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Álvaro Campillo, cirujano general y digestivo: "Esta es la regla 5-4-3-2-1-0 para vivir más y mejor"
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Álvaro Campillo, cirujano general y digestivo: "Esta es la regla 5-4-3-2-1-0 para vivir más y mejor"

Una fórmula tan sencilla como fácil de recordar y que ayuda a alargar la vida, mejoran reparación celular y el envejecimiento.

Foto: Sencillas de recordar y aplicar (Launchmetrics Spotlight)
Sencillas de recordar y aplicar (Launchmetrics Spotlight)

La belleza lleva tiempo hablando de “well ageing”, de microbioma, de inflamación silenciosa y de rutinas cada vez más personalizadas. Pero ahora hay un concepto que empieza a instalarse con fuerza en el sector: la longevidad cutánea. Y precisamente alrededor de esa idea gira Skin Science Club, la nueva iniciativa de Lancôme que acaba de presentarse en Madrid y que durante las dos primeras semanas de mayo abrirá sus puertas cen Alcalá 44, como un espacio dedicado a la innovación, el diagnóstico y el cuidado de la piel desde una perspectiva mucho más científica.

La propuesta está planteada como una experiencia inmersiva, mucho más cercana a un laboratorio de belleza interactivo que a una simple pop-up, y permite entender hacia dónde se mueve hoy el cuidado de la piel: tecnología, datos y personalización extrema. Porque ya no se trata únicamente de corregir arrugas o manchas, sino de preservar la capacidad de la piel para mantenerse fuerte, funcional y saludable con el paso de los años.

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El recorrido comienza en la llamada Zona Beauty Tech, donde un diagnóstico de apenas diez minutos analiza el estado de la piel y propone una rutina personalizada. Después aparecen las salas dedicadas a algunas de las líneas más reconocibles de la firma, como Rénergie, Génifique, Hydra Zen o UV Expert. Pero una de las zonas más comentadas ha sido la dedicada a Absolue Longevity MD, la nueva propuesta de Lancôme inspirada directamente en la ciencia de la longevidad.

Más allá de los productos y la tecnología, el encuentro también ha servido para reunir a varios especialistas en salud y envejecimiento saludable que han puesto sobre la mesa una idea bastante clara: la longevidad no depende de un único gesto milagroso. Es una suma de hábitos cotidianos.

Uno de los momentos más comentados de la jornada llegó de la mano del cirujano general y digestivo Álvaro Campillo, miembro del área de longevidad en The Beauty Concept, que resumió sus recomendaciones en una fórmula tan sencilla como fácil de recordar: “La regla del 5 4 3 2 1 0”.

“Es muy sencillo”, explicaba. “Al menos cinco días de ejercicio físico. Quince minutos a alta intensidad, veinte podría ser suficiente”. Campillo insistía en que no hace falta vivir en un gimnasio para obtener beneficios reales, pero sí mantener una constancia mínima semanal.

El “cuatro” hace referencia al descanso. “No menos de cuatro ciclos de sueño de hora y media. O sea, de seis o siete horas para arriba es lo ideal. Siete u ocho horas es lo ideal”, explicaba el especialista. Una recomendación que cada vez respaldan más estudios sobre reparación celular y envejecimiento.

Después llegó uno de los puntos que más sorpresa provocó entre los asistentes: “No más de tres comidas al día”. Campillo defendía que el exceso de ingestas constantes termina afectando a los mecanismos celulares relacionados con la regeneración. “Estamos fastidiando mucho los sensores nutricionales, que son los que activan la mitofagia”, comentaba, haciendo referencia a ese proceso mediante el cual las células eliminan componentes dañados para mantenerse funcionales.

El “dos” tiene que ver con las cenas tardías: “La última comida tiene que ser al menos dos horas antes de acostarte, porque la digestión está peleada con el sueño”. Y el “uno”, con otro de los grandes problemas actuales: el sedentarismo. “No más de una hora sentado seguido. Hay que hacer snack de movimiento. Hay que activarse, levantarse”.

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El cierre de la fórmula fue probablemente el más celebrado de todos: “Cero días sin sonreír”.

La conversación derivó inevitablemente hacia el estrés, uno de los factores que más preocupa hoy a los especialistas cuando se habla de envejecimiento. Débora Nuevo, especialista en medicina interna, otra de las expertas participantes en la charla, resumía bastante bien el sentir general de la mesa: “Tenemos que empezar a ocuparnos y hacernos responsables de nuestra propia salud”. Aunque matizaba algo importante: hacerlo “sin vivir en alerta máxima”.

“Yo creo que el estrés es la gran pandemia de este siglo”, añadía. Y ahí es donde la conversación sobre longevidad deja de ser exclusivamente estética para convertirse en algo mucho más amplio. Dormir bien, moverse, comer mejor y aprender a gestionar el estrés empiezan a verse como parte del mismo ecosistema que también influye en la piel.

En paralelo, marcas como Lancôme intentan traducir toda esa conversación científica al terreno cosmético. Y Skin Science Club funciona precisamente como eso: un escaparate donde la belleza ya no habla solo de resultados visibles, sino también de salud cutánea a largo plazo.

La belleza lleva tiempo hablando de “well ageing”, de microbioma, de inflamación silenciosa y de rutinas cada vez más personalizadas. Pero ahora hay un concepto que empieza a instalarse con fuerza en el sector: la longevidad cutánea. Y precisamente alrededor de esa idea gira Skin Science Club, la nueva iniciativa de Lancôme que acaba de presentarse en Madrid y que durante las dos primeras semanas de mayo abrirá sus puertas cen Alcalá 44, como un espacio dedicado a la innovación, el diagnóstico y el cuidado de la piel desde una perspectiva mucho más científica.

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