Crítica de 'Cape Fear', un disfrutable 'cabo del miedo' más barroco, más violento y lleno de humor negro
Con una fotografía que utiliza los verdes cegadores del 'Deep South' y un terrorífico Bardem, esta actualización ironiza sobre la manipulación mediática, la mercantilización del escándalo o el desamparo de las nuevas generaciones ante Internet
Visto lo visto, parece que hay un ‘cabo del miedo’ para cada generación. O, al menos, eso es lo que pretende, la miniserie creada por Nick Antosca y producida por Spielberg y Scorsese: ofrecer una versión amplificada y actualizada de lo que ya vimos en las películas de 1962 y 1991.
Aunque esta producción se basa, sobre todo, en la película que Scorsese dirigió en los 90 y que dividió a la crítica. Los amantes del barroquismo scorsesiano, que también cayeron rendidos a ‘Goodfellas’ el año anterior, se deleitaron con cada uno de los irónicos subrayados del director italoamericano.
El resto siguió prefiriendo la película en la que se inspiraba, ese ‘Cabo del terror’ que enfrentó al abogado bueno, un entero Gregory Peck, con un exconvicto que se la tiene jurada por no defenderle con todas sus fuerzas: Robert Mitchum.
Aquella película, filmada en la sureña Savannah de principios de los 60, cuando el señor Alfred Hitchcock había cambiado el rumbo de lo terrorífico gracias a ‘Psicosis’, convirtió en icónico a un villano que ahora retoma Javier Bardem. El español, que ganó un Oscar por aquel matarife de peinado tan paródico como imposible de ‘No es país para viejos’, algo sabe de encarnar a hombretones que transmiten peligro con solo una mirada.
La producción de Antosca toma prestados numerosos elementos —las imágenes en formato negativo de la primera secuencia, por ejemplo— de la satírica cinta de Scorsese, por encima del terror sesentero y calibrado del director J. Lee Thompson.
Amy Adams en 'Cape Fear'. (Apple TV)
Por algo el bueno de Marty está detrás de la producción junto a su amigo Spielberg. Teniendo en cuenta que incluso recupera el esquema original y hasta el icónico tema principal compuesto por Bernard Herrmann, ¿qué podemos esperar de esta versión, además de Bardem y de una atemorizada pero entera Amy Adams?
Para empezar, el formato miniserie permite que ahora no sea solo una hija, sino también otro retoño díscolo, quien adorne el árbol genealógico del matrimonio protagonista, aquí formado por Adams y Patrick Wilson. Y, por supuesto, los tiempos mandan: aquí es la mujer de la familia la que cobra todo el protagonismo.
Fotograma de 'Cape Fear'. (Apple TV)
Fue ella la que maldefendió al sanguinario Max Cady, que así se sigue llamando, ante el tribunal. En un imposible giro de acontecimientos que ya demuestra la ironía de los guionistas, aquella abogada se acabó casando con el fiscal del caso, una idea original que no deja de tener su chiste.
Bardem, terrorífico Max Cady en 'Cape Fear'. (Apple TV)
Es decir, que Amy Adams y Patrick Wilson fueron la defensora y el acusador, respectivamente, del ominoso Cady. Si en las dos versiones anteriores el matarife se la tenía jurada al abogado —y a su familia por extensión—, aquí sus objetivos se multiplican y la mujer ya no es ese sujeto pasivo que era, sobre todo, en la primera película.
Más allá del homenaje al original y del gusto por la puesta en escena de cómic exagerado —fíjense en la primera aparición de Bardem, tras las sombras que le cubren toda la cara, ante una Amy Adams que está ofreciendo un discurso—, la miniserie trata de abordar nuevos temas como la manipulación mediática, la mercantilización del escándalo o el desamparo de las nuevas generaciones en el universo de Internet. Temas que, desde los 90 hasta ahora, han ido a más —y a peor—.
Póster original de 'El cabo del miedo' de 1991. (Universal)
Como era de esperar, tanto Bardem como Amy Adams componen personajes memorables que hacen que no extrañemos a Robert Mitchum y De Niro ni a Jessica Lange, que interpretaba un personaje femenino mucho más encasillado en el rol de víctima —también de su propio marido, un atemorizado e infiel Nick Nolte— en la cinta del 91.
Razonablemente entretenida en sus dos primeros capítulos —los que hemos visto para elaborar esta crítica—, cuesta ver, al menos al principio, qué aporta de nuevo una producción que se mira demasiado en el espejo de Scorsese.
Bardem y Adams, en un cartel de 'Cape Fear'. (Apple TV)
Con un buen nivel de producción, una fotografía que utiliza de manera siniestra los cegadores verdes del Deep South norteamericano y unos buenos sustos que dejan mal cuerpo, ‘Cape Fear’ es un disfrute de principio a fin.
Una fotocopia con el “más es mejor” por bandera que, si bien no pasará a la historia de la televisión, nos deja claro que, en muchos sentidos, el mundo es todavía peor que en aquel 1991 en el que Martin Scorsese también ironizó sobre las familias perfectas, la justicia y el placer por la violencia.
Visto lo visto, parece que hay un ‘cabo del miedo’ para cada generación. O, al menos, eso es lo que pretende, la miniserie creada por Nick Antosca y producida por Spielberg y Scorsese: ofrecer una versión amplificada y actualizada de lo que ya vimos en las películas de 1962 y 1991.