La reina Sofía conquista Estocolmo con la tiara Mellerio, un impresionante diamante y vestido de gala aguamarina
Como única representante de la Corona española en el 80º cumpleaños de Carlos XVI Gustavo, doña Sofía ha deslumbrado en el Palacio Real de Estocolmo rescatando la tiara Mellerio
La cena de gala por el 80º cumpleaños del rey de Suecia prometía ser un despliegue de tiaras sin precedentes, y las expectativas se han cumplido. Y la reina Sofía ha ayudado a ello con un estilismo de lo más regio. Mientras don Felipe y doña Letizia han causado baja, la emérita ha asumido el mando de la representación española entre reyes y reinas del mundo entero luciendo una de las joyas más importantes del joyero de los Borbón: la tiara Mellerio.
Conocida también como la diadema de "la Chata", esta pieza forma parte de la historia de España. Creada en 1867 por la casa francesa Mellerio dits Meller, fue adquirida por Isabel II para su hija, la infanta Isabel, con motivo de su boda. La pieza, que recrea el movimiento de la espuma de una ola con perlas y diamantes, terminó en manos de los condes de Barcelona, quienes se la regalaron a doña Sofía con motivo de su enlace con don Juan Carlos 1962.
La reina Sofía con la tiara Mellerio. (Getty)
Desde entonces, se convirtió en una de sus tiaras fetiche. La tiara Mellerio no forma parte de las joyas del lote de pasar, aquellas que Victoria Eugenia dejó escrito que debían pasar de reina en reina. Ahora están en manos de doña Letizia, de ahí que doña Sofía haya preferido optar por otas piezas, como la Mellerio.
Esta es la segunda ocasión en la que doña Sofía luce tiara desde la abdicación de don Juan Carlos y la posterior proclamación de don Felipe en junio de 2014. Al no ser la consorte del titular, la Reina emérita no asiste a grandes citas que requieran tiara, de ahí que apenas la hayamos visto portando una en más de una década. La anterior ocasión fue junio de 2023, cuando asistió a la boda del los príncipes Hussein y Rajwa de Jordania. En aquella ocasión, rescató la tiara de rubíes de Niarchos, de su propiedad.
Doña Sofía, vestida por Alejandro de Miguel. (Getty)
Cabe recordar que doña Letizia solo ha lucido la tiara Mellerio en una ocasión, durante una visita de Estado del presidente de Filipinas en 2007, prefiriendo habitualmente piezas como la floral, la prusiana, la Cartier o la de la Flor de Lis. Al rescatarla del joyero, la emérita recupera el protagonismo de una joya que para ella tiene un valor sentimental incalculable ya que la ha acompañado en numerosos eventos.
Doña Sofía, que ha entrado al comedor de gala del brazo del gran duque Guillermo de Luxemburgo, ha estrenado para la ocasión un vestido realizado en crepe de seda color aguamarina hecho por Alejandro de Miguel. Se trata de un diseño de manga larga, con drapeado en la zona de la cintura y pedrería bordada en canutillo en los puños y cadera.
El look elegido por la reina Sofía. (Getty)
Un brillo que casaba a la perfección con su tiara y también con el impresionante collar de diamantes canary engastados en diamantes, del que colgaba otro gran diamante canary. Llevaba, además, pendientes a juego y la banda de la Orden de los Serafines, la más importante de Suecia.
La cena de gala por el 80º cumpleaños del rey de Suecia prometía ser un despliegue de tiaras sin precedentes, y las expectativas se han cumplido. Y la reina Sofía ha ayudado a ello con un estilismo de lo más regio. Mientras don Felipe y doña Letizia han causado baja, la emérita ha asumido el mando de la representación española entre reyes y reinas del mundo entero luciendo una de las joyas más importantes del joyero de los Borbón: la tiara Mellerio.