Joseba Arguiñano, chef, para un pastel vasco perfecto: "Deja reposar bien la masa en frío y enfría la crema antes de montar el pastel"
El cocinero desvela los pasos fundamentales para preparar uno de los grandes clásicos de la repostería vasca con una masa crujiente y un relleno cremoso
Hablar del pastel vasco es hacerlo de uno de los postres más representativos de la gastronomía del norte de España. Su combinación de una masa quebrada ligeramente crujiente y un relleno cremoso lo ha convertido en un dulce habitual tanto para el desayuno como para la merienda o el final de una comida. Aunque existen distintas versiones, la elaborada con crema pastelera es hoy una de las más populares.
Uno de los consejos que más destaca el cocinero es no manipular la masa más de lo necesario. Una vez mezclados la harina, el azúcar, la mantequilla, los huevos y la sal, basta con integrar los ingredientes sin amasar en exceso para evitar que desarrolle demasiado gluten y pierda su característica textura quebrada. Después llega un paso que considera imprescindible. Joseba Arguiñano recomienda envolver la masa en film transparente y dejarla reposar en la nevera hasta el día siguiente. Según explica, este tiempo de frío permite que sea mucho más fácil trabajarla posteriormente y que conserve mejor la forma durante el horneado.
Otro de los consejos del chef es dejar que el pastel se enfríe completamente antes de desmoldarlo. De este modo, la crema termina de asentarse y el corte resulta mucho más limpio. Además, recuerda que este postre incluso mejora con el paso de las horas, ya que los sabores se integran mejor de un día para otro. Aunque la crema pastelera es actualmente el relleno más conocido, la receta también admite otras variantes tradicionales, como la mermelada de cereza, así como versiones más actuales con chocolate. En cualquier caso, respetar los tiempos de reposo y cuidar cada paso del proceso sigue siendo, según Joseba Arguiñano, la mejor garantía para disfrutar de un auténtico pastel vasco casero.
Hablar del pastel vasco es hacerlo de uno de los postres más representativos de la gastronomía del norte de España. Su combinación de una masa quebrada ligeramente crujiente y un relleno cremoso lo ha convertido en un dulce habitual tanto para el desayuno como para la merienda o el final de una comida. Aunque existen distintas versiones, la elaborada con crema pastelera es hoy una de las más populares.