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Un desfibrilador, otra entrada para los séniors y dos debuts con tiara: los detalles escondidos de la cena de gala en Suecia
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80º CUMPLEAÑOS DE CARLOS GUSTAVO DE SUECIA

Un desfibrilador, otra entrada para los séniors y dos debuts con tiara: los detalles escondidos de la cena de gala en Suecia

Más allá de los impresionantes looks que nos dejó la cena de gala en el Palacio Real de Estocolmo, la cita también tuvo algunos detalles escondidos que pasaron desapercibidos para los objetivos de las cámaras

Foto: La princesa Magdalena, en la cena por el 80º cumpleaños de su padre, el rey Carlos Gustavo. (Gtres)
La princesa Magdalena, en la cena por el 80º cumpleaños de su padre, el rey Carlos Gustavo. (Gtres)

Noche histórica en el Palacio Real de Estocolmo, con gran parte de la realeza europea -y algunas excepciones- reunida para celebrar a Carlos Gustavo de Suecia y sus 80 años. Una cita de gala en la que pudimos disfrutar de un impresionante despliegue de looks, con la reina Sofía representando a nuestro país luciendo años después la tiara Mellerio. Aunque más allá de los estilismos, también hubo muchos detalles escondidos que pasaron desapercibidos. Entre ellos, un desfibrilador. Como lo leen.

Un invitado inesperado

La televisión sueca retransmitió en directo la llegada de la familia real a palacio y muchos de sus invitados antes de que accedieran al gran salón del trono. Y en ese paseíllo de royals, políticos suecos y representantes de varios sectores, se coló un desfibrilador. No sabemos si pertenecía a la persona que lo portaba o simplemente era una medida de prevención, pero su presencia llamó la atención de muchos medios europeos.

El curioso protocolo de entrada

Aunque las llegadas se hacían en pareja y vimos en el Palacio Real a Federico y Mary, la princesa Magdalena con su marido o Victoria de Suecia con su pareja y su hija mayor, por poner solo unos ejemplos, el protocolo al acceder al salón de la cena fue muy diferente. No es una excepción sino que ese 'mix & match' es habitual en todas las cenas de gana del Palacio Real.

Así, para no ceñir las conversaciones al acompañante en cuestión, los invitados se mezclaron, dando lugar a curiosas combinaciones. La reina Margarita entró con Felipe de Bélgica, mientras Matilde se sentaba al lado del rey Harald, quien a su vez podía conversar con la reina Suthida de Tailandia. De igual forma, los miembros de la familia real sueca tampoco se sentaron juntos, distribuyéndose en diferentes puntos del salón para ejercer de anfitriones con los invitados de toda índole.

El maquillaje de Estelle

No podemos negar que la imagen de la nieta mayor de Carlos Gustavo era en la cena de gala de una auténtica adolescente. Estelle no había renunciando a ponerse un poquito de maquillaje, con un vestido con la parte superior de pedrería con el que estaba guapísima. Pero además, daba gusto su actitud, mostrándose muy habladora y simpática con todos sus compañeros de mesa, mostrándose muy madura para sus 14 años.

Y también fue la protagonista de un precioso gesto. Cuando la princesa Victoria terminó de leer el discurso que había dedicado a su madre, Estelle la llamó para que se acercara, acariciándole la mano para felicitarle por sus palabras.

placeholder Victoria de Suecia, con el príncipe Daniel y su hija Estelle. (Getty)
Victoria de Suecia, con el príncipe Daniel y su hija Estelle. (Getty)

La pulsera tiara

Hubo muchas joyas que merecen un titular y una de ellas es la que eligió Mary de Dinamarca, luciéndola por primera vez. Se trata de un diseño floral de diamantes que se articula mediante una sección central en forma de roseta, rodeada de flores y hojas engastadas con diamantes. Pero más allá del diseño, lo interesante es que se trata de una pulsera reconvertida en gargantilla y ahora colocada a modo de tiara.

Es una de las joyas más especiales del joyero danés y lleva en él desde 1840, cuando el rey Oscar I de Suecia se la regaló a la princesa Luisa de los Países Bajos con motivo de su matrimonio con Carlos XV. Una forma de hacer un pequeño guiño a sus anfitriones, llevando la tiara en su lugar de origen.

Primera tiara para Danica de Serbia y Suthida de Tailandia

La etiqueta exigía vestido de gala y tiara para las royals, incluso para las que proceden de un trono extinto. Es el caso de Danica de Serbia, esposa del príncipe Filip Karađorđević de Serbia, que ni siquiera la llevó en su boda, aunque sea una joya distintiva de las novias royal. Tampoco habíamos visto con una de ellas a Suthida de Tailandia, aunque sea reina y conocida por su extenso joyero y su armario de lujo. Con su vestido asimétrico que la metía directamente en el podio de las mejor vestidas, llevó una tiara tipo 'fringe' que coronaba su look de forma redonda.

placeholder Danica y Felipe de Serbia. (Gtres)
Danica y Felipe de Serbia. (Gtres)

El debut del heredero de Liechtenstein

A sus 30 años, Joseph Wenzel de Liechtenstein ha asistido por primera vez a un evento real internacional. Discreto como el resto de su familia, el primogénito de Alois y Sophie, ha sido el acompañante de su madre en estas celebraciones. A pesar de que no es muy fan de los focos, el joven príncipe estuvo presente tanto en el Te Deum de la mañana como en la cena de gala, en la que se sentó al lado de la princesa Cristina de Suecia, hermana de Carlos XVI Gustavo. Aunque era su primera vez, a Joseph Wenzel se lo vio como pez en el agua, por lo que no nos extrañaría que en el futuro sea uno más en los saraos reales.

Otra entrada para los séniors

La llegada de los royals al Palacio Real de Estocolmo se produjo pocos minutos antes de las 19:00 horas. La mayoría de ellos posaron para los fotógrafos en una de las escaleras que decoran con todo lujo para las grandes celebraciones. Es el lugar favorito de los Bernadotte para sus imágenes de gala. Sin embargo, hubo notables ausencias como las de Margarita y Benedicta de Dinamarca, la reina Sofía, la otrora reina Beatriz de Holanda y Harald y Sonia de Noruega. ¿El motivo? Los miembros de la realeza más mayores accedieron por otra entrada con menos escalones, por lo que no hay fotografías de ellos en esa escalera.

Harald y Sonia, los últimos en llegar

A pesar de que el príncipe Haakon fue uno de los primeros en posar en la mencionada escalera, solo y sin la compañía de su esposa, Mette-Marit, quien no le acompañó a las celebraciones, sus padres fueron de los últimos en llegar al Palacio Real. Hay imágenes que los muestran desembarcando del Norge, la embarcación de la familia real noruega en la que se hospedan durante su estancia en Estocolmo, pasadas las 19:00 horas, la hora de inicio de la cena de gala.

placeholder La reina Sofía, saliendo del hotel para dirigirse al Palacio Real. (Getty)
La reina Sofía, saliendo del hotel para dirigirse al Palacio Real. (Getty)

El bolso que triunfa en la realeza

Ya hemos hablado en numerosas ocasiones de que el Knot, el mítico modelo trenzado de Bottega Veneta, triunfa entre las mujeres de la realeza. Pero durante estas celebraciones en Suecia quedó todavía más constatado, pues una reina y dos princesas lo lucían. Nos referimos de Mary de Dinamarca, que portaba la versión rosa, la princesa Estelle, que cogió prestado del armario de su madre el modelo morado y Magdalena, que optó por una tonalidad marrón, a juego con su vestido de pedrería de Jenny Packham.

La ausencia de la hermana mayor

Carlos XVI Gustavo estuvo rodeado por toda su familia, su esposa, sus tres hijos, sus dos yernos, su nuera y su hermana Cristina. Sin embargo, hubo una ausencia significativa y fue la de su hermana mayor, Margaretha. A sus 91 años, la princesa vive en Londres y está frágil de salud, por lo que declinó asistir a las celebraciones. Cabe recordar que en enero el rey ya perdió a una de sus hermanas, Desirée, quien falleció a los 83 años. De los cinco hermanos que eran, siguen con vida Margaretha, Cristina y el monarca.

Noche histórica en el Palacio Real de Estocolmo, con gran parte de la realeza europea -y algunas excepciones- reunida para celebrar a Carlos Gustavo de Suecia y sus 80 años. Una cita de gala en la que pudimos disfrutar de un impresionante despliegue de looks, con la reina Sofía representando a nuestro país luciendo años después la tiara Mellerio. Aunque más allá de los estilismos, también hubo muchos detalles escondidos que pasaron desapercibidos. Entre ellos, un desfibrilador. Como lo leen.

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