Margarita de Rumanía, acorralada: el clamor nacional para que indulte al sobrino que 'humilló' a la Corona
Dos grandes asociaciones, con el respaldo de la Iglesia Ortodoxa, han enviado una misiva desesperada a la Custodia de la Corona para que rehabilite a su sobrino
La Casa Real de Rumanía se encuentra en una encrucijada histórica. El Movimiento por el Reino y la Corona y el Club de Monárquicos de Bistrița han dirigido una carta abierta a la custodia de la Ccrona, la princesa Margarita, solicitando una reconciliación pública con su sobrino, el ex príncipe Nicolás. En un tono urgente, los firmantes advierten que el país atraviesa una "crisis moral" y que la familia real debe dar ejemplo de perdón cristiano para evitar la bancarrota espiritual de la nación.
La historia de Nicolás es la de un heredero que lo tuvo todo y lo perdió en un abrir y cerrar de ojos. Nieto predilecto del difunto rey Miguel, el joven era el candidato ideal para suceder a su tía Margarita, quien no tiene descedencia. El ex monarca veía en Nicolás la única esperanza real de continuidad para la dinastía y la posibilidad de una restauración monárquica en Rumanía tras décadas de exilio. El joven se había instalado en el país, hablaba el idioma y contaba con el favor de un pueblo que veía en él la imagen de un rey moderno.
Sin embargo, en 2015, el sueño se truncó de forma abrupta. El rey Miguel, en una decisión que conmocionó a la opinión pública, despojó a su nieto de sus derechos sucesorios y de su título tras enterarse de que había dejado embarazada a una de sus asesoras. El hecho fue considerado una "humillación" inaceptable para los estrictos principios de la casa.
Tampoco ayudó que el ahora ex. príncipe irrumpiera en la habitación de su abuelo, ya agonizante, agrediendo para ello a varios trabajadores de la casa ayudó a solucionar la situación. Al contrario. Su madre, la princesa Elena, tuvo que pedir disculpas públicas por el comportamiento de su hijo, que veía cómo sus posibilidades de acceder al trono se esfumaban. Ahora es ella, con 75 años, la que ocupa el primero puesto en la línea de sucesión, seguida por su hija, Karina, hermana de Nicolas. La joven vive en Londres y siempre se ha mantenido ajena a los asuntos de la Corona,
Tras estos episodios, monarca llegó a emitir un comunicado lapidario afirmando que el país necesitada un dirigente con "principios morales", sentenciando así el destino de su nieto a pesar de ser la última baza biográfica de la familia. Miguel reinaba la familia con mano de hierro, e hizo lo mismo, despojar de todos sus derechos sucesioros a su hija Irina cuando fue detenida en Estados Unidos por organizar peleas de gallos.
A pesar de que Nicolás pidió disculpas y reconoció la paternidad, el castigo fue implacable y el ostracismo familiar, absoluto. La brecha se hizo insalvable en 2018, cuando el joven celebró su boda con Alina Maria. Fue un enlace agridulce: mientras miles de rumanos salían a las calles para vitorear a la pareja, ni su tía Margarita ni ningún otro miembro de la familia real acudió a la cita. La única presencia familiar fue la de su hermana, Karina, dejando a Nicolás solo ante la institución que un día debió liderar.
Ahora, esta nueva carta abierta intenta derribar los muros de palacio apelando a la fe y al legado del rey Miguel. Los firmantes recuerdan a Margarita que "la sangre no hace agua" y que el perdón es un deber para asegurar la continuidad de la institución, especialmente dada la falta de herederos directos del matrimonio actual. "Esperamos que encuentre la fuerza para reconciliarse con el ex príncipe Nicolás, asegurando así la continuidad con la sexta y la séptima generación de la Corona Rumana", reza el texto, destacando que el joven y su esposa ya encarnan "la familia cristiana que el rey Miguel soñó para su nieto".
En efecto, Nicolás y Alina tienen dos hijos, María Alexandra, y Miguel, bautizado con ese nombre en honor a su bisabuelo. Un gesto que gustó mucho los rumanos ya que vieron que a pesar de todo, el expríncipe sigue respetando al último monarca.
La misiva concluye con una advertencia directa sobre la responsabilidad histórica que recae sobre la actual jefa de la casa: "Su Alteza, usted es el único sobre cuyos hombros recae el peso de aceptar o rechazar la concesión de esta oportunidad a todo un pueblo". Los monárquicos insisten en que no realizar este gesto significaría confirmar una crisis irreversible, pidiendo a la Divina Providencia que ilumine a Margarita bajo el lema de la familia: Nihil sine Deo.
La Casa Real de Rumanía se encuentra en una encrucijada histórica. El Movimiento por el Reino y la Corona y el Club de Monárquicos de Bistrița han dirigido una carta abierta a la custodia de la Ccrona, la princesa Margarita, solicitando una reconciliación pública con su sobrino, el ex príncipe Nicolás. En un tono urgente, los firmantes advierten que el país atraviesa una "crisis moral" y que la familia real debe dar ejemplo de perdón cristiano para evitar la bancarrota espiritual de la nación.