Crónica de un Sant Jordi de polen, dragones, vinos y escritores que triunfan como rockstars
La jornada de rosas y libros empieza pronto con Miquel Valls y Juan del Val en Barcelona y sigue con autores mediáticos como Sonsoles Onega y Mar Flores de firma en firma
Juan del Val posa con una lectora en Sant Jordi. (EFE/Andreu Dalmau)
“This is too much, this is too much”, decía una turista que subía Rambla Cataluña mientras dos personas disfrazadas de dragón caminaban a su lado y delante de ella una persona-rosa gigantesca la saludaba. Todo, rodeada de multitudes que aumentaban a cada hora hasta hacer casi impracticables las calles del cogollo de Barcelona. La jornada de Sant Jordi empezaba movidita este jueves, encima con un viento huracanado que convertía al polen en protagonista y hacía estornudar a todos. Sin compasión.
Salir es casi obligatorio este día. Muchos lo hacen en busca de la firma de su autor favorito, la mayoría famosos y televisivos que pueblan las casetas; otros muchos, simplemente por el placer de dejarse tocar por el sol en un día primaveral fantástico y perfecto para celebrar Sant Jordi.
“¿Es más guapo en la tele, verdad?”, se oye entre las mujeres (casi todo mujeres, oigan) que libro en mano esperan ver a Juan del Val, que llega cuál rock star a la caseta de la FNAC de Plaza Cataluña. “Es muy guapo, señora”, respondía quien esto escribe, ante una respuesta rotunda: “En la tele se ve más guapo y lo que tú dices es porque es tu amigo”. En fin.
Mar Flores firmando libros en Sant Jordi en Barcelona. (Gtres)
No todas ven al Premio Planeta más guapo en la tele que en directo si tenemos en cuenta cómo se pelean entre ellas por hacerse una foto con él. El autor de ‘Vera, una historia de amor’, con gafas de sol y ese look de chico malo, saluda encantado de la vida. “Esto es un lío, si son las 11 de la mañana y las calles ya están así…”, dice entre risas el escritor, colaborador de El Hormiguero y La Roca y, vaaaale, marido de Nuria Roca.
Más madrugador que Juan del Val fue Miquel Valls, que a las 10 en punto de la mañana estaba en Casa Seat firmando ejemplares de ‘El ruido bajo la piel’. Es su primera novela y decía que no estaba nervioso pero sí muy ilusionado. “Es la primera vez que vivo Sant Jordi como escritor. Siempre lo había cubierto como periodista o vivido como ciudadano, pero nunca antes como escritor, así que me hace muchísima ilusión”, comentaba el copresentador de ‘Espejo Público’.
Todos con caseta
La jornada es elástica, como las calles, en las que cabe todo el mundo y también muchos chiringuitos. Aquí, hasta la Policía Nacional tiene su propia caseta en la que vende -sí, señor, que hay muchos polis novelistas-, libros y rosas. Tenemos el espacio del Barça, del Espanyol, del PP y del PSC, la Cruz Roja, la comunidad judía de Cataluña…
Entre los famosos destacaban las colas eternas para que les firmaba su libro, en plaza Cataluña, una periodista dicharachera y entregada que firmó como pocos. “Se ve más pequeñita que en la tele”, dice una. Y dale. Sonsoles Ónega va viento en popa con su ‘Llevará tu nombre’ y se entregó al público como hace cada tarde en Antena3 en su ‘Y ahora Sonsoles’.
En su programa la acompaña a veces Mar Flores como colaboradora. Y este jueves, aunque a una distancia de casetas y gentes, también está la modelo, que como autora paseaba por este Sant Jordi mientras movía a más curiosos que lectores. Quizás mucho se ha contado ya de su libro ‘Mar calma’.
Pedro Almodóvar firma ejemplares de sus libros en Sant Jordi. (Europa Press)
El de Mar no es el único nombre ajeno a la literatura que acaparó la atención esta diada: Paz Padilla (‘Alzar el suelo’), Ana Milán (‘Bailando lo quitao’), Pedro Almodóvar que firmó lo que hiciera falta y la noche anterior fue visto en Casa Gracia (uno de los sitios top en la zona alta de Paseo de Gracia) tomando algo con su ‘troupe’. De todos, lo admitimos, a esta cronista le fastidia no haber podido toparse con Maxi Iglesias, escurridizo él, para imaginar de lejos lo que podría sentir Aitana Sánchez-Gijón de cerca. ¡Seguimos!
Algo alejado del bullicio del centro del Paseo de Gracia y de Rambla Cataluña, al borde de la calle Aribau, está Dry Martini de Javier de las Muelas, lugar obligatorio para todos aquellos que disfrutan de la vida. Allí los autores se relajan mientras firman y se toman un cóctel o un café.
La mayoría son escritores de trinchera que plantan cara al mercado global con sus obras y se instalan cada año con sus paraditas: Anna Alós y su ‘Lo que nunca conté’, Xiana Siccardi y su ‘Sherpas. La otra historia del Himalaya’, Carla de Lalá con su desternillante ‘Feminismo irreverente’, y Óscar Tusquets, con varios de sus libros. Todos reciben a amigos, conocidos y seguidores con una copa de vino en la mano, muchas flores y muchos libros.
Maxi Iglesias firmando libros en Sant Jordi en Barcelona. (Gtres)
En días como hoy, los que dicen que Barcelona se está muriendo podrían asomar la cabecita y ver cómo en cualquier rincón de la ciudad hay ambiente, como en el Upper Lounge, favorito de muchos famosos deportistas y aristócratas. Situado en la zona alta, cerca de donde termina esta crónica porque los pies ya no dan más de sí, el local lo dirige Cristina Marcilla, quien regala una rosa y una sonrisa a sus clientas y hace que la terraza vibre con la jornada. Un día que terminaba con multitudes impidiendo incluso caminar por la calle, siendo el Paseo de Gracia y Rambla Cataluña, además de la plaza Cataluña, el vértice de los libros y la rosa, es decir, del amor y la cultura.
Para los que no tenían resaca después de las fiestas del miércoles de La Vanguardia y el resopón en Il Giadinetto. Para los que todavía tenian ganas de seguir después de hacer colas interminables todo el día. Para los que no se cansan de ver famosos. Para los que no tienen juanetes tras miles de pisadas. Para los jóvenes de espíritu, vamos, todavía había dos fiestas pendientes al cierre de este artículo: la del suplemento Abril de El Periódico y la de la editorial Planeta. Que sepamos...
“This is too much, this is too much”, decía una turista que subía Rambla Cataluña mientras dos personas disfrazadas de dragón caminaban a su lado y delante de ella una persona-rosa gigantesca la saludaba. Todo, rodeada de multitudes que aumentaban a cada hora hasta hacer casi impracticables las calles del cogollo de Barcelona. La jornada de Sant Jordi empezaba movidita este jueves, encima con un viento huracanado que convertía al polen en protagonista y hacía estornudar a todos. Sin compasión.