Beatriz González, nutricionista experta en seguridad alimentaria: “Si los días previos a la regla te comerías la nevera entera, no es falta de voluntad”
Beatriz González, nutricionista experta en seguridad alimentaria: “Si los días previos a la regla te comerías la nevera entera, no es falta de voluntad”
Los cambios hormonales explican el aumento del apetito y los antojos en los días previos a la menstruación, la experta en seguridad alimentaria recomienda ajustar la alimentación en lugar de restringirla
Beatriz González, nutricionista experta en seguridad alimentaria (Instagram: @bea_gonfer)
Sentir más hambre de lo habitual en los días previos a la menstruación es una experiencia compartida por muchas mujeres. Sin embargo, lejos de tratarse de una cuestión de autocontrol, responde a un proceso fisiológico. Así lo explica la nutricionista Beatriz González, quien insiste en que “si los días previos a la regla te comerías la nevera entera no es falta de voluntad, es tu cuerpo”.
Este cambio en el apetito tiene una base hormonal clara. Durante esta fase del ciclo menstrual, el organismo experimenta variaciones que afectan tanto al metabolismo como a la forma en la que se perciben las señales de hambre y saciedad.
El aumento del hambre no es casual. Según la especialista, “durante esta fase de ciclo tus hormonas cambian y eso puede aumentar el apetito, los antojos y la necesidad de energía”. Es decir, el cuerpo demanda más recursos y lo expresa a través de un mayor deseo de comer. Además, estos cambios no solo influyen en la cantidad de comida, sino también en el tipo de alimentos que se apetecen. Es habitual que aumente la preferencia por productos dulces o calóricos, algo que también tiene una explicación fisiológica.
Otro de los factores clave es la respuesta del organismo a la insulina. Durante estos días, puede producirse “más sensibilidad a la insulina y más inflamación”, lo que contribuye a esa necesidad de consumir alimentos con mayor carga energética. Este contexto hace que el cuerpo busque una fuente rápida de energía, lo que se traduce en antojos más intensos. Lejos de ser un fallo personal, es una reacción adaptativa del organismo ante los cambios internos que está atravesando.
La menstruación puede contribuir a la falta de hierro, debido a la pérdida de sangre. (iStock)
Frente a esta situación, la recomendación no pasa por restringir la alimentación, sino por adaptarla. La nutricionista propone priorizar alimentos que aporten mayor saciedad y ayuden a regular el apetito de forma más estable. “¿Qué te puede ayudar aquí? Priorizar alimentos que sacian de verdad”, señala. En este sentido, la fibra y las grasas saludables juegan un papel importante, ya que contribuyen a mantener la sensación de saciedad durante más tiempo.
Entre las opciones recomendadas, destacan ingredientes como las semillas de lino molidas. Según explica, aportan fibra, ácidos grasos omega 3 y compuestos como los lignanos, que pueden favorecer el equilibrio del organismo en esta fase del ciclo. Más allá de alimentos concretos, el enfoque general es cambiar la perspectiva. “No se trata de controlar más, se trata de entender qué te está pidiendo tu cuerpo”. Esta idea pone el foco en la escucha corporal frente a la restricción.
Sentir más hambre de lo habitual en los días previos a la menstruación es una experiencia compartida por muchas mujeres. Sin embargo, lejos de tratarse de una cuestión de autocontrol, responde a un proceso fisiológico. Así lo explica la nutricionista Beatriz González, quien insiste en que “si los días previos a la regla te comerías la nevera entera no es falta de voluntad, es tu cuerpo”.