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No es TDAH, es 'cerebro de palomitas', lo puedes revertir y sus síntomas son comunes: falta de concentración, ritmo acelerado y dejar las cosas a medias
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No es TDAH, es 'cerebro de palomitas', lo puedes revertir y sus síntomas son comunes: falta de concentración, ritmo acelerado y dejar las cosas a medias

Mirar el móvil sin motivo, no tolerar el silencio o dejar tareas a medias son algunas de las señales más comunes

Foto: El llamado “cerebro de palomitas” describe un estado mental provocado por la sobreestimulación digital constante (iStock)
El llamado “cerebro de palomitas” describe un estado mental provocado por la sobreestimulación digital constante (iStock)

Concentrarse en una película, leer varias páginas seguidas o simplemente esperar una cola sin sacar el móvil se ha convertido en un reto para muchas personas. Lo que hace unos años parecía normal ahora genera inquietud, aburrimiento o necesidad constante de estímulos. Y no, según la psicóloga Georgina, @gaia_slow en Instagram, esto no siempre significa tener TDAH.

Cada vez se habla más del llamado “cerebro de palomitas”, una metáfora acuñada en 2011 por David Levy para describir un estado mental marcado por pensamientos que saltan continuamente de un estímulo a otro, igual que las palomitas en una sartén. Un fenómeno relacionado con la hiperestimulación digital y la dificultad creciente para sostener la atención.

placeholder Simulación de un cerebro humano y su deterioro cognitivo. (Foto: iStock)
Simulación de un cerebro humano y su deterioro cognitivo. (Foto: iStock)

Las señales son cada vez más comunes en el día a día. Revisar el móvil sin tener notificaciones, comer mientras se mira una pantalla o empezar varias tareas sin terminar ninguna forman parte de hábitos que muchas personas han normalizado. También aparece la sensación de estar constantemente acelerado incluso cuando no se está haciendo nada importante. Leer, escuchar con atención o realizar actividades lentas empieza a resultar incómodo para quienes han acostumbrado su mente a recibir impactos rápidos y continuos.

Según la explicación asociada a este concepto, el problema no sería una falta de disciplina o de interés, sino un cerebro agotado por el exceso de estímulos digitales. Redes sociales, vídeos cortos, notificaciones y multitarea permanente terminan reduciendo la tolerancia a la calma y al silencio. Uno de los aspectos que más remarcan los especialistas es que el “cerebro de palomitas” no debe confundirse con el Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH), que sí es un trastorno neurológico reconocido clínicamente.

placeholder El consumo energético del cerebro humano es sorprendentemente bajo (Freepik)
El consumo energético del cerebro humano es sorprendentemente bajo (Freepik)

La diferencia principal es que este estado mental no se considera un diagnóstico médico, sino un comportamiento aprendido y reforzado por la sobreestimulación constante. Y precisamente ahí aparece la parte positiva: puede revertirse poco a poco mediante cambios de hábitos. Una de las estrategias más repetidas es la llamada regla de los 20 minutos monofoco. Consiste en elegir una sola tarea y dedicarle ese tiempo completo sin interrupciones ni móvil cerca. Al principio suele generar incomodidad, pero precisamente esa resistencia sería una señal del nivel de dependencia al estímulo rápido.

También se recomienda crear “zonas sin dopamina”, es decir, espacios de la casa donde el teléfono no tenga presencia. Lugares como la mesa de comer, el baño o la cama pueden convertirse en pequeños refugios libres de pantallas. Otro ejercicio sencillo pasa por recuperar momentos de pausa cotidiana. Esperar un ascensor, hacer una cola o caminar sin auriculares eran antes tiempos muertos naturales para el cerebro. Ahora suelen llenarse automáticamente con el móvil. Pasear sin destino, observando colores, sonidos y movimientos del entorno, es otra de las prácticas que ayudan a reducir esa sensación de aceleración mental constante y a recuperar una relación más tranquila con la atención.

Concentrarse en una película, leer varias páginas seguidas o simplemente esperar una cola sin sacar el móvil se ha convertido en un reto para muchas personas. Lo que hace unos años parecía normal ahora genera inquietud, aburrimiento o necesidad constante de estímulos. Y no, según la psicóloga Georgina, @gaia_slow en Instagram, esto no siempre significa tener TDAH.

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