Julio Iglesias y la foto de su hijo pequeño que se convirtió en el regalo más especial y rentable que ha hecho el cantante
Hace 19 años, el cantante ofreció un concierto en Lisboa pocos días después de dar la bienvenida a su hijo pequeño, Guillermo. Y aunque no pudo atender a la prensa, tuvo un generoso gesto que valió más que cualquier entrevista
Julio Iglesias, en una de sus últimas apariciones públicas, en 2015. (Gtres)
Una foto, un regalo y 20.000 euros. Son los ingredientes principales de una historia que protagonizan Julio Iglesias y su hijo pequeño, Guillermo, y que podemos leer en el libro 'Anatomía de un paparazzi', escrito por Tino Torrubiano, que salía este viernes a la venta. El libro reúne once historias que nos cuentan las vicisitudes y anécdotas que viven los fotógrafos hasta conseguir la deseada imagen.
Y una de esas historias es la que protagonizan Julio Iglesias y su hijo Guillermo, aunque este último sin ser en absoluto consciente. Guillermo nació el 5 de mayo de 2007, durante una de las giras de su famoso padre. Aprovechando la buena noticia, Tino no dudó en viajar hasta Lisboa, donde tenía lugar uno concierto del cantante apenas dos semanas después. La idea era hacerle unas fotos tras la actuación y que diera un par de declaraciones sobre el recién nacido y su octava paternidad.
Pero un plan a priori sencillo no tardó en torcerse. Con un estadio tomado por la seguridad y los fans, fue imposible interceptar a Iglesias una vez acabado el concierto. Aunque llegaron incluso al camerino, fue cinco minutos después de que él se fuera, así que la situación se podía resumir en una palabra: desesperación. Así que había que pasar al plan B, ir al hotel, donde no habría tanta aglomeración de gente ni tantas salidas como para que el cantante pudiera salir sin ser visto.
Portada del libro 'Anatomía de un paparazzi'. (Cortesía)
El fotógrafo, junto a otra compañera de la misma agencia de prensa, pudieron saber que Julio Iglesias no tardaría en abandonar el hotel, a pesar de que ya eran altas horas de la noche. Su avión privado lo esperaba en el aeropuerto para llevarlo hasta Suecia, donde era su siguiente concierto. Así que solo quedaba esperar y cruzar los dedos para que el viaje a Lisboa desde Madrid no hubiera sido en balde.
Y hubo que esperar hasta las 3 de la mañana. A esa hora, Julio Iglesias apareció en el hall del hotel donde se alojaba, ya dispuesto a abandonar la capital lusa en dirección Estocolmo. Y su sorpresa fue mayúscula al ver a los dos periodistas allí, ya de madrugada. El propio Tino Torrubiano nos cuenta que ya estaban "desesperados", además de convencidos de que se volvían a Madrid con las manos vacías: "Lo veíamos fatal".
Pero un generoso gesto del cantante lo cambió todo. Julio Iglesias conocía a los dos. A ambos por su trabajo en prensa, pero en el caso de la mujer, también porque había trabajado en el mundo de la música y la interpretación. Así que, aunque sorprendido, se alegró de verlos, sin evitar preguntarse qué hacían allí, esperándolo a esas horas de la noche.
Julio Iglesias, en uno de sus últimos conciertos, en 2019. (Gtres)
Tenía prisa, pero aun así les concedió unos minutos para que le pudieran hacer fotos y algunas preguntas. Con lo que no contaban es que, cuando se iba a ir, se giró hacia uno de sus acompañantes para pedirle una carpeta de la que sacó una foto de su octavo hijo, con apenas unos días de vida: "Por el esfuerzo que habéis hecho, un regalito", les dijo. Lo hizo, además, con el permiso expreso para que pudieran comercializar con ella. Era perfectamente consciente de cuánto interés tenía y lo beneficiados que podía salir la pareja de periodistas si la vendían: "Os lleváis una buena exclusiva".
Así, los dos trabajadores de prensa pasaron de estar desesperados pensando que regresarían a Madrid con las manos vacías a sentir que el viaje a Lisboa había sido más que rentable. No se equivocaban. El siguiente lunes, la agencia de prensa para la que trabajaban vendió la imagen del pequeño Guillermo Iglesias Rijnsburger a la revista 'Semana' por 20.000 euros. Los kilómetros y las horas habían merecido la pena.
No sabemos si influyó que conociera a ambos o su reacción hubiera sido la misma con cualquier otro compañero de prensa, pero no se puede negar que fue un gesto de lo más generoso, sin ninguna contraprestación.
Guillermo Iglesias, portada de la revista 'Semana' en mayo de 2007.
Guillermo tiene ahora 19 años y es el hijo más reservado del cantante. Apenas hay fotografías de él, solo encontramos unas recientes publicadas por la revista '¡Hola!', cuando el chico celebró su cumpleaños en Marbella. No tiene perfil público en redes sociales, aunque sí se sabe que ha heredado de su famoso progenitor el talento para la música, gracias especialmente al propio Julio Iglesias, que no dudó en compartir en su momento un vídeo de su octavo hijo tocando la batería.
Eso sí, aunque ahora prefiere estar alejado del foco mediático, entró en el mundo de la prensa rosa por la puerta grande y con solo unos días de vida, gracias a un generoso regalo -y rentable- que hizo su propio padre a dos periodistas, consciente de que podía reportarles un buen dinero, como así fue.
Otras historias del libro
Pero esta historia de Julio Iglesias no es la única que cuenta el libro 'Anatomía de un paparazzi'. A través de él, su autor, Tino Torrubiano, nos quiere acercar al trabajo de un paparazzi hasta llegar hasta esa ansiada portada, que no es más que el resultado final.
En este libro, que está ya a la venta en Amazon, podemos conocer cómo se gestó el beso que se dieron los entonces príncipes Felipe y Letizia en el balcón del Palacio Real, cómo se consiguieron las primeras fotografías de Brigitte Nielsen nada más separarse de Sylvester Stallone o cómo fue el viaje que hizo Isabel Pantoja a Rusia para ofrecer un histórico concierto, entre otras muchas anécdotas.
Una foto, un regalo y 20.000 euros. Son los ingredientes principales de una historia que protagonizan Julio Iglesias y su hijo pequeño, Guillermo, y que podemos leer en el libro 'Anatomía de un paparazzi', escrito por Tino Torrubiano, que salía este viernes a la venta. El libro reúne once historias que nos cuentan las vicisitudes y anécdotas que viven los fotógrafos hasta conseguir la deseada imagen.