El secreto del broche ruso de Máxima de Holanda: desmonta una joya del siglo XIX para su noche de gala en La Haya
La reina ha acaparado todas las miradas en la recepción de respuesta ofrecida por el presidente alemán al transformar el histórico 'devant de corsage' de diamantes de los Orange, combinándolo con un mono asimétrico y zapatos de Cenicienta
Los reyes de Holanda junto al presidente de Alemania y su esposa. (Cordon Press))
La visita de Estado del presidente de Alemania y su esposa a los Países Bajos ha llegado a su última noche con una velada inolvidable. Frank-Walter Steinmeier y Elke Büdenbender han ejercido de anfitriones en una recepción con actuación musical en honor a los reyes en la residencia del embajador alemán en La Haya. Una cita de gala donde, más allá de la etiqueta, Máxima ha dictado una auténtica lección de alta joyería histórica. Todas las miradas se han posado de inmediato en su hombro izquierdo, donde lucía un imponente broche del siglo XIX.
Máxima de Holanda ha rescatado del cofre real un histórico devant de corsage de la Corona, también conocido en el argot de palacio como stomacher. Se trata de una de las piezas más valiosas y espectaculares de los Orange, cuyo primer registro oficial de uso data de la reina Sofía de los Países Bajos tras su boda en 1839 con el rey Guillermo III. Dado que la madre de Sofía era la Gran Duquesa Catalina Pávlovna de Rusia, la pieza es históricamente conocida por los analistas como el broche ruso y destaca por albergar varios diamantes rosas de extrema rareza.
La reina Máxima con un mono de Natan Couture. (Cordon Press)
En su configuración original e histórica, la misma que lució la reina Guillermina en sus retratos de abdicación o la reina Juliana en las cenas de gala de los años sesenta, el gran lazo central de diamantes sostiene una elaborada cadena de la que suspenden imponentes perlas en forma de lágrima.
Sin embargo, para modernizar la pieza, Máxima ha decidido desmontar por completo las perlas y las cadenas colgantes, luciendo de forma exclusiva el lazo superior de diamantes. Un truco de estilo que demuestra la versatilidad de su joyero y su innata capacidad para adaptar reliquias de casi dos siglos de historia a las tendencias contemporáneas.
Para que el modificado broche ruso fuera el protagonista indiscutible de su silueta, Máxima de Holanda ha recuperado un aplaudido mono de pata ancha en color rosa pálido firmado por Natan Couture.. El diseño, que estrenó en 2024 en Zwolle, destaca por su escote asimétrico de un solo hombro con una delicada caída de tela a modo de capa, dejando el lienzo liso ideal para que los diamantes imperiales brillaran con luz propia.
La reina Máxima con el diamante ruso. (Cordon Press)
A sus pies, la reina lucía los icónicos salones de Gianvito Rossi, unos auténticos zapatos de Cenicienta hechos en ante rosa y organza transparente con un degradado de cristales de Swarovski. En sus manos, remató el look con un clutch Ane Cecare, un bolso de mano de satén recubierto por una majestuosa malla de cristales multicolores. Una combinación perfecta de vanguardia y tradición real para cerrar con broche de oro una intensa visita de Estado.
La visita de Estado del presidente de Alemania y su esposa a los Países Bajos ha llegado a su última noche con una velada inolvidable. Frank-Walter Steinmeier y Elke Büdenbender han ejercido de anfitriones en una recepción con actuación musical en honor a los reyes en la residencia del embajador alemán en La Haya. Una cita de gala donde, más allá de la etiqueta, Máxima ha dictado una auténtica lección de alta joyería histórica. Todas las miradas se han posado de inmediato en su hombro izquierdo, donde lucía un imponente broche del siglo XIX.