Mary de Dinamarca abre las puertas de su casa en Fredensborg a Giséle Pelicot, víctima del mayor caso de violación en Francia
No estaba anunciado en esa agenda que siempre es pública en la página web de la Casa Real danesa, por lo que la reina Mary ha podido disfrutar de un encuentro privado con Giséle Pelicot, víctima de violación
Se ha convertido en un símbolo de la lucha contra la violencia sexual y, como tal, su historia ha llegado a muchos importantes nombres. El último, Mary de Dinamarca, que no ha dudado en abrir las puertas de su casa de Fredensborg para recibir a Giséle Pelicot, víctima del mayor caso de violación en Francia, al ser drogada por su propio marido y entregada a diferentes hombres mientras era inconsciente.
Según explica la Casa Real en su publicación, su historia "ha causado una gran impresión" en la reina Mary. Tanto como para mantener un encuentro en privado con ella y en su propia casa, en la cancillería de Fredensborg, esa residencia en la que los reyes daneses viven en primavera y verano y que sirvió como hogar para la reina Ingrid hasta su muerte en el año 2000.
De hecho, Mary no ha tenido problema en enseñarnos un rinconcito de su casa a través de las fotografías distribuidas por la Casa Real de su encuentro con la escritora francesa. Una de las imágenes nos enseña a las dos mujeres en uno de los salones, en el que la madera es la seña de identidad, tanto en el techo como en los marcos de los enormes ventanales que dan al jardín.
También podemos ver en este salón una mesa de comedor un tanto inusual. Se trata de una mesa que el taller de carpintería de Amalienborg creó en colaboración con la propia Mary. Compuesta por una mezcla de diferentes tipos de madera, está hecho con restos de materiales del almacén de la Casa Real. Unos aperitivos y unas botellas de agua, además de un jarrón con flores frescas en un plano secundario, completan la imagen.
Las mismas fotos nos muestran que este encuentro, a iniciativa de la reina Mary, ha sido un encuentro cordial, con las dos mujeres sonrientes y charlando de forma muy amigable tanto en el interior de la casa como en el exterior. Todo a pesar de que el motivo por el que la francesa ha sido invitada a Fredensborg no es precisamente agradable. Eso sí, ella ha sabido dar la vuelta a la situación y dejar la vergüenza a un lado, contando su historia abiertamente.
"La increíblemente poderosa historia de Gisèle Pelicot y su coraje para contarla abiertamente han causado una gran impresión en Su Majestad la Reina. La misma calma que ha demostrado a lo largo del proceso, así como su digna voz, que ha creado varias conversaciones públicas y una comprensión más profunda de la violencia sexual contra la mujer", dice el post.
La francesa también ha podido hablarle a su anfitriona del libro 'Un tributo a la vida', una autobiografía en la que comparte cómo vive su vida hoy y habla sobre cómo ha logrado utilizar su plataforma en beneficio de otros, el mismo objetivo que perseguía al no esconderse y hacer que la gente conociera su historia casi desde que tuvo conocimiento de ella.
Y es que durante años su marido, Dominique Pelicot, la drogó de forma sistemática sin su conocimiento y permitió que decenas de hombres la violaran mientras ella permanecía inconsciente en el domicilio familiar. Los hechos ocurrieron entre 2011 y 2020 y salieron a la luz cuando la policía descubrió miles de fotografías y vídeos grabados por el propio agresor.
En el juicio se sentaron en el banquillo tanto él como otros 50 hombres acusados de participar en las agresiones. Giséle no dudó entonces en renunciar al anonimato que la ley francesa concede a las víctimas de delitos sexuales en insistió en que el juicio fuera público para que la vergüenza recayera sobre los agresores y no sobre la víctima.
Su frase "la vergüenza debe cambiar de bando" se convirtió en uno de los lemas más repetidos durante el proceso y fue adoptada por organizaciones feministas de numerosos países. No solo eso, también llegó a muchos nombres muy implicados en la lucha contra la violencia machista, como es la propia Mary o como la reina Camila, con la que también compartió encuentro hace unos meses.
Se ha convertido en un símbolo de la lucha contra la violencia sexual y, como tal, su historia ha llegado a muchos importantes nombres. El último, Mary de Dinamarca, que no ha dudado en abrir las puertas de su casa de Fredensborg para recibir a Giséle Pelicot, víctima del mayor caso de violación en Francia, al ser drogada por su propio marido y entregada a diferentes hombres mientras era inconsciente.