Durante años, Chanel ha tratado el universo de las fragancias masculinas como un territorio bastante controlado. Pocos nombres, muy bien elegidos y con recorridos largos.
Por eso, la noticia que se hizo pública ayer ha sorprendido a todo el sector, cuando la firma Chanel informó de que Jacob Elordi será la nueva imagen de su mítico perfume masculino, Bleu. Primero fue Gaspard Ulliel, después Timothée Chalamet y ahora, según ha contado la firma, Jacob Elordi. Tres perfiles distintos, pero con algo en común: ninguno responde al típico “chico perfume” de manual.
Lo de Ulliel marcó el inicio de todo. En 2010, cuando Chanel lanza Bleu, apuesta por él como imagen y mantiene esa relación durante más de una década. Algo bastante habitual en la industria; recordemos el caso de Eau de Savage, con Johnny Depp que lleva once años.
Ulliel no era un perfil masivo ni especialmente mainstream fuera de Francia, pero precisamente ahí estaba la jugada: construir un imaginario más chic, más francés, cinematográfico, no publicitario. Sus campañas, dirigidas por Martin Scorsese o James Gray, ayudaron a consolidar esa idea de fragancia con relato, no solo con estética. Su fallecimiento en 2022 cerró esa etapa de forma abrupta.
El homenaje de Xavier Dolan a Gaspard Ulliel. REUTERS Sarah Meyssonnier
Y aquí es donde entra Timothée Chalamet. El relevo no fue inmediato, pero cuando llegó en 2023, tenía bastante sentido. Chalamet tampoco es el típico embajador clásico: es más frágil, más ambiguo, el actor de moda. El giro que llevan tiempo haciendo las grandes marcas de lujo.
Ya no basta con la embajadora impecable; ahora quieren perfiles que generen conversación, que circulen por redes, que no parezcan inaccesibles. Esa idea, que se repite bastante en la industria, explica bien el movimiento. Chalamet funcionaba porque no es aspiracional en el sentido tradicional, sino porque conecta con una generación más joven que no buscan la perfección, sino tener personalidad.
Chalamet en la campaña de Bleu (Chanel)
Además, Chanel reforzó ese posicionamiento con la campaña dirigida por Martin Scorsese, recuperando ese vínculo con el cine que ya había funcionado con Ulliel. Es decir, cambio de rostro, pero continuidad en el tono.
Lo interesante es que esta etapa ha durado relativamente poco. Apenas dos años. Y eso, en términos de fragancias, es casi anecdótico si lo comparamos con los doce años de Ulliel. De ahí que el salto a Jacob Elordi llame la atención.
El cambio
Elordi llega en un momento distinto. No es exactamente un desconocido para Chanel: ya había llevado looks de la casa en alfombras rojas y protagonizado campañas, como la dirigida por Luca Guadagnino para Chanel Nº5 junto a Margot Robbie. Es decir, la relación estaba ahí, pero no formalizada como embajador principal de Bleu.
“Llevo varios años siguiendo la carrera de Elordi, desde Euphoria. Le conocí en el rodaje de See You at 5, el film de N°5 que protagonizaba junto a Margot Robbie, y fue todo un descubrimiento. Encarna perfectamente BLEU DE CHANEL: transmite libertad, misterio, magnetismo... y una masculinidad que combina modernidad con cierta elegancia clásica”. ha declarado Thomas du Pré de Saint Maur, Director General de Recursos Creativos de Perfumes y Belleza de CHANEL
A lo que Elordi ha contestado: “BLEU DE CHANEL siempre ha estado muy vinculado al cine. Los directores y actores que han colaborado con la Maison antes que yo son personas a las que respeto y admiro profundamente. Para mí, es todo un honor poder formar parte de esta historia”.
Jacob Elordi (Gtres)
Su perfil encaja con otra narrativa. Menos “chico sensible indie” y más presencia física, más masculinidad clásica, pero con un punto generacional claro gracias a proyectos como 'Euphoria' o 'Saltburn'. Chanel parece estar ampliando el espectro sin romper del todo con lo anterior.
Aquí hay otro detalle interesante: el timing. Dos años como embajador es poco si pensamos en términos históricos de la marca, pero bastante coherente con cómo se está moviendo ahora la industria del lujo.
Los rumores
En redes, de hecho, ya se está comentando ese cambio. Algunos usuarios apuntan a que “dos años es muy poco para una embajada de fragancias, teniendo en cuenta que Gaspard estuvo doce”, decía Diet Prada. Y no les falta razón. Sin embargo también hay quien ve lógica en el movimiento: Chanel necesita seguir siendo relevante para distintas audiencias, no solo para una.
Otro tema que ha resurgido son las declaraciones de Chalamet sobre la ópera y el ballet. No tuvo en cuenta que siendo embajador de Bleu, Chanel es uno de los grandes mecenas del Ballet de la Ópera de París. Ese tipo de conexiones son pequeños detalles que quizá han acelerado su sucesión.
Además, hay que tener en cuenta que estos dos actores comparten algo más que el perfume, Timothée sale con Kylie Jenner y la rumorología popular dice que Jacob está con su hermana Kendall. Otro punto de conexión.
Lo que está claro es que Chanel no está improvisando. Si miras la secuencia completa hay una evolución bastante pensada. Del actor francés más clásico al perfil global y digital, y de ahí a un actor que mezcla mainstream y cine de autor con bastante naturalidad.
No es tanto un cambio radical como un ajuste fino. La marca sigue apostando por actores, sigue vinculando las fragancias al cine y sigue apostando pos intérpretes con talento.
Durante años, Chanel ha tratado el universo de las fragancias masculinas como un territorio bastante controlado. Pocos nombres, muy bien elegidos y con recorridos largos.