La reaparición oficial de Ingrid Alexandra de Noruega en plena polémica por su regreso a casa: el acto con el que tomó el relevo del príncipe Haakon
Ante la imposibilidad del príncipe heredero de asistir al partido, fueron sus hijos quienes asumieron su representación en una jornada clave para la Selección Femenina
Ingrid Alexandra y Sverre Magnus durante el partido. (Gtres)
La decisión de la princesa Ingrid Alexandra de Noruega de abandonar temporalmente Australia y regresar a casa ha acaparado la atención mediática. La heredera cursará el semestre de otoño de 2026 en la Universidad de Oslo, una decisión motivada por el empeoramiento del estado de salud de su madre, Mette-Marit, quien permanece en lista de espera para un trasplante de pulmón. Sin embargo, el regreso no ha estado exento de controversia. La admisión de la princesa ha despertado críticas después de conocerse que su solicitud para acceder a la plaza de intercambio fue registrada el 8 de mayo, una semana después de que expirara el plazo oficial fijado por la universidad, alimentando el debate sobre un posible trato de favor.
Y en mitad de las críticas, ella ha reaparecido públicamente, al lado de su hermano pequeño, Sverre Magnus. Y es que los dos hijos de los príncipes herederos estuvieron presentes en el partido internacional de fútbol femenino entre Noruega y Austria en el estadio Ullevaal de Oslo.
Ingrid y Sverre reaparecieron en el partido clasificatorio de la Selección Femenina Noruega. (CordonPress)
Tras asistir al partido de clasificación para el Mundial que se saldó con victoria para Noruega, Ingrid Alexandra y Sverre Magnus disfrutaron de una aparición conjunta sin la compañía de sus padres. Todo apunta a que esta imagen de los hermanos será cada vez más habitual en los próximos meses. Mientras se concreta el trasplante al que someterá la princesa Mette-Marit, ambos asumirán un papel más visible dentro de la agenda institucional de la Casa Real, incrementando su presencia pública y tomando temporalmente el relevo de sus progenitores en determinados compromisos oficiales.
Para el rey Harald, sin embargo, aún es pronto para contemplar ese escenario. “Todavía no hemos llegado a ese punto. Esperamos que pueda completar sus estudios”, señaló durante una reciente reaparición pública junto a la reina Sonia, quien también atraviesa un momento delicado de salud tras haber sufrido una fibrilación cardíaca en las últimas semanas.
La última imagen de la familia real noruega al completo para las celebraciones del Día Nacional. (EFE)
Durante su visita al municipio de Beiarn, los soberanos no ocultaron su preocupación por la situación de la princesa Mette-Marit. “La situación no es tan buena. Es grave”, admitieron al referirse al estado de su nuera, reflejando la inquietud que atraviesa actualmente la familia real noruega. En este contexto especialmente delicado, Ingrid Alexandra y Sverre Magnus permanecen volcados en el apoyo a sus padres, que afrontan además otro frente familiar de gran impacto mediático: el proceso judicial de Marius Borg Høiby.
Ingrid Alexandra en coche acompañando a su madre al hospital. (CordonPress)
El hijo mayor de Mette-Marit se enfrenta a decenas de cargos y está a la espera de que se conozcan los próximos pasos de su situación judicial, un asunto que sigue acaparando la atención pública en Noruega, especialmente después de que la fiscalía noruega impidiese su puesta en libertad que sí autorizó el Tribunal de Distrito de Oslo para que pudiese acompañar a su madre.
La decisión de la princesa Ingrid Alexandra de Noruega de abandonar temporalmente Australia y regresar a casa ha acaparado la atención mediática. La heredera cursará el semestre de otoño de 2026 en la Universidad de Oslo, una decisión motivada por el empeoramiento del estado de salud de su madre, Mette-Marit, quien permanece en lista de espera para un trasplante de pulmón. Sin embargo, el regreso no ha estado exento de controversia. La admisión de la princesa ha despertado críticas después de conocerse que su solicitud para acceder a la plaza de intercambio fue registrada el 8 de mayo, una semana después de que expirara el plazo oficial fijado por la universidad, alimentando el debate sobre un posible trato de favor.