?

R. Me muestro en bikini o en lencería. No lo hago porque tenga la autoestima por las nubes, me cuesta mucho cada año porque veo el paso del tiempo y al inicio del verano siempre es más difícil, pero creo que la gente se siente igual que yo. No es algo que me apetecería, pero sé que estoy ayudando a la gente y a mí.

P. Habla del inicio del verano, siguen apareciendo dietas milagro y retos de “operación bikini”. ¿Qué le generan esos mensajes?

R. No soy la persona indicada para hablar de salud, decidí hace mucho tiempo no hacerlo porque creo que es peligroso. Pero cada vez que veo este tipo de anuncios me enfado sé las implicaciones que tienen. Cuando provienen de empresas, o de donde sea, duele porque lo están haciendo estratégicamente, saben que funciona, y el coste es horrible, más para las mujeres. A mí no solamente me sigue gente que tiene talla grande, me siguen chicas que están en un hospital con anorexia.

"Aunque sea el gran desconocido, las chicas grandes también tenemos TCAs"

P. ¿Hay cambios en las nuevas generaciones?

R. Llevo años poniendo mi granito de arena para terminar con esta idea y me alegra ver que ya es la misma sociedad la que lo debate y lo denuncia. Me siento parte del legado que hay ahora y es superbonito porque me veo siendo la madre de mucha gente que lo rebate ahora en redes. Sin embargo, hay una corriente que no, que da la sensación de que, con la de pasos agigantados que estamos dando en tan poco tiempo, sigue apostando por un cánon. Y en estas estamos, debatiendo si existe o no la gordofobia en 2025.

P. Los jóvenes se informan a través de redes sociales. ¿Ayudan o dificultan a romper con ese concepto de operación bikini?

R. Ayudan mucho, aunque depende de a quién sigues. Creo que deberíamos dar follow a perfiles diversos, que tengan cuerpos, enfermedades, trastornos... que no compartamos. Es esencial que veamos las otras realidades de nuestro mundo.

P. Tú eres uno de esos referentes para muchas mujeres. ¿Cómo llevas esa responsabilidad?

R. Mal. Ahora estoy en una etapa de renovación e intento buscar mi bienestar. Esa responsabilidad profesional se traslada al nivel personal y afecta a cómo te relacionas con el mundo. Sé que la cantidad es la forma de triunfar, pero va en contra de mi calidad de vida.

placeholder María Rodríguez, en una foto cedida. (Cortesía)
María Rodríguez, en una foto cedida. (Cortesía)

P. Al trabajar en redes, hay que lidiar con los haters. ¿Cómo gestionas esas críticas, no siempre constructivas?

R. Por suerte no es algo que suela tener en mi comunidad; pero, si se viraliza un contenido, llega un público que no conoce mis valores. Las últimas publicaciones que lo han hecho son de la Feria de Sevilla. Junto a los miles de comentarios que hay de apoyo, hay otros tantos de miles que son insultos gratuitos porque son mofas y burlas respecto a mi físico y que no pueda vestir de flamenca. Antes me podían hacer pasar un mal día, hoy lo gestiono de otra manera. No les bloqueo, es mi misma comunidad la que responde con lo que hemos aprendido. Diría que hasta me gusta porque es manera de tener una biblioteca de personas que tienen un pensamiento totalmente contrario al nuestro. Es decir, una forma de filtrar a gente que no te va a aceptar: ligues, familia... incluso perfiles verificados. Es muy tonto exponerse públicamente con esos pensamientos y a mí me encanta que se expongan los tontos.

P. ¿Qué podemos esperar en el futuro?

R. Este año, he estado intentando descubrir nuevas formas de gestionar los contenidos. Mi apuesta va a ser YouTube y que las producciones se realicen con mucha más calidad. Tengo muchas ganas que empiece la nueva temporada en septiembre y poder ser mucho más yo.

Es verano y la misma cantinela regresa: “dieta, operación bikini”. Los gimnasios hacen su agosto en primavera e inicio de septiembre cuando sus abonados incrementan para buscar un cuerpo deseado -y aceptado- para ir a la piscina, las redes se llenan de modelos esculturales en la playa y la presión sobre la apariencia se multiplica. Entre todo ese ruido, María Rodríguez, más conocida como Pretty and Olé, alza la voz con un mensaje diferente: reconciliarse con el propio cuerpo sin importar la talla.

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