Así es la casa de Carolina Marín: decoración minimalista y un jardín coqueto con piscina
Ser campeona no es fácil, por eso no es de extrañar que la jugadora haya querido crear un templo para el descanso donde relajarse sea la única obligación
Carolina Marín no es solo la mujer que puso a España en el mapa del bádminton; es, sencillamente, una fuerza de la naturaleza con una capacidad de resiliencia que roza lo sobrenatural.
En esta ocasión, vamos a centrarnos en su refugio: la casa donde Carolina Marín disfruta y descansa después de los duros entrenamientos. Nos llama la atención la simplicidad en los espacios, aunque este minimalismo por el que se ha decantado posiblemente tenga su razón en la necesidad de mantener el orden y la limpieza más fácilmente. Con esto consigue otorgar todo el protagonismo al descanso.
La propia jugadora comparte siempre que puede su refugio a través de las redes sociales. El blanco y el negro son los colores predominantes en su casa, tanto en la cocina como en el salón y el baño. En general, apuesta por una gama neutra y muy natural, como el gris del sofá y la madera clara de algunos muebles presentes en las distintas estancias.
Empezamos por el salón. Como decíamos, el sofá, grande y cómodo, es de un tono gris que combina a la perfección con el estilo que Carolina Marín ha querido darle a su hogar. Nos ha parecido una zona muy acogedora donde puede descansar y desconectar.
Por otro lado, nos encontramos con la cocina, un lugar donde la jugadora parece pasar bastante tiempo, ya que le gusta cuidar su alimentación y está totalmente equipada. En este caso, ha apostado por funcionalidad y modernidad.
Nos ha parecido muy acertada la elección de una península, en lugar de una isla, ya que le permite aprovechar aún más el espacio. Este elemento se distingue de las islas en que una de las zonas de la superficie está en contacto con la pared.
No podía faltar una piscina en su pequeño pero coqueto jardín, un lugar para refrescarse y relajarse. Se trata de una piscina prefabricada y no muy grande, pero suficiente para poder disfrutarla. Su elección va muy acorde con el resto de la casa, minimalista y nada pretenciosa.
Así es el refugio de una campeona que, peldaño a peldaño y con mucho esfuerzo, ha conseguido escribir su nombre con mayúsculas dentro del deporte español, en una disciplina de la que hace unos años apenas se hablaba.
Carolina Marín no es solo la mujer que puso a España en el mapa del bádminton; es, sencillamente, una fuerza de la naturaleza con una capacidad de resiliencia que roza lo sobrenatural.