Menú
Laura Ponte reina (de nuevo) en la nueva colección crucero de Chanel en la que ha revisitado los años 20
  1. Estilo
  2. Moda
EN BIARRITZ

Laura Ponte reina (de nuevo) en la nueva colección crucero de Chanel en la que ha revisitado los años 20

Matthieu Blazy se ha trasladado a uno de los lugares favoritos de la diseñadora francesa para demostrarnos que la moda, como el verano, es para disfrutarla

Foto: Chanel en Biarritz (EFE)
Chanel en Biarritz (EFE)

El teaser del desfile de la colección crucero de Chanel habla de Coco más que nunca: el blanco y negro, el mar, ese punto entre sofisticación y fantasía…

La primera imagen es bastante clara: una figura con cola de sirena apoyada sobre rocas, mirando al horizonte. Podría ser un fotograma antiguo, pero no lo es. Hay algo muy Chanel ahí: esa mezcla entre fantasía y elegancia contenida. No es una sirena Disney, es una sirena que podría llevar tweed si quisiera.

La segunda imagen baja a tierra, o a arena, con un primer plano de una modelo tumbada frente al mar, piel limpia, pelo mojado, un pendiente joya que sí, es muy Chanel, pero sin esfuerzo. Y la tercera, directamente, es la cola desapareciendo en el agua.

Todo esto conecta bastante con lo que Chanel lleva haciendo en sus cruceros: construir destino. Antes que colección.

Coco Chanel y Biarritz: el origen

Para entender por qué este tipo de imágenes funcionan tan bien en Chanel, hay que irse a Biarritz. Y no como referencia estética, sino como historia real.

Coco Chanel llega a Biarritz en 1915. Y no llega de vacaciones, llega a hacer negocio. Abre una de sus primeras boutiques importantes allí, en plena Primera Guerra Mundial. Mientras media Europa está colapsada, Biarritz sigue siendo punto de encuentro de aristócratas, burguesía y toda esa gente que podía permitirse seguir con su vida. Y Gabrielle ve la oportunidad.

placeholder Chanel (Cortesía)
Chanel (Cortesía)

Lo interesante es que en Biarritz empieza a hacer algo que hoy nos parece obvio, pero en ese momento no lo era: adaptar la ropa al estilo de vida. Menos corsé, más movimiento. Menos rigidez, más comodidad. Jerseys, punto, prendas que se podían llevar en la playa, paseando, viviendo. “La moda pasa, el estilo permanece”, es una de esas frases que se le atribuyen constantemente, y aquí tiene bastante sentido.

placeholder Chanel (EFE EPA GUILLAUME PINON)
Chanel (EFE EPA GUILLAUME PINON)

También hay un punto práctico: Chanel se inspira en lo que ve. En la ropa masculina, en la ropa deportiva, en el ambiente relajado de la costa. No diseña desde un despacho, diseña desde lo que está pasando a su alrededor. Biarritz fue eso: libertad. Y dinero, claro.

Y esa mezcla sigue estando en Chanel hoy. Cada vez que la maison vuelve al mar, no es una excusa estética. Es una manera de reconectar con ese momento en el que la marca entendió que la moda tenía que moverse contigo. Por eso este crucero es muy natural.

placeholder Chanel (Getty Images)
Chanel (Getty Images)

El verano según Matthieu Blazy

Aquí entra su nuevo director creativo que está marcando una forma de entender el lujo está dando un giro de 180 grados a la marca. Y su visión del verano tiene bastante que ver con lo que vemos en estas imágenes.

Blazy ha dicho en más de una ocasión que le interesa la ropa que se vive, no la que se posa. Y eso, llevado al verano, es bastante claro: menos artificio, mucha más textura, piel, y relación con el entorno.

placeholder La estética bañista de Chanel (EFE EPA GUILLAUME PINON)
La estética bañista de Chanel (EFE EPA GUILLAUME PINON)

Su verano no es de resort perfecto. Es más físico. Más de sal en el pelo, de piel real, de materiales que reaccionan al agua, al sol, al uso. No es tanto “look de vacaciones” como “vida en vacaciones”. La colección Cruise 2026/27 de Chanel gira en torno a una reinterpretación muy clara de sus códigos clásicos, pero con un enfoque más relajado y veraniego. El tweed sigue siendo protagonista, aunque aparece más ligero, deshilachado y en versiones casi deportivas. Destacan los conjuntos coordinados, las siluetas cómodas y una paleta que mezcla neutros con toques vibrantes en rojo, coral o rosa. Los accesorios cobran peso: collares XL, gafas oversize y gorros tipo swim cap. También hay guiños marineros con rayas y prendas de punto, reforzando esa idea de elegancia effortless pero muy pensada.

En ese sentido, el desfile ha encajado perfectamente en su universo. No hay styling complicado. Todo está bastante limpio, bastante directo. Incluso la fantasía, la sirena, está tratada desde un lugar bastante sobrio. Nos han encantado los juegos con el logo en cuellos o definiendo la silueta de las modelos.

placeholder (Chanel) EFE EPA GUILLAUME PINON
(Chanel) EFE EPA GUILLAUME PINON

Y luego está el detalle importante: su lujo no grita. Está en el pendiente en forma de concha, en la textura de la cola, en cómo cae la luz sobre la piel. En cómo ha revisitado a las bañistas de los años 20.

Ese es probablemente el punto más interesante: Chanel sigue siendo Chanel, pero cada vez entiende mejor que el verano no va de demostrar, va de disfrutar.

Laura Ponte, otra vez

Y si hablamos de disfrutar, hablemos de Laura Ponte que ha vuelto a desfilar para la marca francesa, y ya lleva tres desfiles consecutivos. Hace tan solo unos días en Madrid, entre amigos, confesaba que estaba ilusionada con que la hubieran convocado de nuevo: "Es un equipazo y el casting de modelos es una maravilla, nos entendemos muy bien".

placeholder Laura Ponte (Getty Images)
Laura Ponte (Getty Images)

Esperamos que haya una cuarta para la gallega.

El teaser del desfile de la colección crucero de Chanel habla de Coco más que nunca: el blanco y negro, el mar, ese punto entre sofisticación y fantasía…

Tendencias de belleza
El redactor recomienda