Cumplir años implica muchos cambios, pero hay uno del que se habla menos y que, según la psicología, puede tener un fuerte impacto emocional: la sensación de que los hijos ya no necesitan a sus padres. No se trata de falta de cariño ni de ruptura familiar, sino de algo mucho más sutil. Muchos adultos mayores describen un vacío difícil de explicar cuando dejan de sentirse útiles dentro de la vida cotidiana de sus hijos.
La psicología del envejecimiento lleva tiempo observando este fenómeno. Diversos estudios señalan que, en la vejez, no solo importa sentirse querido, sino también percibir que uno sigue siendo importante para los demás. Ese sentimiento tiene incluso un nombre específico dentro de la investigación psicológica: 'mattering', un concepto que hace referencia a la sensación de importar o seguir siendo significativo para otras personas.
Esto dice la psicología del 'mattering', la sensación de abandono por parte de los hijos (iStock)
Ese cambio suele coincidir con la independencia de los hijos. Ya no llaman para pedir consejo constantemente, no necesitan ayuda para resolver problemas cotidianos y toman decisiones por sí mismos. Lo que durante años fue el centro de la vida familiar cambia de forma silenciosa.
Esto dice la psicología del 'mattering', la sensación de abandono por parte de los hijos (Pexels)
Además, algunos estudios clásicos realizados con personas de entre 70 y 79 años detectaron que quienes se sentían poco útiles para los demás tenían mayor riesgo de deterioro físico y emocional con el paso del tiempo. Las investigaciones posteriores mantuvieron una conclusión parecida: la percepción de inutilidad puede afectar profundamente al bienestar.
La psicología del desarrollo ofrece otra mirada interesante sobre esta situación. El teórico Erik Erikson habló de la “generatividad”, entendida como la necesidad de cuidar, transmitir experiencia y acompañar a las nuevas generaciones. Aunque suele asociarse a la edad adulta, investigaciones recientes sostienen que esta necesidad continúa muy presente en la vejez.
Cumplir años implica muchos cambios, pero hay uno del que se habla menos y que, según la psicología, puede tener un fuerte impacto emocional: la sensación de que los hijos ya no necesitan a sus padres. No se trata de falta de cariño ni de ruptura familiar, sino de algo mucho más sutil. Muchos adultos mayores describen un vacío difícil de explicar cuando dejan de sentirse útiles dentro de la vida cotidiana de sus hijos.