Se publica el libro definitivo sobre Robert Redford en castellano: su carrera y su vida, retrato a retrato
Notorious ediciones publica uno de sus volúmenes dedicados a las estrellas de cine y rinde homenaje al carismático protagonista de 'El Golpe' o 'Memorias de África' más de medio año después de su muerte a los 89 años de edad
Redford, en los primeros años de su carrera. (Archivo Notorious)
Cuando Robert Redford murió, el pasado 19 de septiembre de 2025, no solo le lloró Hollywood o el mundo del cine, sino todo el mundo. Galán entre galanes, eterno compañero de Paul Newman en películas como 'Dos hombres y un destino' y 'El golpe', también fundó el festival de Sundance y mostró su faceta más creativa como director en 'Gente corriente' (1980) o 'El río de la vida' (1992).
Desde el anuncio de su retirada, en 2018, poco se había sabido de él. Como si fuese uno de esos rostros que, además de no envejecer, parecían eternos. Quizá por eso su muerte sorprendió a todo el mundo, aunque se produjera a la considerable edad de 89 años.
Estos días, Notorious Ediciones publica otro de sus libros dedicados a estrellas que, por longitud, alcance y resumen vital y profesional, parece la obra definitiva sobre el astro en nuestro país. Hemos repasado, con la ayuda del archivo y mediante imágenes poco vistas de Redford, su carrera y su vida.
Dos hombres, un destino y una amistad
Como Sundance the Kid en 'Dos hombres y un destino'. (Archivo Notorious)
"Hollywood no era un lugar al que soñara llegar. Nunca pude tomar en serio la obsesión que la gente tiene por ser una celebridad o llegar a Hollywood", solía decir Redford sobre los inicios de su carrera. Quizá por eso, desde el principio incumplió un contrato demasiado estricto, a la antigua, con Paramount. También evitó someterse a los dictados de la industria o a los peajes de ser una estrella.
De hecho, en su juventud previa a la actuación se dedicó a la pintura y viajó por toda Europa para adquirir ese buen ojo pictórico que también replicaría tras la cámara.
Tras 'La jauría humana' o 'Propiedad condenada', películas de estudio con un trasfondo artístico, a finales de los 60 protagonizó un western con un lado subversivo, digno de la época en la que se rodó. Esa película era la hoy legendaria 'Dos hombres y un destino'.
Dando vida a Sundance the Kid, estableció un dúo muy especial con Paul Newman, el coprotagonista de la cinta de George Roy Hill. El director volvería a dirigirlos a ambos en 'El Golpe', la ganadora del Oscar a la mejor película en 1973.
"Había algo en su forma de mirar el trabajo-una mezcla de seriedad y ligereza- que hacía que todo resultara más fluido. Cuando uno de los dos tensaba el ambiente, el otro lo aflojaba. Cuando uno dudaba, el otro avanzaba", contó él mismo sobre la irrepetible química con su colega Newman.
'El valle del fugitivo' y la rebeldía de sus primeros años
El actor, en 'El valle del fugitivo'. (Notorious Ediciones)
En el diccionario de 'El Universo de Robert Redford', Mary Carmen Rodríguez glosa la rebeldía que, años antes de establecerse como actor, llevó al joven Redford a prisión.
Sus dos detenciones fueron, "experiencias breves que le ofrecieron una perspectiva temprana sobre la autoridad, la justicia y la marginación social. Esa vivencia dejó huella en su carrera, influyendo en su elección de papeles y proyectos cinematográficos".
'El valle del fugitivo' sería una de las películas en las que hizo uso de su experiencia personal. Estrenada en 1969, también supondría otra vinculación con el western. Una asiduidad al género que, además de 'Dos hombres y un destino', también pasa por 'El jinete eléctrico', al lado de su amiga Jane Fonda, el célebre Jeremiah Johnson o, ya como director, 'El hombre que susurraba a los caballos'.
'Tal como éramos' y un sex symbol para Streisand
Redford en 'Tal como éramos'. (Archivo Notorious)
A principios de los 70, Redford no solo era una estrella, sino uno de los hombres más guapos de América. Fue entonces cuando su amigo Sydney Pollack le convenció, con gran esfuerzo, para protagonizar 'Tal como éramos'.
La historia de amor entre un niño bien y una aguerrida y contestataria universitaria a la que daba vida Barbra Streisand selló esa imagen de "guapo hasta el insulto", como lo catalogan en este libro.
Efectivamente, el actor temía que su personaje, algo más simple que el de la Streisand, quedase deslucido a su lado. Y no se equivocaba.
"Cada día en el rodaje de 'Tal como éramos' era emocionante, intenso y pura alegría. Éramos tan opuestos: él venía del mundo de los caballos; ¡yo era alérgica a ellos! Aun así, seguíamos intentando saber más el uno del otro, igual que los personajes de la película. Bob era carismático, inteligente, intenso, siempre interesante... y uno de los mejores actores de todos los tiempos", dijo ella años después.
El Seductor y sus dos esposas
En 'El precio del fracaso'. (Notorious Ediciones)
'El precio del fracaso', una de sus primeras películas a las órdenes de Pollack, en la que daba vida a Halsy Knox, también fue parte de la construcción de su imagen como seductor, aunque en el fondo todo eso del atractivo físico o las menciones a su impecable pelazo rubio le diese bastante igual.
En lo que respecta a su vida personal, antes que sex symbol fue el hijo de un lechero y perdió a su madre a los 18 años por una enfermedad de la sangre de la que no solía hablar en las entrevistas. Quizá por eso, muchos aseguran que se pasó la vida buscando a su progenitora en las mujeres con las que estuvo.
Primer plano del actor. (Archivo Notorious)
Padre de cuatro hijos, se casó a los 21 años con una mormona de Utah, Lola van Wagenen, con la que estuvo hasta 1985. Con su segunda esposa, Sibylle Szaggars, subió al altar en 2009.
Con la primera también tuvo cuatro hijos y Scott, el más pequeño de todos, falleció de síndrome de muerte súbita con apenas dos meses de vida. Además, mantuvo relaciones, por ejemplo, con la también actriz Sonia Braga.
Sidney Pollack y su ideario político
En 'Las aventuras de Jeremiah Johnson'. (Archivo Notorious)
Como mencionábamos antes, Sydney Pollack fue el director que mejor supo entenderlo en el plató. Con él rodó siete películas (entre ellas joyas como 'Las aventuras de Jeremiah Johnson' o‘Memorias de África’), pero también compartió amistad e ideario político.
Redford era un defensor del ecologismo y un demócrata convencido, algo que demostró en elecciones laborales como 'El candidato' (1972) una de sus primeras películas, en la que interpretaba a un político joven e íntegro que se va desilusionando con el sistema al verse inmerso en una campaña fraudulenta.
También fue política ‘Todos los hombres del presidente' (1976), donde daba vida a Bob Woodward, uno de los periodistas que destapó el caso Watergate.
Los 80, 'Memorias de África' y el festival Sundance
El cazador de 'Memorias de África'. (Archivo Notorious)
Una de las películas más famosas de Redford, también dirigida por Pollack, fue 'Memorias de África'. Su elección no fue nada fácil.
Al forzar demasiado el acento británico de su Denys Finch Hatton, a Pollack le pareció mejor convertir al eterno amante de Karen (Meryl Streep), ese que le lava el pelo en una de las secuencias más sigilosamente eróticas del cine, en un americano.
Jeremy Irons, que había peleado durante años por encarnar a Finch en la historia autobiográfica de Isak Dinesen, se quejó de la elección de Redford. Además, no ahorró en calificativos para hacerlo: dijo que el actor era "demasiado viejo" y demasiado americano, pero había tenido la suerte de ser amigo personal de Pollack.
Por aquellos años, a principios de los 80, un rancho de Utah le sirvió a Redford para fundar el Instituto Sundance, cuyo nombre hace honor a su personaje en 'Dos hombres y un destino'. Lo hizo para brindar apoyo creativo y financiero a cineastas independientes a los que admiraba. Después, llegaría el festival homónimo que hoy todos conocemos y el descubrimiento de directores como Steven Soderbergh.
Director clásico y hombre para la eternidad
En 'El descenso de la muerte'. (Archivo Notorious)
El éxito en los Oscars de 'Gente corriente' (1980), su primera película como director y un film que trataba de desorden familiar y salud mental, ya auguró un camino de éxitos en el campo de la dirección.
Al ver de nuevo películas como 'Quiz Show' (1994) o 'El hombre que susurraba a los caballos' (1998), comprobamos que su estilo clásico es heredero (al igual que el de Eastwood, aunque con menor altura) del de Ford o Hawks.
Películas como 'El río de la vida' (1992, con un joven Brad Pitt con el que tantas veces se le comparó) mostraron su pasión por la historia americana y por los paisajes infinitos en los que había vivido en su adolescencia (como buen californiano que se buscaba la vida a temprana edad, llegó a trabajar en el parque Yosemite).
Hombre de cine como pocos, como bien dijeron Jane Fonda (amiga con la que compartió películas como 'Descalzos por el parque') o Barbra Streisand en los pasados Óscar, su legado es incuestionable.
Y como bien señaló nuestro productor Enrique Lavigne en sus redes el día que falleció, con sus valores y su trabajo fue "el representante de una América que ya no existe".
Por eso, y por su carisma, su sonrisa y su amor por la justicia social y por hacer películas, siempre le echaremos de menos.
Cuando Robert Redford murió, el pasado 19 de septiembre de 2025, no solo le lloró Hollywood o el mundo del cine, sino todo el mundo. Galán entre galanes, eterno compañero de Paul Newman en películas como 'Dos hombres y un destino' y 'El golpe', también fundó el festival de Sundance y mostró su faceta más creativa como director en 'Gente corriente' (1980) o 'El río de la vida' (1992).