Es noticia
Menú
Robert Redford y su vida en España: del joven pintor en Mallorca al padre de familia en Mijas
  1. Celebrities
OBITUARIO

Robert Redford y su vida en España: del joven pintor en Mallorca al padre de familia en Mijas

El actor encontró en nuestro país un refugio del ruido de Hollywood y estableció hasta en dos ocasiones su hogar, una de ellas en medio del campo, sin luz corriente ni otros servicios básicos

Foto: Robert Redford, en una foto de archivo. (Gtres)
Robert Redford, en una foto de archivo. (Gtres)

Robert Redford murió el pasado 16 de septiembre en su rancho de Utah, mientras dormía, a los 89 años. Con él se apaga una de las últimas leyendas del Hollywood clásico, ese hombre de mandíbula perfecta que fue compañero de Paul Newman y amante platónico de medio planeta. Pero para muchos españoles, su nombre despierta también recuerdos íntimos, casi domésticos. Porque mucho antes de convertirse en icono, tuvo con nuestro país una relación que marcó su juventud, su familia y su forma de entender la vida.

“Cuando tenía 19 años vine por primera vez. Estaba estudiando una carrera, quería ser artista, y vine a España”, recordaba años después. Corría 1957. No era aún actor ni pensaba serlo. Viajó en tren desde París, con poco dinero, y se instaló en Mallorca, donde pasó dos meses pintando cuadros y ganándose la vida como artista callejero. “Todavía estaba la Guardia Civil. Fue una experiencia maravillosa. Viajé por el país, estuve en Barcelona y luego pasé dos meses en la isla”, explicó. Fue el inicio de un vínculo que jamás se borraría.

Mallorca: un refugio en medio de la duda

Tras sus primeros papeles en Hollywood, regresó a la isla en la década de los sesenta. No lo hizo como turista, sino como padre y esposo en plena crisis personal. Dudaba de si quería seguir en el cine. Había hecho apenas tres películas y, antes de aceptar que la fama lo alcanzara, decidió probar otra vida.

placeholder Robert Redford y Meryl Streep, en el rodaje de 'Memorias de África'. (RTVE)
Robert Redford y Meryl Streep, en el rodaje de 'Memorias de África'. (RTVE)

Junto a su primera esposa, Lola Van Wagenen, y sus hijos Shauna y David (fallecido en 2020), se instaló en Puerto de Alcúdia, entonces un pequeño pueblo de pescadores. “Estuvo muy bien, porque quería educar a mis hijos en contacto con otras culturas”, contaba con nostalgia.

Aquellos meses mallorquines fueron, para él, un intento de resetear su vida. Leía cuentos de William Saroyan, mientras Lola se sumergía en ensayos filosóficos de Aldous Huxley, según cuenta 'Informalia'. Rodeados de buganvillas y pinos, recordaba su esposa, volvieron a encontrar cierta paz tras años de pérdidas y rodajes frustrantes.

Mijas: austeridad y libertad

Esa búsqueda de sencillez lo llevó en 1966 hasta la sierra de Málaga. La familia Redford alquiló una casa rural en Mijas, una granja sin electricidad ni agua corriente, donde vivieron siete meses. Fue entonces cuando descubrió otra España: la de los burro-taxis, las tiendas locales de Fuengirola y las calles encaladas. “No bailaba flamenco, pero fue una experiencia maravillosa”, relató en Madrid en 2012.

placeholder Robert Redford, durante la presentación de 'Todo está perdido' en el Festival de Cine de Cannes de 2013. (EFE/Sebastien Nogier)
Robert Redford, durante la presentación de 'Todo está perdido' en el Festival de Cine de Cannes de 2013. (EFE/Sebastien Nogier)

La biografía que le escribió Michael Feeney Callan describe aquel retiro como un intento de reconectar consigo mismo y con su familia. Fue un tiempo de paseos en moto, de caminar descalzo, de comprar en los mercados del pueblo. También de seguir pintando, como en sus primeros días en Mallorca.

Pero la calma duró poco cuando Hollywood descubrió su escondite y la intimidad se evaporó. La familia regresó a Estados Unidos tras pasar por Grecia, y con ello volvió la maquinaria del cine.

La huella de España en su vida

En 2012, cuando presentó Sundance Channel en Madrid, volvió a evocar aquellas estancias: “Era un tiempo en el que todo estaba por decidir”. Ese “todo” incluía su destino como actor y director, pero también como hombre. Quizá por eso, según algunos medios, llegó a considerar la posibilidad de comprar una casa en España tras su retirada definitiva en 2018.

Su relación con nuestra cultura fue también gastronómica. En entrevistas mencionaba con entusiasmo la paella, las gambas, el pescado frito y hasta la tortilla de patatas con chorizo, que probó en sus viajes juveniles.

placeholder El actor, en el Marrakech International Film Festival en 2019. (Gtres)
El actor, en el Marrakech International Film Festival en 2019. (Gtres)

Mientras en la gran pantalla conquistaba al mundo con títulos como 'Dos hombres y un destino' o 'Memorias de África', en España quedaba el recuerdo del joven pintor que se buscaba a sí mismo en los 50, del padre de familia que criaba a sus hijos en Mallorca y del hombre que, en Mijas, decidió parar el reloj.

Después vendrían los Oscars, Sundance, las avionetas en África con Meryl Streep y los duelos de miradas con Paul Newman. También los romances, las tragedias familiares y el compromiso político. Pero detrás del mito, siempre quedaba el eco de aquel muchacho que caminaba descalzo por las calles blancas de Andalucía.

Mallorca y Mijas conservan hoy la huella invisible de su paso, como escenarios de una historia personal que habla de un Redford íntimo, vulnerable y enamorado de la luz mediterránea. En tiempos de gloria y en momentos de duda, siempre hubo un rincón de España dispuesto a acogerlo.

Robert Redford murió el pasado 16 de septiembre en su rancho de Utah, mientras dormía, a los 89 años. Con él se apaga una de las últimas leyendas del Hollywood clásico, ese hombre de mandíbula perfecta que fue compañero de Paul Newman y amante platónico de medio planeta. Pero para muchos españoles, su nombre despierta también recuerdos íntimos, casi domésticos. Porque mucho antes de convertirse en icono, tuvo con nuestro país una relación que marcó su juventud, su familia y su forma de entender la vida.

Actores y actrices Noticias de Famosos Hollywood